LA HORA
DEL BLUES
Artículos,
Crónicas
JOHNNY WINTER EN EL BARTS
(Festival de Guitarra de Barcelona 24.04.2013)
Sin duda uno de los conciertos más esperados del Festival de Guitarra que
anualmente organiza The Project, era el del legendario músico tejano Johnny
Winter. Por este motivo la sala Barts de Barcelona presentó un magnifico
aspecto, habiéndose incluso eliminado los asientos de platea para conseguir un
mayor aforo.
No es la primera vez que Johnny Winter visitaba Barcelona. Ya habíamos tenido ocasión de verle en 1990 en el Palacio de Deportes compartiendo cartel con Robben Ford, en un gran concierto en el que estuvo pletórico y lleno de energía. En 2008 también realizó un concierto en el Espacio Movistar de Barcelona. Además le habíamos visto en la sala Bikini, así como en los festivales de Hondarribia y Cazorla, estando en estos conciertos muy mermado de facultades.
Acompañado por su banda habitual durante estos últimos años formada por Paul Nelson guitarra, Scott Spray, bajo y Tommy Curiale batería, banda que, en mi opinión, no contribuyen en absoluto a prestigiar la interpretación de Winter sino más bien todo lo contrario, ya que tocan a un volumen excesivo, no matizan en ninguno de los temas del repertorio y hasta incluso ahogan la voz y los solos de Winter, pero con los que parece que Johnny se siente a gusto, realizaron un concierto de rock blues trepidante y sin concesiones.
Afortunadamente Johnny apareció con mejor aspecto físico que en anteriores
ocasiones, mas vivaz, e incluso se permitió pronunciar algunas frases entre
canción y canción. Nos demostró que aunque su voz no es aquella voz que nos
impresionaba profundamente, todavía puede llegar a hacernos vibrar en ciertos
momentos y lo mismo puede decirse de su guitarra. Sus dedos ya no son tan
rápidos como antes, pero quedó patente que quien tuvo retuvo y que sin duda fue
y todavía es uno de los guitarristas mas técnicos y sorprendentes del rock blues
tejano.
Básicamente el repertorio estuvo formado por temas de su último disco "Roots", iniciando su actuación con el mítico "Johnny B. Goode" (Chuck Berry) para seguir con electrizantes versiones de “Good Morning Little School Girl” (Sonny Boy Williamson I), "Got My Mojo Working" (Muddy Waters), "Killing Floor" (Howlin' Wolf) o "Bonie Moronie" (Larry Williams). Johnny se fue creciendo y calentando a medida que transcurría el concierto e incluso los últimos temas los interpretó de pie. Impresionante su versión del increíble blues lento "Blackjack" (Gabriel Brown), así como de "Jumpin' Jack Flash" (Jagger & Richards) y sobre todo su bis a la slide, con un excelente "Highway 61 Revisited" (Bob Dylan) y el archiconocido "Dust My Broom" (Robert Johnson), que nos pusieron la la carne de gallina.
En definitiva un concierto especialmente dedicado a los amantes del rock blues
puro y duro, que no defraudó en absoluto. Larga vida a "The Mad Albino" y
esperamos poder volver a verle pronto en tan buenas condiciones físicas.
Texto y Fotos: Roser Blues
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THE TRAVELLIN'
BROTHERS BIG BAND EN LA JAZZ CAVA DE TERRASSA
(13.04.2013)
JON CAREAGA,
voz
JAVI PEREZ, trompeta
ALFONSO MASACH, trompeta
CARLOS ESCUDERO, trombón
JUANAN DIEZ, trombón
ALAIN
SANCHO, saxo alto y voz
ITZIAR CASTRILLO,
saxo alto
JULEN
IZARRA, saxo tenor
ALFONTSO VILA, saxo barítono
JUAN CARLOS RIBELLES, tuba
AITOR CAÑIBANO, guitarra y voz
ANDER UNZAGA, piano, teclados
ENEKO CAÑIBANO, bajo eléctrico y contrabajo
ISI REDONDO, batería
La Jazz Cava de
Terrassa se vistió de lujo para presentar un gran montaje venido desde tierras
bilbaínas y la presencia de catorce músicos sobre el escenario: The Travellin'
Brothers Big Band.
Trompetas, trombones, saxos, tuba, piano, teclados, guitarra, bajo, batería,
amen una bien timbrada voz de gran nivel se dieron cita en el escenario de la
Jazz Cava.

La formación es una
fusión entre el grupo inicial The Travellin’ Brothers (Jon Careaga voz, Aitor
Cañibano guitarral voz, Ander Unzaga piano, teclados, Eneko Cañibano, bajo,
contrabajo e Isi Redondo batería) y la big band dirigida por Alain Sancho, quien
además ha compuesto todos los arreglos instrumentales. Gracias a esta fusión e
inspirados tanto en las clásicas big bands, las orquestas de Count Bassie, Duke
Ellington o Cab Calloway, en formaciones más modernas como las de Brian Setzet
o el canadiense Colin James, recogiendo también muchas influencias de algunos de
los grandes nombres del blues, The Travellin' Brothers Big Band consiguen
plasmar un repertorio compacto, de alto nivel cualitativo y a la vez muy festivo
con el que deleitaron a todo el público que se congregó en la Jazz Cava para
asistir a un concierto realizado en un formato muy ambicioso y prácticamente
inédito hoy en día.
Tener la oportunidad de disfrutar con el buen hacer de catorce músicos sobre el
escenario, es ya garantía de potencia y calidad. Y si además suenan empastados,
dominan el instrumento, saben el terreno que pisan y son todo entrega y
desparpajo, el éxito está garantizado. Éxito que sin duda consiguieron en la
acogedora Jazz Cava de Terrassa.
Con su simpatía y buen hacer se metieron rápidamente al público en el bolsillo e
hicieron las delicias de los asistentes con temas propios como “I Thank You”,
“Into The Blue” o “Midnight Train”, junto a grandes versiones de standards del
blues y el rhythm 'n' blues, como “Sweet Little Angel” (B.B. King), Let’s Have a
Natural Ball” (Albert King), “Hoochie Coochie Man” (Willie Dixon), “I Got A
Woman” (Ray Charles), “Don’t Need No Doctor” (Ray Charles) o “I Just Want To
Make Love To You” (Willie Dixon).

Sólo me queda desear que esta big band nos visite de nuevo en un próximo futuro.
Texto y fotos: Roser Blues
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LUCKY PETERSON BLUES BAND FEATURING TAMARA PETERSON
Festival
de Jazz de Terrassa
Nova Jazz Cava, 16.03.2013
Nuevamente y siguiendo una tradición altamente valorada por los aficionados, el
Festival de Jazz de Terrassa acogió su tradicional Noche de Blues, este año con
la actuación de Lucky Peterson Blues Band featuring Tamara Peterson.
La Jazz Cava presentó una buena entrada que casi rozó el lleno, con un público
ávido de disfrutar de uno de los grandes “showmen” del panorama de blues actual,
en un concierto que superó con creces las dos horas de música ininterrumpida y
de muy alto voltaje.
Después de la tradicional y no por ello menos esperada presentación a cargo del
inimitable Valentí Grau “alma mater” del festival, aparecieron en escena los
músicos de la banda, Shawn Kellerman, guitarra, Timothy Lee Waites, bajo y Raúl
Valdés batería. En sólo un par de minutos la poderosa guitarra y la expresividad
de Kellerman junto a la eficaz sección rítmica, se metieron al público en el
bolsillo. Electrizantes solos de guitarra, una presencia escénica en la que
Kellerman parece dejar hasta el último aliento de su energía sobre el escenario
y un volumen atronador, penetraron hasta las entrañas de todos los asistentes.




Arriba: Shawn Kellerman (guitara)
Abajo: Timothy Lee Waites (bajo) y Raúl Valdés (batería)
Es de sobras conocido que Lucky Peterson es un auténtico “entertainer” que conoce todos los recursos para conectar con el público. Dotado de un envidiable sentido de la comunicación, inició su show al Hammond B3 y los teclados con una explosiva mezcla de funky y gospel cantado con convicción, tablas y muchas ganas de agradar. Pero fue a la guitarra cuando realmente conectó con la audiencia, especialmente después de bajarse del escenario y compartir sus solos durante más de diez minutos en medio de toda la gente, en un medley con guiños a Stevie Ray Vaughan o Jimi Hendrix y un repertorio basado en sus últimos trabajos discográficos.


Lucky Peterson
Después de una hora de trepidante música y con el público ya totalmente entregado, Tamara Peterson apareció en escena. A partir de ese momento Lucky volvió de nuevo al Hammond B3 y a los teclados y el repertorio tomó un aire mucho más funky soul, con la inclusión de alguna balada. Sin ser una cantante excepcional Tamara tiene presencia en el escenario y sabe entretener a la audiencia que agradece su buena disposición y entrega. Me pregunto cómo puede bailar y andar sobre sus inmensos tacones, pero la verdad es que sale airosa del envite. Tamara nos ofreció un set muy variado que se hizo corto y que finalizó, ya en el bis, con una versión del tema “Proud Mary” de Creedence Clearwater Revival, que en su día también fue un gran éxito interpretado por Ike & Tina Turner.




