LA HORA
DEL BLUES
Artículos,
Crónicas
JOHN MAYALL EN
EL PALAU DE LA MÚSICA DE BARCELONA.
(27.05.2010)
La primera
actuación de John Mayall en Barcelona, fue en el Palau de la Música en 1972,
en uno de los primeros conciertos de rock-blues internacional que visitaron
Barcelona en plena época franquista (en aquella ocasión fue más bien un
conciertos de jazz blues, ya que presentaba su nuevo trabajo "Jazz Blues Fusion"). Para los que tuvimos la suerte de asistir
a aquel su primer concierto,
volvernos a reencontrar con Mayall en el Palau tenía un valor añadido
y, aunque albergábamos algunas reservas sobre su estado de forma, la verdad
es que no nos decepcionó en absoluto, más bien todo lo contrario,
fue una auténtica sorpresa comprobar su energía y presencia
en el escenario. A pesar de sus más de 70 años permaneció
de pie todo el concierto, pletórico de fuerza y comunicación,
que para si quisieran muchos músicos de menor edad.
Respaldado por una banda de auténtico lujo, potente y muy bien conjuntada,
con Rocky
Athas a la guitarra, Greg Rzab al bajo, Tom Canning a los teclados y Jay Davenport
a la batería, Mayall inició el concierto con un tributo a Sonny
Boy Williamson, para enlazar con clásicos como "Chicago Line",
"All Your Love", "The Bear" tema que hacía años no
interpretaba en directo perteneciente a su ábum "Blues From Laurel Canyon", o un impresionante "So Many Roads"
de su álbum "Looking Back" que nos puso la piel de gallina. No faltaron algunos cortes
más actuales incluidos en su último disco, como la versión
del tema de Curtis Salgado "The Sum Of Something" donde la voz de
Mayall brilló a gran altura, o el inefable "Room To Move" con
el público en pie jaleando al maestro.
En definitiva, un extraordinario concierto que, al igual que el que nos ofreció
en 1972, permanecerá en nuestra memoria. Desde estas líneas felicitar
al equipo de Project y en particular a Xenia y Francesc Xavier Sánchez, por esta magnifica
noche y por toda su amabilidad.


John Mayall, en el Palau de la Música de Barcelona en
noviembre de 1972. (Foto Vicente Zúmel)
John Mayall en el Palau de la Música de Barcelona en mayo de 2010 (Fotos Roser
I. Valls, Mrs Zúmel)
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CRÓNICA
DE LOS CONCIERTOS DE BOB MARGOLIN EN BARCELONALa tarde noche del jueves 15 de abril vivimos la primera experiencia de tener en Barcelona a esa gran leyenda que, por pocos días, compartiría sus blues con nosotros. Un hombre que, además de ser ‘sideman’ en la banda de Muddy, ha tocado con todos los grandes nombres míticos del blues, además de junto a otras estrellas como Eric Clapton, Johnny Winter, Bob Dylan o George Harrison. La cita fue la ‘masterclass' celebrada en el Aula de Cultura de Collbanc. Ante un reducido número de asistentes (una lástima por tratarse de quien se trataba) acompañado por la guitarra y la traducción de Hernán “Chino” Senra, Bob. nos deleitó con algunos temas acústicos que nos trasladaron a lo más profundo de la esencia del blues. Fueron canciones que salían del corazón, cantadas e interpretadas con alma y feeling, sencillamente me llegaron a emocionar. Además y con gran amabilidad, nos fue relatando experiencias y anécdotas vividas junto a Waters, Hubert Sumlin, Jimmy Rogers y otras luminarias del blues. Casi dos horas de conversación que se nos hicieron cortas con un hombre sencillo y ameno que tenía muchas cosas que contar. Aquí vimos la primera de sus facetas, su lado más humano, el de una persona que, a pesar de haber vivido muchas e incontables experiencias, las recordaba con gratitud y cariño, transmitiendo con sus palabras la emoción, el respeto y sobre todo el amor por la música que interpreta y por quienes fueron sus maestros.