Tamara Peterson
En definitiva, un buen concierto y un entretenido show que, aunque con bastante poco blues en el repertorio y un sonido en ocasiones demasiado fuerte y sucio, no defraudó en absoluto y cumplió las expectativas de un festival como es el de Terrassa que, a pesar de las dificultades generadas por la crisis, mantiene año tras año un alto nivel de calidad y un público entusiasta y fiel.
Detalle de los zapatos de Tamara Peterson
Texto y Fotos: Roser Blues
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CRONICA FESTIVAL BLUES
LUCERNE (SUIZA)
(15/17 Noviembre 2012)
Es prácticamente imposible poder plasmar en una crónica que, por supuesto, debe intentar sintetizar al máximo las jornadas y conciertos de un festival como el de Lucerna, los muchos e inolvidables momentos de blues que hemos vivido en sólo tres días, en maratonianas sesiones de blues con mayúsculas que se iniciaban puntualmente a las siete de la tarde para acabar pasadas las tres de la mañana. Es por esto que me quedo con tres o cuatro frases pronunciadas por algunos de los artistas desde el escenario, y que me sirven para resumir en unas pocas líneas algunas de las sensaciones que me han producido esos tres días de intenso e inmejorable blues.

“The Blues is Alright” cantaba Sista Monica Parker y coreaba todo el público. Y,
verdaderamente, el blues ha gozado de buena salud en Lucerna. Actuaciones a cual
mejor, en las que los músicos se han entregado y nos han transmitido todo su
feeling. Totalmente sorprendida con el descubrimiento de un joven valor del
blues, Marquise Knox, puro sentimiento bluesero y por la autenticidad de Earnest
“Guitar” Roy. Emocionada escuchando juntos en un escenario a esas leyendas del
blues de Chicago como son John Primer, Eddie C. Campbell (ambos geniales) o
Elmore James Jr. o los no menos espléndidos Kenny Smith (magnifico batería), Bob
Stroger, Bob Corritore, Billy Flynn y el efectivo piano de Barrelhouse Chuck.
Impresionada con las espléndidas voces y la comunicación en el escenario de
Sista Monica, Barbara Carr o Irma Thomas, pero también con el desgarrado
sentimiento de Rita Engerdalen y la autenticidad de Rosie Ledet y su banda de
zydeco. Deslumbrada por la elegancia de Charlie Musselwhite y, cómo no, por la
increíble técnica de Anson Funderburg, Little Charlie Baty, Mark Hummel y Josh
Smith. Atónita por el terrorífico y poderoso blues de Guitar Shorty y Fabian
Anderhub. Sí, sí, verdaderamente “The Blues is Alright”.





A sus 21 años Marquise Knox nos decía en una canción “Everybody want to know,
can a young man play the blues?”
(todo el mundo quiere saber si un chico tan joven puede tocar los blues). Pues
sí y éste joven de St. Louis nos demostró con creces que conoce el auténtico y
más descarnado blues como la palma de su mano. Pero también nos lo demostraron
otros jóvenes músicos, todos ellos dotados de gran talento, guitarristas
como Matt Stubs (Charlie Musselwhite), Fabian Anderhub, el nuevo guitarrista de
la banda de Guitar Shorty que en la jam sesión se marcó un terrorífico blues junto
a Marquise Knox, el implacable beat de Kenny Smith o la energía y juventud de
Rita Engerdale o Rosie Ledet. Pero por supuesto también nos demostraron que
saben, y mucho, tocar los blues esos músicos venerables que en cuanto suben a un
escenario se transforman y dan lo mejor de sí mismos. Y si no que se lo
pregunten a gente como Eddie C. Campbell, Bob Stroger, Elmore James JR., Irma
Thomas o Guitar Shorty que con sus 73 años parecía un chaval en el escenario con
una energía y poderío que para sí quisieran muchos guitarristas actuales. Y no
debemos olvidar la veteranía, el buen hacer y la comunicación con el público de
nombres como Sista Monica, Charlie Musselwhite, Anson Funderburg (que parecía
disfrutar como un niño el día de Reyes), Little Charlie Bates, Mark Hummel, Bob
Corritore o Barrelhouse Chuck, todos ellos acompañados por unas bandas
totalmente empastadas, realizando un derroche de facultades en sus respectivos
instrumentos y que en
todo momento contribuyeron a que cada uno de los conciertos brillara a gran altura.





Decía Sista Monica en la presentación del tema “Pussy Cat Moan” que cuatro eran
las mujeres que más la habían influido en su vida: Ruth Brown, Koko Taylor, Etta James y,
sobre todo, Katie Webster que, después de oírla una vez por la radio, le metió
los blues en lo más profundo de su corazón. Y nosotros hemos tenido la gran
suerte de absorber y degustar todo tipo de influencias blueseras: gospel, New
Orleans, el zydeco más profundo y original, refinado blues de Texas, el más
bailable funky blues, Chicago blues, power blues, classic blues… impresionantes
temas lentos que nos han puesto la piel de gallina, interpretaciones llenas de
técnica y virtuosismo, blues descarnado que nos ha golpeado el corazón y las
entrañas, temas que nos han hecho bailar y una total comunicación entre músicos
y público en las jam sessions mas terroríficas de las que he podido disfrutar en
los últimos años.


Finalmente Charlie Musselwhite comentaba que la primera vez que viajó a Chicago
era un joven que había vivido siempre en Mississippi y Memphis, por lo que se
sintió extraño en aquella gran ciudad llena de bullicio y gente totalmente desconocida para él.
Afortunadamente puedo decir que no nos hemos sentido extraños, sino todo lo contrario,
es decir realmente afortunados. Todos cuantos hemos estado en el Festival de
Lucerne, hemos
estado en todo momento rodeados por los viejos y conocidos sonidos del blues, hemos sentido la
magia del blues que hermana a gente venida de todos los rincones, nos hemos
contagiado del feeling que todos los músicos han derrochado en el escenario y
hemos compartido unas inolvidables noches de blues, en un festival que, por la
calidad de y profesionalidad de todos los artistas programados, no merece otra
nota que la de un sobresaliente.


Texto y fotos: Roser Infiesta Valls (Mrs. Zumel)
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CRONICA
DEL FESTIVAL DE BLUES DE CACERES
(4/6 Octubre 2012)
A pesar de la crisis, de la falta de financiación de las instituciones públicas y privadas, a pesar de las noticias de prensa controvertidas, a pesar de la falta de sensibilidad de las administraciones que dejan de lado a este festival de blues, el único en el que todo el dinero se invierte en la ejecución del festival y no en la gestión, sin tener en cuenta que verdaderamente es un evento sin ánimo de lucro...
A pesar de todos estos inconvenientes, agravados cada vez más por la crisis, se ha celebrado la tercera edición del Festival de Blues de Cáceres y que gracias al entusiasmo y buen hacer de sus organizadores y el alto nivel del cartel de músicos y bandas, ha dejado un gran sabor de boca a todos cuantos nos hemos acercado a la bella ciudad cacereña.
Alojados
Agustin, Jose Luis y yo misma
en el acogedor Albergue Rural La Higuera en la cercana población de Garrovillas
(regentado por Joan y Esther, dos incondicionales blueseros),
no nos fue posible disfrutar de la primera de las actuaciones que
ofrecía el Festival, LOLO ORTEGA TRIO y que, según nos cuentan, brilló a gran
altura en un show donde tocó todos los palos del blues eléctrico.


Albergue
Rural La Higuera. Garrovillas

El magnífico marco de la Plaza de San Jorge en pleno centro histórico de
Cáceres, se llenó de blues en las noches del viernes y el sábado. La jornada del
viernes se inicia con el grupo local CHARLY GONZALEZ & THE CRAZY BLUES, banda de
reciente creación y que se estrenan en el festival. Formada por músicos
experimentados mostraron un gran dominio del escenario, respaldados por una
excelente sección de vientos con Juaniu Rabazo, saxo alto, Pablo García saxo
barítono y Toni Martín, trombón.
Buenas versiones de temas como “Messing With The Kid” o “Ain’t Nobody’s Business
If I Do”.
Destacable
también su interpretación del tema “Sweet Carolina” en formato acústico con
Charly González y Jorge Calavis a las guitarras, para finalizar invitando a la
cantante Maite Merino que llenó el escenario de fuerza y expresividad.
Charly Gonzalez
Charly Gonzalez & Jorge Calavis

Venidos desde
Madrid, THE 44 DEALERS demuestran con creces las razones por las que están
considerados una de las grandes bandas de la escena madrileña. Perfectamente
conjuntados, con mucho swing, donde destaca la voz rota de su cantante Juan
María Montero y el trabajo de su armonicista Fernando Jiménez. Un repertorio
basado en clásicos de Jimmy Rogers, Muddy Waters o Little Walter, con
impresionantes versiones de temas como “Route 66”, “What’s The Matter With The
Mill” o “You Gotta Move” que hacen las delicias de todos los presentes. Una
grata sorpresa para mí, ya que no los había visto nunca en directo.
Juan Maria Montero
Fernando Jiménez

Para finalizar
la noche otro de los grandes nombres del blues argentino JOSE LUIS PARDO & THE
MOJO WORKERS. Buen cantante y excelente guitarrista, en esta ocasión
personalmente creo que no estuvo a la altura de su innegable calidad de sobras
demostrada durante sus largos años de carrera musical. Respaldado por una banda
muy profesional, está frío a la guitarra, en una actuación carente de chispa,
despertando únicamente al final de su set, cuando hace subir al escenario a
TONKY DE LA PEÑA, MINGO BALAGUER y algunos miembros de otras formaciones, en un
fin de fiesta de alto voltaje en el que JOSE LUIS PARDO, esta vez sí, junto al
resto de músicos brillan a gran altura.
José Luis Pardo

La jornada del
sábado se inicia con una comida de hermandad en la agradable terraza jardín de
El Corral de las Cigüeñas. Un auténtico placer compartir mesa y mantel en
animada charla con músicos y aficionados venidos de muchos rincones de España,
todo ello amenizado con el buen hacer de la guitarra de QUIQUE BONAL y la
magnífica voz de VICKY LUNA, a los que en una improvisada jam se les unen MINGO
BALAGUER o JOSE LUIS PARDO entre otros destacados músicos.
Terraza jardin de El Corral de las Cigüeñas


Izquierda: Quique Bonal y Vicky Luna. Derecha: Quique Bonal,
Vocky Luna y José Luis Pardo

Un par de horas
más tarde, la Plaza de San Jorge se viste de gala para acoger una gran noche de
blues. La formación local PRONÓSTICO RESERVADO es la encargada de abrir el
programa.
La banda incluye a Jesús Usón “Chucho”, guitarra y voz, Miguel Escribano,
teclados, José María Alegre, bajo y Pedro Rodríguez, batería, todos ellos
grandes entusiastas del blues y algunos de ellos impulsores y socios fundadores de
la Asociación Amigos del Blues de Cáceres. Nos ofrecen una actuación sobria pero
llena de buenos momentos y detalles, desgranando clásicos como “Kind Hearted
Woman”, “Ain’t Nobody’s Business” o “Have You Ever Loved a Woman”, alcanzando el
punto culminante cuando invitan a TONKY DE LA PEÑA (¡que buena versión de
“Pretty Woman”!), MINGO BALAGUER y QUIQUE BONAL a unirse a la banda en un final
de alto voltaje que calientan al público que abarrota la
plaza.
Jesús Usón "Chucho"
Mingo Balaguer y Jesús Usón "Chucho"

Hacía mucho
tiempo que no veía a la TONKY BLUES BAND, formación liderada por TONKY DE LA
PEÑA y que recientemente incorpora a nuevos valores del blues, como el joven
armonicista SAMI, de sólo 19 años, proveniente de Barcelona y que sorprende al
público por sus detalles técnicos a pesar de su gran juventud. Es de sobras
conocida la trayectoria de TONKY durante más de 30 años y su actuación no
defrauda a ninguno de los presentes, desde las primeras notas de “Chicken Shack”
con el que inicia el concierto, hasta un viejo tema de sus primeras épocas
cantado en castellano “Ponme Otro Whisky”. TONKY se pasea con soltura por el
blues de Chicago o Texas, mientras su guitarra nos estremece con electrizantes
solos, en una actuación altamente gratificante donde pone de manifiesto su
experiencia, profesionalidad y una gran conexión con la audiencia.
Tonky de la Peña

El plato fuerte
de la noche llega de la mano de GREG IZOR & KING BEE. Greg es un artista todo
corazón que lo da todo en el escenario. No en vano es armonicista en la banda de
Anson Funderburg & The Rockets y ha compartido escenario con músicos de la talla
de Pinetop Perkins, Jimmie Vaughan, Gary Primich o Kim Wilson. Tampoco debemos
olvidar que Greg fue protegido del gran ‘Jumpin’ Johnny Sansone. Greg inicia su
concierto de forma electrizante, donde su armónica, tanto la cromática como la
diatónica, desprenden swing por los cuatro costados, de pronto ataca con una
estremecedora versión de “Hoodoo Man” que dedica al recientemente fallecido Nick
Curran. Shuffles, Chicago, Texas y poderoso down-home blues de Louisiana,
interpretado todo ello con fuerza y energía y dejándose literalmente la piel en
el escenario. Mención especial también a los KING BEE, banda madrileña liderada
por los hermanos Arsuaga, que ya han acompañado a GREG IZOR en más de una
ocasión, y que se compenetran perfectamente con él. Suenas potentes y muy
empastados realizando un trabajo muy profesional. Nada mejor para cerrar un
excelente festival.
Fotos
izquierda y derecha: Greg Izor
En definitiva, hemos disfrutado de un gran evento bluesero, realizado con ilusión y mucha dedicación, en un entorno maravilloso, con una perfecta organización, puntualidad exquisita, buen ambiente, grandes músicos y bandas y excelente blues. Desde estas líneas, felicitar a los organizadores y animarles a seguir adelante. Los buenos aficionados esperamos ya la edición de 2013.
Roser Zúmel
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BILL
WYMAN & THE RHYTHM KINGS
Luz de Gas. 16.06.2012
Bill Wyman: bajo eléctrico, voz.
Madeline Bell: voz
Georgie Fame: teclados, voz.
Geraint Watkings: teclados, voz.
Terry Taylor: guitarra, voz.
James Powell: batería.
Frank Mead: saxos, armónica, voz.
Nick Payn: saxos, flauta, voz.
En 1992 Bill Wyman se despidió de los Stones para dedicarse definitivamente a tocar la música que mas le gustaba y apetecía. Primero lo hizo con los Willie & the Poor Boys, grupo que había surgido a mediados de los ochenta, y luego con su definitiva banda los Rhythm Kings con los que ya lleva actuando desde finales de los noventa. El grupo bebe de las fuentes del blues, jazz, soul, rock and roll, swing, jump, jive, rhythm and blues, americana, pop y en definitiva de toda la música negra estadounidense, recogiendo del repertorio popular lo que más les gusta y adaptándolo siempre a su estilo, con enorme respeto a los originales, junto a una puesta en escena exquisita, con enorme profesionalidad y unos excelentes arreglos.
Billy Wyman & The Rhythm Kings ofrecieron un concierto altamente gratificante en la Sala Luz de Gas ante un no muy numeroso pero enfervorizado público que no dejó en ningún momento de aplaudir y corear sus canciones. Una banda contundente y perfectamente ensamblada, donde todos y cada uno de sus componentes destacaron por su buen hacer y sus ganas de agradar y disfrutar en el escenario, interpretando una colección de temas impecables, bien elaborados y perfectamente estructurados, abarcando todos los “palos” de la música negra, entre los que cabe citar “Jitterbug Boogie”, “Too Late”, “I’m just your fool” , “I just want to make love to you” “Hit the road Jack”, “Dancing on the streets”, “I Put A Spell On You”, o la versión de “Honky Tonk Woman” por destacar los que particularmente más me gustaron. En definitiva una gozada para todos los amantes de la música negra.


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CRÓNICA
DEL CONCIERTO DE MARCIA BALL
Blues & Ritmes
Teatro Zorrilla, Badalona, 31.03.2012
Marcia Ball: voz y teclados
Don Bennett: voz y bajo
Damien Llanes: bateria
Mike Schermer: guitarra
Thad Scott: saxo
El Festival Blues & Ritmes de Badalona cerró
con broche de oro su edición de 2012, con la actuación en el Teatro Zorrilla de
Badalona de Marcia Ball, icono musical de Nueva Orleans, que ofreció un único
concierto en España y el primero que realizaba en Cataluña.
Marcia nació en Orange, Texas aunque creció en un pueblo de Louisiana.
Actualmente posee una dilatada carrera de más de tres décadas a sus espaldas. Ha
sido definida como "una cantante brillante y una excelente pianista que combina
perfectamente el Texas rockin' blues con el blues pantanoso de la Louisiana"
aunque sus influencias mas importantes provienen del piano blues de New Orleans,
ya que bebe de las fuentes de músicos como Dr. John o James Booker.