Bob Margolin y Hernan "Chino" Senra en un momento de la
masterclass

Otro momento de la masterclass de Bob Margolin junto a Hernán
"Chino" Senra
La siguiente cita se produjo el viernes 16 en la Jazz Cava de Terrassa. Todos sabemos el encanto especial que tiene este local, su comodidad y buena acústica. Y quien mejor que la Tota Blues Band (nuestra banda de blues de Chicago por excelencia) para acompañar a Bob Margolin. Respaldado por Tota a la armónica, Martín J. Merino al bajo, Miriam Aparicio al piano y Rodrigo Villar a la batería, Bob nos ofreció una actuación en la que básicamente rindió homenaje al gran ‘maestro’ con temas como “Walking Through The Park” “Everything Gonna Be Alright” o “Hoochie Coochie Man”, junto a otros de Jimmy Reed o Jimmy Rogers, además de algunas composiciones propias.

Bob Margolin y Tota Blues Band en la Jazz Cava de Terrassa
El momento emotivo de la noche se produjo cuando comentamos la presencia entre los asistentes de Alfredo Papo, quien en 1976 contrató a la Muddy Waters Blues Band con un joven Bob Margolin a la guitarra (junto a Pinetop Perkins al piano, Willie “Big Eyes” Smith a la batería, Luther Johnson Jr. a la guitarra, Calvin “Fuzzy” Jones al bajo y Jerry Portnoy a la armónica) para tocar por primera vez en España en el Palau de la Música de Barcelona. Vicente y yo éramos muy jóvenes y también estábamos en aquel concierto que fue inolvidable para nosotros. Por eso fue emotivo ver como Bob le dedicaba un tema a Don Alfredo y pensar que más de treinta años después, nos reuníamos allí las personas que habíamos tenido el honor de traer a Bob Margolin a tocar a Barcelona. En este concierto descubrimos la segunda faceta de Margolin, la del respeto y el homenaje, tanto en el escenario, como en la interpretación de aquellas canciones que seguramente le marcaron profundamente en su juventud, junto a todos aquellos hombres, quizás no demasiado cultos, pero que verdaderamente sentían lo que estaban tocando. A fin de cuentas ellos habían nacido con el blues.

Bob Margolin en Terrassa

Bob Margolin en Terrassa
Y llegamos a la tercera y última cita, en la sala Salamandra 2 de Hospitalet de Llobregat, donde se celebraba la Fiesta Aniversario de Bad Music. Allí fue donde realmente descubrimos al auténtico y gran artista. Un hombre todo entrega, feeling y pasión. Un poderoso intérprete en el escenario, dominando al público, haciéndole vibrar, combinando perfectamente los tempos, los solos, sintiendo y transmitiendo blues a raudales por todos los poros de su piel. Su guitarra y su voz fueron mágicas en interpretaciones llenas de fuerza y sentimiento, “Going To Chicago” “Hoochie Coochie Man”, “Down In The Alley”, “Rollin’ And Tumblin’”, “how Long Blues”, “Got My Mojo Working”, “Mannish Boy”, Sloppy Drunk”, “That’s All Right” o el ‘meddley’ con “Everything Is Gonna Be Alright” y “Little By Little”… nos trasladaron, aunque sólo fuera con la imaginación, a un humeante club del South Side de Chicago, donde la música nos incitaba a bailar y a sentir los blues que nos recorrían el alma y el cuerpo, todo ello junto a unos Tota Blues Band que dieron la talla en todo momento y estuvieron siempre a la altura de lo que en esta ocasión tan especial se esperaba de ellos.

Bob Margolin en la Sala Salamandra 2 de Hospitalet
Como he dicho anteriormente, tres facetas de un mismo artista, que nos han permitido acercarnos y compartir con él su amor, respeto, honestidad y pasión por esta música que todos sentimos y disfrutamos con devoción pero, sobre todo, descubrir que tras su enorme profesionalidad y talento se esconde una persona todo amabilidad, calidez y humanidad.