Todo
esto y mucho más demostró en el escenario del Teatro Zorrilla en un concierto
vibrante y sin tregua alguna, donde puso de manifiesto sus enormes cualidades
vocales (algo mermadas en esta ocasión por una ligera afonía aunque
prácticamente ni se notara) y un piano intenso y percutante, donde incorporó
desde el zydeco al swamp blues, pasando por los blues de la Louisiana, el boogie-woogie
y el gospel, acompañada por una banda que en todo momento supo dar el soporte
adecuado y donde sobresalieron los intensos solo de Mike Schermer en un par de
temas lentos, con slide en el primero de ellos y un apasionado blues en menores
titulado "The Same Old Blues".
Como no podía ser de otro modo Marcio rindió homenaje a Tracy Nelson y un sentido recuerdo para las víctimas del Katrina con un tema de corte gospel, que consiguió emocionar al público que llenaba el aforo del Teatro Zorrilla, que en todo momento se dejó llevar por la intensidad y la fuerza interpretativa de Marcia Ball y los músicos de su banda, en un repertorio muy variado y lleno de excelentes momentos.

En definitiva, más de dos horas de música
apasionada y emocional, tremendamente convincente, que dejó un excelente sabor
de boca.
Texto y fotos. Roser Infiesta Valls, Mrs. Zúmel
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CENTENARIO
DE LA PUBLICACIÓN DEL PRIMER BLUES
Muy poca gente lo sabe, poquísima, por no decir prácticamente nadie. Este año 2012 se conmemora el centenario de la publicación del primer blues de la historia.
En marzo del año 1912 fue publicada la canción “Dallas Blues”. Aunque no era la primera composición que llevaba la palabra blues en su título, sin embargo sí fue el primer blues en cuanto a su forma, métrica y construcción. “Dallas Blues” poseía los característicos doce compases que diferenciarían en el futuro, el blues propiamente dicho, de otros estilos y géneros musicales.
Contrariamente a lo que se pueda pensar y a lo paradójico que parezca, “Dallas Blues” fue escrita por un blanco, sí, leéis bien, un blanco llamado Hart Wand que provenía de la ciudad de Oklahoma. Su padre había sido uno de los primeros hombres en adentrarse en territorio indio, y había abierto una tienda en dicha ciudad. Hart trabajaba para su padre y lideraba una pequeña orquesta de baile, con la que tocaba en algunas fiestas sociales de la ciudad y también en las reservas indias de Winewood y Purcell. Hart Wand tocaba el violín y a menudo practicaba en la trastienda del establecimiento. Había compuesto una canción para tocarla con su orquesta, que no recordaba haber oído en ningún sitio y solía interpretarla muchas tardes cuando ensayaba. En la tienda trabajaba un portero de color que había llegado a aquel territorio desde Dallas. Solía silbar la canción mientras Hart la tocaba. Una tarde mientras el ‘moreno’ estaba barriendo y escuchando aquella canción, masculló entre dientes: “Este ‘blues’ me da ganas de volver de nuevo a Dallas”.
Esta frase permaneció en la mente de Hart. Con una amiga suya que tocaba el piano llamada Annabelle Robbins hicieron los arreglos de la canción. Hart la publicó en marzo con el titulo impreso en letras doradas sobre un fondo azul oscuro y la distribuyó en todas las tiendas por el módico precio de diez céntimos por cada copia de la partitura. La primera edición la hizo en una semana, después realizó una segunda edición y empezó a distribuir la partitura en otras ciudades cercanas a Oklahoma City. Pronto empezaron a llegarle pedidos de tiendas de otras muchas ciudades y poblaciones. Esta segunda edición se hizo casi tan rápido como la primera y fue todo un éxito. Ni siquiera había tenido tiempo de sacar el copyright de la misma, cuando ya estaba trabajando en la tercera edición. Finalmente envió una copia de esta tercera edición para darla de alta en autores y fue registrada con su correspondiente copyright, con fecha 12 de septiembre de 1912. El resto es historia…… Hart Wand falleció el 9 de agosto de 1960.
Curiosamente y, para terminar, ese mismo año 1912 se publicaron dos canciones más que llevaban la palabra blues en sus títulos, la segunda “Baby Seals Blues”, editada en agosto y compuesta por Arthur Seals y la tercera, “Memphis Blues” de W.C. Handy, fue publicada en septiembre. Irónicamente Handy se autodenominaba a sí mismo como el ‘Padre del Blues’. Sorprende asimismo el hecho de que ninguna de estas dos canciones eran blues propiamente dichos, sino un tipo de música muy popular por aquellos años denominada ‘cake-walk’. “Dallas Blues” fue publicada en 1912 como un blues instrumental. En 1918, seis años más tarde, Lloyd Garret compuso la letra para esta canción, quedando así definitivamente terminada. Pero la cuestión de la letra es otra historia que seguramente contaré dentro de seis años, cuando se cumpla el centenario, es decir, en el año 2018.
Vicente Zúmel
(Cartel extraído de Internet)
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SAM
CHATMON, UN BLUESMAN INJUSTAMENTE OLVIDADO
por Vicente Zúmel
En el viejo porche de una granja de Hollandale, MS, una guitarra y una profunda voz entonan las notas del tema “Corina, Corina”. Esas notas nos traen inmediatamente a la mente el nombre de Sam Chatmon, un bluesman de larga barba y aspecto bonachón que, a pesar de no haber conseguido la fama que merecía, nos legó en sus grabaciones, algunos de los momentos más deliciosos de blues que he escuchado jamás.
Nacido el 10 de enero de 1899 en Bolton, Mississippi, su padre se llamaba Henderson Chatmon, y fue un antiguo esclavo e intérprete de violín muy popular en la zona. Su madre Eliza Jackson era también guitarrista.
Sam tuvo once hermanos (Lonnie, Harry, Bo, Edgar, Willie, Seth, Lamarr, Larry, Burt, Ty, y Charlie) y numerosos hermanastros (incluyendo a Charley Patton) además de varias hermanas que también solían tocar los blues, música popular, pre-blues y canciones old time. Varios de sus hermanos, además del guitarrista Walter Vinson, fueron conocidos con el nombre de Mississippi Sheiks, El grupo no tenía músicos estables y por él pasaron en diferentes épocas, casi todos sus hermanos. Sin embargo, en las grabaciones que realizaron, la formación más regular incluía a Vinson, Lonnie y Bo Chatmon, junto a Sam a la guitarra en algunas sesiones.
Empezó a tocar música con sus hermanos cuando solo tenía doce años y al llegar a la adolescencia, formó pareja con su hermano Lonnie, que era quien producía la mayor parte del material que interpretaba su familia. Su forma de trabajar era recoger canciones que oían tocar a los músicos callejeros y cambiarlas a su manera, para hacer que parecieran propias. A veces Lonnie también escribía algún tema, e incluso, como alguna vez había relatado el propio Sam: “Si oíamos a alguien tocar alguna canción que nos gustaba, escribíamos las palabras en un papel y se las llevábamos a Lonnie, con él recomponíamos la canción y le dábamos un aire totalmente nuevo. Como Lonnie sabía escribir música, una vez hecho todo esto, se la pasaba a mi hermano Harry para que la tocara al piano. De esta forma y entre todos sacábamos un tema totalmente nuevo”. Desgraciadamente nunca sabremos como sonaba aquella banda formada por los doce hermanos y sus amigos Walter Vinson, Charlie y Joe McCoy porque no realizaron ninguna grabación. En 1928 Bo Carter (aka Bo Chatmon) hizo sus primeras grabaciones con los hermanos McCoy y, hacia 1930, Sam publicó sus primeros discos junto a Bo y Lonnie con el nombre de The Mississippi Sheiks.
Según relato de Lou Curtiss, Sam solía decir que no podían ir a tocar todos los hermanos juntos, porque no les pagaban suficiente dinero, así que lo que solían hacer, era turnarse en diferentes formaciones. Mientras Bo, Lonnie y Walter Vinson estaban en Jackson, en Atlanta o en Grafton, Sam solía tocar en otros lugares con el resto de sus hermanos liderando la banda. También decía que se ganaba mas dinero tocando ragtime, baladas y canciones de baile en las fiestas, que teniendo que ir grabar a cualquier lugar donde les pagaran cuatro chavos. De todos modos Sam estuvo un par de veces en San Antonio y otra vez en Atlanta contratado para diversas grabaciones, aunque por alguna extraña razón que nunca explicó claramente, la de Atlanta nunca se realizó. Sam también participó como invitado en algunas sesiones realizadas bajo el nombre de los Chatman Brothers, e incluso en una ocasión tocó como guitarrista de sesión para Texas Alexander. Poco tiempo después de grabar para Bluebird, los Chatman Brothers se disolvieron y nunca más volvieron a reunirse bajo ese nombre. En 1936 Sam grabó por última vez junto a su hermano Lonnie en Nueva Orleans. Lonnie ya estaba enfermo y cuando murió un par de años mas tarde, Sam se sintió tan afectado que dejó la música y se dedicó a trabajar en el campo como granjero. Siempre se sintió orgulloso de haber conseguido con muchísimo esfuerzo y un trabajo muy duro tener su propia casa y una extensión de tierra de cultivo. Muchos años más tarde cuando Chris Strachwitz, Paul Oliver y Ken Swerilas, estudiosos y enamorados del blues, contactaron con él, Sam se había establecido ya en Hollandale, tenía una vida apacible y estaba preparado para empezar una nueva carrera musical.

Walter Vinson, Lonnie Chatmon & Bo Carter
Lou Curtiss, productor del San Diego Folk Festival y buen amigo de Sam, relata que conoció a Sam Chatmon en 1965 en un viaje que hizo para alojarse en casa del coleccionista de discos Ken Swerilas. En aquella época Sam estaba prácticamente retirado de la música desde hacia veinticinco años, para ser más exactos desde el fallecimiento de su hermano Lonnie. A principios de los sesenta Chatmon había recibido diversas visitas de coleccionistas y estudiosos del folklore, interesados sobre todo en recabar información de su hermano Bo Carter. Ocasionalmente Sam había grabado algunas canciones para Chris Strachwitz, propietario del sello Arhoolie, acompañándose de una guitarra, de la que Chris siempre dijo que era tan vieja y destartalada que era prácticamente imposible tocar con ella. Cuando Ken Swerilas visitó por primera vez a Sam Chatmon, en el verano de 1965, buscando también información sobre Bo Carter, cuando se enteró que Bo había fallecido, pensó que para no realizar el viaje en vano, podía quedarse algún tiempo en Hollandale para contactar con músicos locales y recoger información. Eso le permitió conocer bien a Sam, surgiendo entre ellos una buena amistad. Finalmente Ken invitó a Chatmon a viajar con él a San Diego e iniciar allí una nueva andadura. Una vez allí, Ken y Lou Curtiss le encontraron algunas actuaciones en diferentes bares y locales. Sam empezó a tocar en festivales y participó también en catorce de las dieciséis ediciones del San Diego Folk Festival, por lo que cada verano pasaba algunos meses viviendo con la familia Swerilas y actuando en clubs y otros eventos en el área de San Diego. Sus tres LP’s editados en USA se grabaron precisamente allí, uno para Blue Goose, otro para Rounder y el tercero para Flying Fish, restando material suficiente como para haber grabado un par de LP’s mas.
Desde 1967 hasta su fallecimiento en 1983 Sam Chatmon se convirtió en uno de los artistas preferidos de los circuitos del folk-blues, tocando muy a menudo en el San Diego Folk Festival, el Mississippi Delta Blues Festival y otros eventos de renombre como University Of Chicago Folk Festival, River City Blues Festival, Smithsonian Festival Of American Folklife, Mariposa Folk Festival, Winnipeg Folk Festival, Harbor Col Folk Festival, New Orleans Jazz & Heritage Festival, Santa Rosa Folk Festival o el American Folk Music Festival.
Sus últimas grabaciones incluyen un álbum en colaboración con Walter Vinson y otro con The New Mississippi Sheiks para el sello Rounder. Bajo su propio nombre grabó para las compañias Blue Goose, Rounder, Flyin Fish y Albatros. Según palabras del crítico del New York Times Robert Palmer referidas al álbum “The Mississippi Sheik” grabado por Sam para Blue Goose: “desde las legendarias grabaciones de Mississippi John Hurt en los años sesenta, no he vuelto a escuchar un álbum con tantísimo talento como el de este músico llamado Sam Chatmon y que hoy acabo de redescubrir”
Pero además de ser un excelente músico, Chatmon tenía una personalidad especial que no dejaba a nadie indiferente. Se dedicó siempre con gran entusiasmo a mantener vivo el legado de la música de los Mississippi Sheiks, así como muchos de los blues popularizados por su hermano Bo durante los años treinta (quien usaba el sobrenombre de Bo Carter en la mayoría de las grabaciones que realizó a lo largo de su vida).
Sam
Chatmon fue considerado por una gran mayoría de jóvenes y devotos aficionados
como una especie de gurú del blues, cosa que a él le hacia mucha gracia, lo que
incluso le llevó a dejarse una larga barba blanca para conseguir dar la imagen
de un santón. También le encantaba explicar historias a cualquiera que se
acercara a preguntarle. Muchas veces exageraba demasiado en temas como su
contribución en las grabaciones de los Mississippi Sheiks y fabulaba sobre los
músicos de blues y jazz con los que había tocado. En una entrevista de 1969
realizada por Lou Curtiss director del San Diego Folk Festival para la revista
Khrome Kazoo, Sam manifestó sin ningún tipo de rubor: “Ayudé a todos los King
que se movían por Arola, Mississippi Yo controlaba zona y todos trabajaron en la
misma plantación que yo. B.B., Albert, Freddie… todos eran mis hermanos”.
Otra de sus genialidades era que muchas veces solía añadir más salsa de la debida a sus respuestas cuando le hacían alguna entrevista, sobre todo si se daba cuenta de que el entrevistador era un pardillo o no conocía demasiado el tema. En un artículo publicado en la revista Living Blues, Lou Curtiss explicaba que en una ocasión Sam le había dicho a un entrevistador de la revista Guitar Player que había sido miembro de los Louis Armstrong’s Hot Seven. Después Curtiss le preguntó por qué había dicho semejante mentira y Sam le respondió que esas eran la clase de historias que querían escuchar los periodistas y que si no se tenían buenas historias que contar, seguramente ni lo imprimirían, ni lo publicarían. Según él, Guitar Player era una revista muy importante y si la gente leía aquello quizás sería la forma de conseguir por lo menos, tres o cuatro bolos mas.
No sabemos si su imaginación le sirvió para encontrar más trabajo. Pero, lo que es indudable es que, además de sus creativas historias de blues, su rebosante carisma, talento, encanto y simpatía consiguieron que tuviera una legión de fieles admiradores y seguidores de su obra.
A pesar de tener muchos devotos, Sam no gozó nunca de una gran popularidad que, sin embargo, si consiguieron muchos otros artistas de blues que fueron redescubiertos por los estudiosos del género y que tenían unas credenciales más amplias. De todos modos Sam se sentía muy orgulloso de los logros conseguidos durante los primeros años de su carrera y siempre se vanagloriaba que había sido el compositor de todas las letras de los temas que interpretaban sus doce hermanos y de los Mississippi Sheiks. Según él había escrito las letras de los standards “Stop And Listen”, “Sittin’ On The Top Of The World” y “Corrina Corrina”.
El periodista de Jackson, Mississippi Raad Cawthon escribió en el Clarion-Letger con motivo del fallecimiento de Chatmon, “Yo y muchos otros como yo vamos a echar muchísimo de menos el brillo y el guiño de sus ojos cuando se dejaba ir y se sumergía en la música y sobre todo en las letras de sus canciones. Estaba cantando y al mismo tiempo se ponía a reir cuando escuchaba algún comentario divertido de alguien entre el público. Todas sus canciones, incluso las mas duras y primitivas, mostraban claramente que tenia una gran experiencia de la vida. Sabia por ejemplo que al público le hacia mucha más gracia cuando en sus letras incluía insinuaciones y dobles sentidos relacionados con temas sexuales, que cuando hacía referencia a temas más serios que a él personalmente le hubiera gustado tratar. Voy a echar mucho de menos a una persona que era capaz de presentarse en la puerta de la casa del gobernador y empezar a cantar la canción “Stoop Down Mama And Let Your Daddy See”
Su vuelta a los escenarios en los años 60 no estuvo exenta de polémica. A pesar de ser apreciado por gran cantidad de aficionados, músicos de blues mucho más conocidos acaparaban todos los conciertos y festivales. Nunca llegó a conseguir tanta fama y popularidad como muchos de los bluesmen de aquella época y, además, el doble sentido de las letras de sus canciones le causaron más de un problema con algunos críticos de blues que nunca supieron ver al verdadero artista que tenían ante sí, quedándose únicamente con la superficialidad de las letras de sus canciones. Sin embargo todos los que le conocían bien sabían que Sam era todo un caballero, con mucha clase y talento. Y era precisamente a esos críticos con tan poca amplitud de miras a los que, como ya hemos comentado anteriormente, Sam disfrutaba engañándoles con historias imaginarías llenas de fantasía que explicaba con total naturalidad. Después de realizar largas entrevistas con él, su buen amigo Lou Curtiss decía que había conseguido saber cuando Sam le estaba enredando, porque hacia una especie de mueca y sus ojos le brillaban de una forma muy especial. Lou también explicaba que había aprendido a ver cuando Sam estaba cansado de la entrevista y quería parar, porque entonces le contaba una mentira enorme y desproporcionada. Entonces era ya el momento de despedirse de él hasta una próxima ocasión.
Sam Chatmon no perdió nunca su amabilidad y buen carácter con todas las personas que se acercaban a saludarle. Incluso cuando empezó a perder la visión de un ojo y su mente comenzó a flaquear, se acordaba de todos los que habían ido a visitarle o a escuchar su música. Era un hombre surgido de la tradición, un hombre del campo, que nunca se sintió atraído por las comodidades de la gran ciudad. Tenia un don especial y una gran experiencia en tratar con la gente, aunque en ocasiones les tomara un poco el pelo.
Su última aparición en público fue en 1982 en el Mississippi Delta Blues Festival. En San Diego -dónde había pasado mucho tiempo durante los últimos años de su vida-, la noticia de su muerte pasó casi desapercibida, excepto para los mas allegados que le consideraban un miembro más de su familia. Su muerte tuvo mas resonancia en Hollandale, donde realmente era considerado un hombre muy venerable, un hombre que pertenecía a una época que desgraciadamente estaba desapareciendo demasiado deprisa.
En
ese último concierto –sólo unos meses antes de morir-, Sam era ya un hombre
frágil, anciano, de larga barba blanca. Todavía le sacaba un impresionante
sonido a su guitarra y sus ojos brillaban con la ilusión de un chaval de veinte
años, En aquella postrera actuación y como si presintieran que no volverían a
escucharle nunca más en directo, Sam salió al escenario frente a unos treinta
mil aficionados que gritaban su nombre “¡Mr. Sa-aaam! ¡Mr. Sa-aaam! ¡Mr. Sa-aaam!”
Debió ser una auténtica gozada poder ver a aquel venerable anciano de ochenta y
tres años, solo en el escenario, cantando “Corrine, Corrina”, “Stoop Down Baby”,
“Turnip Greens” y otros blues en el mas puro estilo del country-blues que había
popularizado durante toda su carrera. Aquel mismo día, el Delta Arts Council
bautizó a Mr. Sam como “el bluesman más venerado de todo el estado”.
Sam Chatmon murió el 2 de febrero de 1983 en el South Washington County Hospital de Hollandale a la edad de ochenta y cuatro años. De hecho estaba muy enfermo de neumonía, pero su mujer Elma le comentó a un periodista “Ay cariño, simplemente era ya muy viejo”.
En una húmeda, nubosa y fría mañana de domingo del mes de febrero, un pequeño grupo de gente se congregó en el gimnasio de una escuela de secundaria en Hollandale. No suele ser habitual realizar funerales en un gimnasio, pero en estas ciudades tan pobres del Delta del Mississippi, todavía hoy en día, pocas familias poseen recursos suficientes que les permitan celebrar un funeral en condiciones.
Algunos cámaras y fotógrafos venidos de Jackson, Memphis y Chicago disparaban sin cesar sus flashes y grababan los parlamentos de los invitados. El resplandor de los focos, hacían que los adornos metálicos del ataúd que contenía el cuerpo de Sam brillaran con destellos inimaginables. Ramos de flores rodeaban el féretro y algunos posters con motivos blueseros adornaban el gimnasio. Chicas jóvenes de color, ‘scouts girls’, ataviadas con sus trajes de domingo rodeaban el ataúd, Sam se hubiera sentido orgulloso al ver aquella preciosa ceremonia.
Un grupo de mujeres de la comunidad, ataviadas con uniformes blancos flanqueaban el féretro como una guardia de honor. Una joven blanca empezó a cantar una canción que el propio Sam le había enseñado tiempo atrás. Algunas autoridades y viejos amigos suyos realizaron diversos parlamentos glosando la figura del fallecido y sus recuerdos personales, al igual que algunos ministros de la iglesia, ministros que en muchas ocasiones habían calificado los blues como la “música del diablo”, pero que en aquella ocasión dejaron atrás sus prejuicios, para rendir homenaje al bluesman más anciano y respetado de todo el estado. Promotores de conciertos y propietarios de locales se sentaron junto a los miembros de la familia Chatmon rodeados de hijos y nietos. No cabía la menor duda de que en los círculos de blues del Delta, Sam Chatmon había sido una auténtica leyenda.
Poco tiempo después de su funeral, un viejo amigo de Sam comentaba con cierta amargura que los habitantes del Delta nunca habían sido conscientes de la gran persona que habían tenido entre ellos, porque si lo hubiesen sabido, habrían acudido en masa a su funeral. Según él mucha gente había perdido la oportunidad de conocer o, como mínimo, honrar en su funeral a la gran persona que Sam había sido. Pero esas palabras no eran del todo ciertas. Ese mismo amigo de Sam, también explicaba que, conduciendo a toda velocidad por la autopista, de repente apareció un agente motorizado que le hizo parar el coche. Era un tipo joven, blanco y de tez sonrosada. Le hizo bajar del coche y le pregunto a dónde se dirigía conduciendo a semejante velocidad. Le contestó que al funeral de Sam Chatmon. Al oír esas palabras, aquel sheriff le dijo que subiera inmediatamente al coche y se marchara rápido para honrar la memoria de Mr. Chatmon.