Bob Margolin en la Sala Salamandra 2 de Hospitalet
Texto y Fotos: Roser Infiesta Valls (Mrs. Zúmel)
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una aproximación al
inicio de la armónica
Es difícil
realizar en un breve artículo como este, una aproximación a la historia
e importancia de este pequeño instrumento llamado armónica, porque
el tema es amplio y realmente extenso.

Aunque sus orígenes se remontan a civilizaciones asiáticas anteriores
a Cristo, el término "armónica" fue empleado por primera
vez en Europa y Norteamérica a finales del siglo XVIII, como un nombre
genérico aplicado a diversos instrumentos musicales. La primera referencia
importante de la 'mouth organ' nos remonta al siglo XVII, concretamente al escritor
francés Marin Mersènne quien, en 1636, describió una 'armónica'
que provenía de Asia. Durante las siguientes décadas este instrumento
se popularizó entre las clases mas altas de la sociedad francesa, e incluso
un miembro de la corte de Luis XIV describió en sus memorias una fiesta
en Versailles amenizada por unos artistas que provenían de Persia y que
tocaban este instrumento. Pero, sin duda, el gran impulsor y fabricante de lo
que hoy conocemos como armónica fue el alemán Matthias Hohner.
Marin Mersènne
Los primeros instrumentos Hohner que llegaron a los Estados Unidos seguramente
fueron enviados por Matthias a unos parientes que habían emigrado a Chicago.
El señor Hohner firmó los primeros contratos de exportación
a los USA en 1862. A partir de este momento se empezaron a introducir armónicas
Hohner de las series Marine Band o la hoy ya desaparecida Caruso entre muchos
músicos y bandas americanas de la época por lo que, en 1880, el 70% de
la producción anual de Hohner se enviaba por barco a Norteamérica.
En 1901 Matthias Hohner abrió una sucursal en Nueva York, dirigida por
su hijo, Hans. Ese fue sin duda el inicio de la gran popularidad de la armónica
en Estados Unidos, no solamente en el ámbito rural sino también
en la música más urbana. Para los músicos del campo de
los años veinte, ya fueran blancos como de color, la armónica
se convirtió en un instrumento indispensable. Interpretes de musica festiva
como Peg Leg Sam, tradicional como Harmonica Frank Floyd, folk como Sonny Terry,
country como Herman Crook o blues como Will Shade, Noah Lewis o Jed Davenport.
se sirvieron de ella para alcanzar un enorme prestigio. Una de las características
mas relevantes de los armonicistas rurales de la época era intentar imitar
palabras como 'daddy', 'mummy', 'woman' o 'water', así como diversos
sonidos y onomatopeyas como la locomotora de vapor, el silbido del tren, el
aullido del lobo, el ladrido del perro, el maullido del gato, etc..
En lo que al jazz se refiere, la popularidad de la armónica dio comienzo
a mediados de los años veinte, cuando Hohner fabricó sus primeras
armónicas cromáticas que inmediatamente se hicieron muy conocidas
entre los armonicistas de jazz que hasta ese momento solamente tocaban la diatónica
en bandas de jug y de washboard. El descubrimiento de la cromática con
sus inmensas e ilimitadas posibilidades, abrieron las puertas para que este
instrumento se integrara en orquestas como las de Buddy Rich, Lionel Hampton,
Louis Armstrong o Gene Krupa, de donde surgieron auténticos virtuosos