Material Gráfico: Archivo del Autor
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BLUES-SUR-SEINE,
UN FESTIVAL DE BLUES DIFERENTE
Conferencia del señor Jean
Guillermo, responsable de relaciones exteriores del Festival Blues-Sur-Seine
(Francia)
Hace unos días ha tenido
lugar en Barcelona una interesante conferencia a cargo del señor Jean Guillermo,
ganador en 2008 del premio “Keeping The Blues Alive” que anualmente concede la Blues Foundation de Memphis para premiar una vida dedicada a la promoción del
blues. También es el responsable de relaciones exteriores del Festival Blues-sur-Seine que,
desde hace doce años, se celebra simultáneamente y durante 17 días consecutivos
del mes de noviembre, en 22 ciudades del extrarradio de Paris. Un festival
diferente de los que estamos acostumbrados, que combina diversas vertientes,
como son la artística, la social o la escolar-educativa. En una interesante
conferencia, el señor Jean Guillermo nos ha explicado a grandes rasgos los
aspectos más destacados de este Festival.
Para introducirnos en la idiosincrasia de este evento tan particular, Jean
Guillermo nos explica la problemática de la zona en la que se celebra el
festival: una región deprimida con ciudades dormitorio, marginación,
subdesarrollo económico… En este entorno y gracias a la iniciativa de un centro
sociocultural de Nantes que impulsa la socialización de los jóvenes a través de
la música y la promoción de la cultura popular, nace la idea de la realización
de un festival de blues.
Desde su primera edición el festival se divide en tres áreas a las que se les
confiere la misma importancia: Artística, Social y Educativa-Escolar,
Vertiente Artística
Con el subtítulo de
“Espíritu y Colores del Blues”, el Festival elabora una amplia programación
basada en el blues, el rock blues, el rhyrhm & blues, el gospel o el folk blues,
incluyendo a artistas franceses que posean el espíritu y el sentimiento del
blues, con más de cincuenta formaciones provenientes de todos los rincones del
planeta (Estados Unidos, Europa, Africa, Sudamérica, Rusia….) En esta
programación se incluye a los vencedores de la modalidad “solo-duo” del
International Blues Challenge otorgados por la Blues Foundation de Memphis, así
como a los vencedores en las modalidades “solo-duo” y “bandas” del concurso de
blues nacional francés.
Asimismo existe un apartado que bajo el título “Trampolin Blues-sur-Seine”
ofrece la posibilidad a grupos noveles sin cds distribuidos en el mercado, de
participar en un concurso donde 15 jurados seleccionan seis finalistas que
participan el en festival. El ganador actúa en siete festivales de renombre,
premio de 1.000 euros a los que canten en francés y se produce un cd con dos
temas de los seis grupos finalistas.
Otras actividades son un encuentro de “Blues y Música Clásica”, un show tipo
Broadway titulado “Blind Lemon Blues”, representaciones de teatro realizadas por
obreros de las fabricas como la “501 Blues” por las obreras de la fábrica Lewis
en proceso de deslocalización, talleres de “slam blues” para adolescentes y
madres analfabetas, exposiciones, concurso de cuentos de blues, creación de
espectáculos por los adolescentes como una historia del blues realizada en slam,
hip-hop, sesiones de dj’s de blues… etc.
Vertiente social
Bajo el título de “Encuentros para
todos”, se realizan conciertos y otras actividades relacionadas con el blues en
centros de acogida para vagabundos, ex-alcohólicos, mujeres analfabetas, niños
con enfermedades mentales, residencias geriátricas, centros de rehabilitación
física, menores tutelados, cárceles… etc.
Vertiente escolar-educativa
Bajo el título “Importancia de la práctica de la música el descubrimiento de las artes escénicas y los géneros musicales”, se realizan diversas actividades antes y durante el Festival en centros de primaria y secundaria Entre las primeras destacan la iniciación a la armónica y el canto a unos 600 alumnos de primaria durante las seis semanas anteriores al festival y que realizan un concierto escolar con presencia de los padres como uno de los actos de la programación del festival, además de conciertos, obras de teatro, presentación de instrumentos, espectáculos de marionetas, bus itinerante para más de 2.500 alumnos de las escuelas de primaria. En las escuelas de secundaria se programan conferencias/audiciones donde se combinan el canto con el discurso, actuaciones de diversos artistas programados en el festival, talleres a cargo de especialistas norteamericanos, conferencias dirigidas a los profesores donde se trabaja la transversalidad, etc, que llegan a más de 1.500 alumnos. Todas estas últimas actividades se realizan también en centros universitarios.
El señor Jean Guillermo, responsable de relaciones esteriores del Fesiival Blues-Sur-Seine
Otras iniciativas artísticas.
Blues-Sur-Seine ha impulsado también otras iniciativas como la producción de una guía del blues para profesores, un cuaderno de ejercicios de diversas asignaturas (matemáticas, inglés, historia, geografía….) relacionando todas estas materias con el blues, una colaboración con la red de ferrocarriles para elaborar un programa de la lucha contra el analfabetismo, un concurso literario de blues para las escuelas de primaria, donde se contempla la escritura colectiva o individual de un poema o una canción de blues, donde los premiados se incluyen en el cuaderno del blues, un taller dirigido exclusivamente a profesores, donde se les enseña a implementar nuevos recursos pedagógicos para la enseñanza de música, inglés, etc.
Proyectos de futuro.
Finalmente mencionar que entre los próximos proyectos que Blues.Sur-Seine planea llevar a cabo se encuentran un hermanamiento con el Festival de Blues de Montreal, la potenciación de intercambios de artistas y grupos, tanto noveles como profesionales, el asesoramiento a los músicos para buscar actuaciones fuera de Francia, la potenciación de concursos de bandas de blues, la participación en el International Blues Challenge de la Blues Foundation de Memphis, el impulso de la European Blues Union… etc.
Como se desprende de todas estas actividades, Blues-Sur-Seine es un festival único y muy especial, que aporta nuevas e interesantes ideas para poner en práctica.
Roser Infiesta Valls, Mrs. Zúmel
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una aproximaciÓn al
inicio de la armónica
Es difícil
realizar en un breve artículo como este, una aproximación a la historia
e importancia de este pequeño instrumento llamado armónica, porque
el tema es amplio y realmente extenso.

Aunque sus orígenes se remontan a civilizaciones asiáticas anteriores
a Cristo, el término "armónica" fue empleado por primera
vez en Europa y Norteamérica a finales del siglo XVIII, como un nombre
genérico aplicado a diversos instrumentos musicales. La primera referencia
importante de la 'mouth organ' nos remonta al siglo XVII, concretamente al escritor
francés Marin Mersènne quien, en 1636, describió una 'armónica'
que provenía de Asia. Durante las siguientes décadas este instrumento
se popularizó entre las clases mas altas de la sociedad francesa, e incluso
un miembro de la corte de Luis XIV describió en sus memorias una fiesta
en Versailles amenizada por unos artistas que provenían de Persia y que
tocaban este instrumento. Pero, sin duda, el gran impulsor y fabricante de lo
que hoy conocemos como armónica fue el alemán Matthias Hohner.
Marin Mersènne
Los primeros instrumentos Hohner que llegaron a los Estados Unidos seguramente
fueron enviados por Matthias a unos parientes que habían emigrado a Chicago.
El señor Hohner firmó los primeros contratos de exportación
a los USA en 1862. A partir de este momento se empezaron a introducir armónicas
Hohner de las series Marine Band o la hoy ya desaparecida Caruso entre muchos
músicos y bandas americanas de la época por lo que, en 1880, el 70% de
la producción anual de Hohner se enviaba por barco a Norteamérica.
En 1901 Matthias Hohner abrió una sucursal en Nueva York, dirigida por
su hijo, Hans. Ese fue sin duda el inicio de la gran popularidad de la armónica
en Estados Unidos, no solamente en el ámbito rural sino también
en la música más urbana. Para los músicos del campo de
los años veinte, ya fueran blancos como de color, la armónica
se convirtió en un instrumento indispensable. Interpretes de musica festiva
como Peg Leg Sam, tradicional como Harmonica Frank Floyd, folk como Sonny Terry,
country como Herman Crook o blues como Will Shade, Noah Lewis o Jed Davenport.
se sirvieron de ella para alcanzar un enorme prestigio. Una de las características
mas relevantes de los armonicistas rurales de la época era intentar imitar
palabras como 'daddy', 'mummy', 'woman' o 'water', así como diversos
sonidos y onomatopeyas como la locomotora de vapor, el silbido del tren, el
aullido del lobo, el ladrido del perro, el maullido del gato, etc..
En lo que al jazz se refiere, la popularidad de la armónica dio comienzo
a mediados de los años veinte, cuando Hohner fabricó sus primeras
armónicas cromáticas que inmediatamente se hicieron muy conocidas
entre los armonicistas de jazz que hasta ese momento solamente tocaban la diatónica
en bandas de jug y de washboard. El descubrimiento de la cromática con
sus inmensas e ilimitadas posibilidades, abrieron las puertas para que este
instrumento se integrara en orquestas como las de Buddy Rich, Lionel Hampton,
Louis Armstrong o Gene Krupa, de donde surgieron auténticos virtuosos
y talentos del instrumento como por ejemplo Don Les o Charles Leighton.
Matthias Hohner
Pero la armónica, especialmente la cromática, sobrepasó
todas las expectativas de la música popular para introducirse también
en el campo de la música clásica. Larry Adler gozó de un
enorme prestigio como solista clásico con este instrumento y grandes
compositores como Darius Milhaud y Benjamín Arnold compusieron obras
para armónica. John Sebastian fue el primer armonicista que se dedicó
exclusivamente a interpretar un repertorio clásico, causando gran sorpresa
y admiración entre el público que asistía a sus recitales
Volviendo de nuevo a la música popular, el punto de inflexión
de este instrumento llegó en 1951, cuando el bluesman Little Walter Jacobs
empleó por primera vez en la historia un micrófono conectado a
un amplificador de guitarra para soplar su armónica diatónica.
Jacobs poseía un tono profundo, intenso, emotivo, excitante y sobre todo
una creatividad sorprendente. Músicos como Jacobs, Big Mama Thornton
quien, aparte de cantar también tocaba la armónica, o Arthur 'Big
Boy' Crudup que en algunas ocasiones, incluía también la armónica
en sus combos, serian algunas de las originarias fuentes en las que se inspiraría
Elvis Presley y algunos otros músicos de la época, aunque posteriormente
la armónica desapareció de la instrumentación del rock
and roll,. Todo esto cambió en 1963 con 'Love Me Do', uno de los primeros
temas de los Beatles, canción con un simpático y pegadizo 'riff'
que John Lennon interpretaba a la armónica como estribillo principal
del tema.
Little Walter
Lo realmente sorprendente fue que la mayoría de las bandas inglesas que
consiguieron el éxito en los Estados Unidos siguiendo la estela de los
Beatles y, muy especialmente los Stones, se revelaron como discípulos
del blues y consiguieron popularizar entre los jóvenes americanos 'covers'
-que en su mayoría incluían la armónica en su instrumentación-
originales de sus propios artistas de color que en Estados Unidos estaban vetados
por la sociedad blanca como música 'race' es decir, música de
negros y para negros. Paul Butterfield fue el primer músico blanco que
se atrevió a tocar la armónica en los por aquel entonces peligrosos
antros del South Side de Chicago y formó la primera banda de rock y blues
compuesta por músicos blancos y de color que fusionaron con solvencia
el rock que escuchaba el público anglosajón con el blues mayoritario
entre la audiencia afroamericana. El resto es una historia bien conocida por
los verdaderos aficionados al blues.
Hoy en día la armónica se ha convertido en uno de los instrumentos
básicos en la música popular, no sòlo en el blues, sino
también en el folk, el country, el rock, la música 'sureña',
etc. La oferta, tanto en armónicas como en sus accesorios, se ha ampliado
de manera diversa, constante y selectiva (micrófonos, amplificadores,
efectos, pedales…) y han aparecido nuevas marcas, como las Lee Oskar, Suzuki
o Huang, aunque Hohner sigue manteniendo su prestigio con ventas que superan
el millón de ejemplares anuales solamente en Estados Unidos. Pero son
los intérpretes y no los fabricantes quienes han mantenido y siguen manteniendo
viva y creciente la llama de este instrumento.
Vicente Zúmel