y talentos del instrumento como por ejemplo Don Les o Charles Leighton.
Matthias Hohner
Pero la armónica, especialmente la cromática, sobrepasó
todas las expectativas de la música popular para introducirse también
en el campo de la música clásica. Larry Adler gozó de un
enorme prestigio como solista clásico con este instrumento y grandes
compositores como Darius Milhaud y Benjamín Arnold compusieron obras
para armónica. John Sebastian fue el primer armonicista que se dedicó
exclusivamente a interpretar un repertorio clásico, causando gran sorpresa
y admiración entre el público que asistía a sus recitales
Volviendo de nuevo a la música popular, el punto de inflexión
de este instrumento llegó en 1951, cuando el bluesman Little Walter Jacobs
empleó por primera vez en la historia un micrófono conectado a
un amplificador de guitarra para soplar su armónica diatónica.
Jacobs poseía un tono profundo, intenso, emotivo, excitante y sobre todo
una creatividad sorprendente. Músicos como Jacobs, Big Mama Thornton
quien, aparte de cantar también tocaba la armónica, o Arthur 'Big
Boy' Crudup que en algunas ocasiones, incluía también la armónica
en sus combos, serian algunas de las originarias fuentes en las que se inspiraría
Elvis Presley y algunos otros músicos de la época, aunque posteriormente
la armónica desapareció de la instrumentación del rock
and roll,. Todo esto cambió en 1963 con 'Love Me Do', uno de los primeros
temas de los Beatles, canción con un simpático y pegadizo 'riff'
que John Lennon interpretaba a la armónica como estribillo principal
del tema.
Little Walter
Lo realmente sorprendente fue que la mayoría de las bandas inglesas que
consiguieron el éxito en los Estados Unidos siguiendo la estela de los
Beatles y, muy especialmente los Stones, se revelaron como discípulos
del blues y consiguieron popularizar entre los jóvenes americanos 'covers'
-que en su mayoría incluían la armónica en su instrumentación-
originales de sus propios artistas de color que en Estados Unidos estaban vetados
por la sociedad blanca como música 'race' es decir, música de
negros y para negros. Paul Butterfield fue el primer músico blanco que
se atrevió a tocar la armónica en los por aquel entonces peligrosos
antros del South Side de Chicago y formó la primera banda de rock y blues
compuesta por músicos blancos y de color que fusionaron con solvencia
el rock que escuchaba el público anglosajón con el blues mayoritario
entre la audiencia afroamericana. El resto es una historia bien conocida por
los verdaderos aficionados al blues.
Hoy en día la armónica se ha convertido en uno de los instrumentos
básicos en la música popular, no sòlo en el blues, sino
también en el folk, el country, el rock, la música 'sureña',
etc. La oferta, tanto en armónicas como en sus accesorios, se ha ampliado
de manera diversa, constante y selectiva (micrófonos, amplificadores,
efectos, pedales…) y han aparecido nuevas marcas, como las Lee Oskar, Suzuki
o Huang, aunque Hohner sigue manteniendo su prestigio con ventas que superan
el millón de ejemplares anuales solamente en Estados Unidos. Pero son
los intérpretes y no los fabricantes quienes han mantenido y siguen manteniendo
viva y creciente la llama de este instrumento.
Vicente Zúmel