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Blues Articles, Columns
BLUES-SUR-SEINE,
A DIFFERENT BLUES FESTIVAL
Conference by Jean Guillermo, external relations manager of Blues-Sur-Seine
Festival in France.
A few days ago we have had in Barcelona (spain) an interesting lecture by Mr. Jean Guillermo, winner of 2008 Blues Foundation “Keeping The Blues Alive" Award which every year honours a lifetime dedicated to promote the blues. He is also responsible of external relations of Blues-Sur-Seine Festival that for twelve years, is being held simultaneously along 17 days in November in 22 different cities on the outskirts of Paris. An special festival of what we are accustomed to, which combines various aspects, such as artistic, social or educational ones. In an interesting conference, Mr. Jean Guillermo explained us the highlights of this interesting festival.
To get into the spirit of this special event, Mr. Jean Guillermo begins to tell us the problems in the area where the festival takes place: a depressed region marginalization, economic underdevelopment... In this background and thanks to the initiative of a sociocultural centre in Nantes which main aim was to socialize young people through music, and the promotion of popular culture, came up the idea of doing a blues festival.
Since its first edition, the festival is divided into three areas of the same importance: Artistic, Social and Educational.
Artistic Area.
With the subtitle "Spirit and Colours of the Blues", the Festival produces a wide program based on blues, rock blues, rhythm & blues, gospel, folk or blues, including French artists who have got the spirit and feeling of the blues, with more than fifty venues of musicians coming from all over the world (USA, Europe, Africa, South America, Russia....) The program also includes International Blues Challlenge "solo-duo" contest winners, awarded by the Blues Foundation in Memphis, as well as the winners of French national blues competition in "solo-duo" and "bands" categories.
There is also a section entitled "Trampolin Blues-Sur-Seine" that gives an opportunity to new groups without cds distributed in the market, to participate in a contest where a Jury of 15 people select six finalists who participate in the festival program. The winner plays in seven prestigious festivals. There is also a 1,000 euros prize to the a French singing blues artist and the festival produces a CD with two tracks of the six finalist groups.
Other activities include a "Blues and Classical Music Meeting", a Broadway inspired show entitled "Blind Lemon Blues", theatre plays made by workers in different factories, such as "501 Blues" done by Lewis factory workers who are in process of relocation, “slam blues" workshops for teenagers and illiterate mothers, exhibitions, a blues short story contest, creation and development of theatre shows by teenagers, such as a history of blues performed in slam or hip-hop, blues dj sessions…
Social Area.
Under the title of "Meetings for everybody" concerts and other activities related to the blues are done in homeless shelters, for ex-alcoholics, illiterate women, children with mental illness, nursing homes, physical rehabilitation centres, children in care of local administration due to unstructured families environment, prisons ... etc.
Educational
and School Area.
Under the title of "Importance of music practice, performing arts and musical genres discovery”, various activities take place in primary and secondary school before and during the Festival. Primary school activities include an introduction harmonica playing and singing for about 600 children six weeks before the festival that end with a school concert to the parents, included as one of the festival acts. They also take in concerts, theatre plays, different instruments presentations, puppet shows or a travelling blues bus for more than 2,500 primary pupils. In secondary schools there are scheduled conferences-auditions that combine singing with the speech, performances by various artists scheduled at the festival, workshops by experts coming from U.S. other specialized workshops aimed to teachers conferences working on mainstreaming, etc, All these activities gather more than 1500 students and are also displayed in universities.
Mr.
Jean Guillermo, Blues-Sur-Seina external relations manager
Other cultural initiatives.
Blues-Sur-Seine has also encouraged other initiatives such as producing a blues guide for teachers, a work and exercise book of different course subjects (Math, English, History, Geography....), all them related with blues music, a collaboration with National Rail network to develop a program to fight against illiteracy, a blues literary competition for primary schools, which provides for a collective or individual students to write a poem or a blues song where the wining ones are included in the blues workbook, a teachers workshop, where they are taught about techniques to implement new resources for teaching music, English, etc
Future projects.
Finally mention some upcoming projects Blues.Sur-Seine plans to do in the nest future. They include a twinning with Montreal Blues Festival, to promote exchanges of artists and groups, both new and professional ones, to give advice to musicians in order to find performances outside France, to support blues bands competitions, an active participation in Blues Foundation International Blues Challenge in Memphis, Blues Foundation of Memphis, to develop the new European Blues Union association... etc.
All these activities confirm Blues-Sur-Seine is a unique and very special festival, that brings new and interesting ideas to put in practise.
Roser Infiesta Valls, Mrs. Zúmel
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SHORT APPROACHING TO THE BEGINNING OF HARMONICA
It is difficult to make on a brief review
an approach to the history and importance of this small instrument called harmonica,
because the subject is vast and really extensive.
Although
its origins go back to Asian civilisations before Christ, the term "harmonica" was first used in Europe and North America in the late eighteenth century,
as a generic name applied to various musical instruments. The first significant
reference to the 'mouth organ' us back to the seventeenth century, specifically
the French writer Marin Mersenne, who, in 1636, described a 'harmonica'
that was originated in Asia. During the following decades, this instrument became
popular among the higher classes of French society, and even a member of the
court of Louis XIV described in his memoirs a party at Versailles enlivened
by a few artists who came from Persia and who played that instrument. But undoubtedly,
the great promoter and producer of what is now known as harmonica, was a German
man called Matthias Hohner.
Marin Mersenne
The first Hohner made instruments which arrived to the United States, were probably sent by Matthias to some relatives who had emigrated to Chicago. Mr. Hohner signed the first contracts for exporting instruments to USA in 1862. From then on he began to introduce harmonica series Hohner Marine Band or the late Caruso among many musicians and American bands of that time so, in 1880, 70% of Hohner annual production was sent by ship to America. In 1901 Matthias Hohner opened a new branch in New York, directed by his son, Hans. This was certainly the beginning of the great popularity of the harmonica in the U.S., not only in rural music but also in a more urban one. For white and black rural musicians of the twenties, the harmonica became an indispensable tool. Festive music performers such as Peg Leg Sam, traditional music players like Harmonica Frank Floyd, folk players like Sonny Terry, country musicians like Herman Crook or blues players like Will Shade, Noah Lewis and Jed Davenport, usually played it, which gave them an enormous prestige and success. One of the major characteristics of rural harmonica players at that time was, while playing, they tried to imitate words like 'daddy', 'mummy', 'woman' or 'water', and other various sounds and onomatopoeia, like the steam of a locomotive, the whistle of a train, the howl of a wolf, the barking of a dog, the cat's meow, etc…
As
far as jazz is concerned, the popularity of the harmonica began in the mid-twenties,
when Hohner manufactured the first chromatic harmonicas, that immediately became
well known among jazz harmonica players who until then had been only playing
diatonic harmonicas in only in jug and washboard bands. The
discovery of chromatic ones with its immense and unlimited possibilities, opened
the doors to integrate this small instrument into different bands and orchestras,
such as Buddy Rich, Lionel Hampton, Louis Armstrong and Gene Krupa ones, where
real virtuosos and talents emerged like Don Les or Charles Leighton among others.
Matthias Hohner
But the harmonica, especially the chromatic one, surpassed all expectations of popular music to be introduced also in the classical music field. Larry Adler got an enormous prestige as a classical solo instrument. Great composers such as Darius Milhaud and Arnold Benjamin wrote musical works for harmonica. John Sebastian was the first harmonica player who was dedicated exclusively to play a classical repertoire, causing great surprise and admiration in the audience who attended his concerts
Coming
back to popular music, the turning point of this instrument came in 1951 when
the bluesman Little Walter Jacobs used for the first time in history a microphone
connected to a guitar amp to blow his diatonic harmonica. Jacobs had a deep
tone, intense, emotional, exciting and over all, with an amazing creativity.
Different musicians like Jacobs, Big Mama Thornton who, besides singing was
also an harmonica player, or Arthur "Big Boy" Crudup, who sometimes
included harmonica in his orchestras too. Those musicians were some of the original
sources that would inspire Elvis Presley and other musicians of the time, although,
later on, harmonica almost disappeared of rock and roll instrumentation. Fortunately
all this changed in 1963 with 'Love Me Do', one of the first songs of the Beatles
that included a cute and catchy 'riff' where John Lennon played the harmonica
as the principal chorus of the song.
Little Walter
The most surprising thing was that many British bands who got a great success
in the United States following the Beatles and, specially, the Stones
path, worshipped and loved blues and their music faithfully reflected their
blues influences. Paradoxically despised Afroamerican music got popular among
young Americans, thanks to ‘covers’ white British bands played, which mostly
included harmonica in its instrumentation and came from original United States
black artists who were systematically blocked by white society as 'race' music,
only devoted to black people. Paul Butterfield was the first white musician
who dared to play harmonica in the at that time dangerous Chicago South Side
black clubs. He also formed the first rock and blues band that included white
and black musicians playing together and they cleverly mixed the rock that was
being listened by Anglo audiences with the blues which was mainly heard by Afroamerican
audiences. The rest is a familiar well-known story for all blues fans.
Today harmonica has become one of the basic instruments in popular music, not only in blues music, but also in folk, country, rock, 'southern' music and other similar styles. The availability, both in harmonicas and accessories, has continuously expanded in different ways (microphones, amplifiers, effects, pedals…) New manufacturers and harmonica models have emerged, such as Lee Oskar, Suzuki or Huang, but Hohner still keeps the first place, with sales that, only in United States, exceed a million items per year. But, the true thing is they are musicians and not manufacturers who have kept and today still keep alive the flame and growing up of this small but at the same time big instrument called Harmonica.
Vicente Zúmel

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