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LA
HORA DEL BLUES
Blues Articles, Columns
SHORT APPROACHING TO THE BEGINNING OF HARMONIca
It is difficult to make on a brief review
an approach to the history and importance of this small instrument called harmonica,
because the subject is vast and really extensive.
Although
its origins go back to Asian civilisations before Christ, the term "harmonica"
was first used in Europe and North America in the late eighteenth century,
as a generic name applied to various musical instruments. The first significant
reference to the 'mouth organ' us back to the seventeenth century, specifically
the French writer Marin Mersenne, who, in 1636, described a 'harmonica'
that was originated in Asia. During the following decades, this instrument became
popular among the higher classes of French society, and even a member of the
court of Louis XIV described in his memoirs a party at Versailles enlivened
by a few artists who came from Persia and who played that instrument. But undoubtedly,
the great promoter and producer of what is now known as harmonica, was a German
man called Matthias Hohner.
Marin Mersenne
The first Hohner made instruments which arrived to the United States, were probably sent by Matthias to some relatives who had emigrated to Chicago. Mr. Hohner signed the first contracts for exporting instruments to USA in 1862. From then on he began to introduce harmonica series Hohner Marine Band or the late Caruso among many musicians and American bands of that time so, in 1880, 70% of Hohner annual production was sent by ship to America. In 1901 Matthias Hohner opened a new branch in New York, directed by his son, Hans. This was certainly the beginning of the great popularity of the harmonica in the U.S., not only in rural music but also in a more urban one. For white and black rural musicians of the twenties, the harmonica became an indispensable tool. Festive music performers such as Peg Leg Sam, traditional music players like Harmonica Frank Floyd, folk players like Sonny Terry, country musicians like Herman Crook or blues players like Will Shade, Noah Lewis and Jed Davenport, usually played it, which gave them an enormous prestige and success. One of the major characteristics of rural harmonica players at that time was, while playing, they tried to imitate words like 'daddy', 'mummy', 'woman' or 'water', and other various sounds and onomatopoeia, like the steam of a locomotive, the whistle of a train, the howl of a wolf, the barking of a dog, the cat's meow, etc…
As
far as jazz is concerned, the popularity of the harmonica began in the mid-twenties,
when Hohner manufactured the first chromatic harmonicas, that immediately became
well known among jazz harmonica players who until then had been only playing
diatonic harmonicas in only in jug and washboard bands. The
discovery of chromatic ones with its immense and unlimited possibilities, opened
the doors to integrate this small instrument into different bands and orchestras,
such as Buddy Rich, Lionel Hampton, Louis Armstrong and Gene Krupa ones, where
real virtuosos and talents emerged like Don Les or Charles Leighton among others.
Matthias Hohner
But the harmonica, especially the chromatic one, surpassed all expectations of popular music to be introduced also in the classical music field. Larry Adler got an enormous prestige as a classical solo instrument. Great composers such as Darius Milhaud and Arnold Benjamin wrote musical works for harmonica. John Sebastian was the first harmonica player who was dedicated exclusively to play a classical repertoire, causing great surprise and admiration in the audience who attended his concerts
Coming
back to popular music, the turning point of this instrument came in 1951 when
the bluesman Little Walter Jacobs used for the first time in history a microphone
connected to a guitar amp to blow his diatonic harmonica. Jacobs had a deep
tone, intense, emotional, exciting and over all, with an amazing creativity.
Different musicians like Jacobs, Big Mama Thornton who, besides singing was
also an harmonica player, or Arthur "Big Boy" Crudup, who sometimes
included harmonica in his orchestras too. Those musicians were some of the original
sources that would inspire Elvis Presley and other musicians of the time, although,
later on, harmonica almost disappeared of rock and roll instrumentation. Fortunately
all this changed in 1963 with 'Love Me Do', one of the first songs of the Beatles
that included a cute and catchy 'riff' where John Lennon played the harmonica
as the principal chorus of the song.
Little Walter
The most surprising thing was that many British bands who got a great success
in the United States following the Beatles and, specially, the Stones
path, worshipped and loved blues and their music faithfully reflected their
blues influences. Paradoxically despised Afroamerican music got popular among
young Americans, thanks to ‘covers’ white British bands played, which mostly
included harmonica in its instrumentation and came from original United States
black artists who were systematically blocked by white society as 'race' music,
only devoted to black people. Paul Butterfield was the first white musician
who dared to play harmonica in the at that time dangerous Chicago South Side
black clubs. He also formed the first rock and blues band that included white
and black musicians playing together and they cleverly mixed the rock that was
being listened by Anglo audiences with the blues which was mainly heard by Afroamerican
audiences. The rest is a familiar well-known story for all blues fans.
Today harmonica has become one of the basic instruments in popular music, not only in blues music, but also in folk, country, rock, 'southern' music and other similar styles. The availability, both in harmonicas and accessories, has continuously expanded in different ways (microphones, amplifiers, effects, pedals…) New manufacturers and harmonica models have emerged, such as Lee Oskar, Suzuki or Huang, but Hohner still keeps the first place, with sales that, only in United States, exceed a million items per year. But, the true thing is they are musicians and not manufacturers who have kept and today still keep alive the flame and growing up of this small but at the same time big instrument called Harmonica.
Vicente Zúmel

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