Earl Hooker, historia y leyenda de un trashumante del blues
Texto y Fotos: Eugenio Moirón García
Eugenio Moirón
García es conductor y realizador del programa de blues “Blanco
y Negro” desde el año 2000 en emisoras no comerciales e independientes de Madrid.
Actualmente se emite sólo por Internet en Radio Carcoma (www.radiocarcoma.com)
y en directo e Internet en Onda Latina, 87.6 FM (www.ondalatina.es).
También
colabora como redactor de La Taberna del Blues (www.tabernablues.com)
y ha organizado un ciclo de blues acústico en Onda Latina, en los locales de la
emisora, que en estos momentos celebra ya su III Edición.
Para La Hora del Blues constituye una auténtica satisfacción y un gran placer contar con la colaboración de Eugenio Moirón, quien amablemente nos ha enviado un documentadísimo articulo sobre Earl Hooker para publicar en nuestra web. Damos la bienvenida a Eugenio y esperamos poder contar regularmente con sus interesantes artículos y colaboraciones
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La vida y la música de
Earl Hooker aglutinan todas las características para que pueda ser
considerado una leyenda del blues. Carecía de educación musical, tocaba la
guitarra de oído y, sin embargo, desarrolló un estilo cristalino y elegante con
la slide, herencia de su maestro Robert Nighthawk, y además utilizó el wah-wah
como una parte exclusiva de su expresión musical aunque no fuera una moneda de
uso corriente en el blues. Jimi Hendrix lo calificó como “el maestro del
pedal wah-wah”, Buddy Guy dormía con un slide de Hooker debajo de la
almohada para ver si se le pegaba algo del maestro, B.B. King afirmó en
repetidas ocasiones que fue uno de los mejores guitarristas que había escuchado
y Junior Wells, un amigo de su infancia, dijo “no sabía leer, no sabía
escribir, pero su música lo decía todo”
“La vida de
Earl Hooker, como la de muchas figuras míticas, está llena de inconsistencias
históricas que simultáneamente contaminan la historia y ayudan a fraguar
auténticas leyendas. En el caso de Hooker los problemas comienzan muy pronto con
la verdadera fecha y localización de su nacimiento.”
De esta manera comienza la más detallada, completa y única biografía que se ha
escrito sobre la figura de Earl Hooker, realizada por el francés Sebastian
Danchin (Earl Hooker Blues Master – University Press of Mississippi 2001).
I) 1929 – 1946 Earl Zebedee Hooker
nació en una plantación de algodón el 15 de enero de 1929 en Quitman County,
Mississippi, aunque siempre afirmó a sus entrevistadores, algunos de la talla de
Paul Oliver o Chris Strachwitz, que había nacido en Clarksdale en 1930. Sus
motivos no eran banales ya que esa fecha le resultaba más cómoda como redondeo
para poder realizar los cálculos sobre su edad o algún acontecimiento
importante, mientras que la referencia a Clarksdale, a no demasiados kilómetros
de su lugar de nacimiento, le permitía situarse geográficamente en un punto con
más prestigio y reconocimiento cuando reconstruía su vida con los que le
entrevistaban.
Con
las secuelas de la crisis desatada por el crack bursátil de 1929 que conllevaría
a una caída espectacular en los precios del algodón, los padres de Earl
decidieron emigrar a Chicago al año siguiente. El hogar que encontraron para
vivir fue en la zona del West Side, en un entorno paupérrimo no muy alejado de
Maxwell Street y con una tasa de delincuencia muy elevada. El barrio era
conocido como “Bloody Maxwell”, por lo que a instancias de su madre se mudaron
al South Side. Cuando Earl tenía 10 años, su padre harto de ver que Chicago no
era la tierra prometida que había esperado encontrar se marchó a Kansas City
dejando abandonada a su familia. Fue aproximadamente en esas fechas cuando Earl
decidió aprender a tocar la guitarra. En principio continuaba yendo a la escuela
pero entre la falta de entusiasmo de los profesores, que eran blancos y
abominaban trabajar en escuelas con una mayoría de estudiantes negros, y que
estos establecimientos estaban saturados de alumnos, su interés por la música se
incrementó en la misma medida que decrecía su interés por asistir a la escuela.
Se sabe que Eal Hooker solo aprendió a leer y escribir de un modo muy elemental.
Compañeros de colegio con los que compartía sus mismas ganas por la música
fueron Ellas McDaniels, su gran amigo Vincent Duling y probablemente Sam Cooke.
Acabaría dejando de asistir a clase, sin que en un primer momento su madre se
enterara, y se dedicó a tocar por las calles con Vincent. Callejeando, haciendo
música y bebiendo vino barato conocieron a Louis Myers quien se convirtió en
otro de sus buenos amigos. Todos hablaban maravillas de la técnica de Vincent
pero curiosamente nunca alcanzó el reconocimiento de los demás.
Influencias
Durante unos meses de 1942 T-Bone Walker estuvo actuando en el Rhumboogie Club
(club que se sostenía gracias al apoyo económico del boxeador Joe Louis). A Earl
le encantaba T-Bone y fue una de sus primeras influencias. Nunca dejó de
recordar su deuda con él cuando tocaba la guitarra con los dientes o por detrás
del cuello aunque jamás intentó emular el estilo de voz de Walker pero por un
motivo muy particular y que explica por qué casi nunca cantó: la tartamudez que
era un defecto de familia y que su primo John Lee Hooker logró superar.
Otra de las influencias que absorbió Earl fue la música hilbilly, el country & western, ya que Chicago era desde los años 20 un centro importantísimo para este estilo, no solo por su actividad de grabación sino por los programas de radio, pues hasta que no se llegó a finales de la década de los 40, los medios eran propiedad de los blancos y los intereses de la audiencia blanca prevalecían. Por Chicago llegó a circular una anécdota que decía que Gene Autrey fue uno de los primeros fans de Earl Hooker. Otro maestro ocasional que tuvo fue Muddy Waters. Earl contaba con unos 15 o 16 años y Muddy iba a su casa a pedir permiso a su madre para llevarle a los clubs a tocar con él a cambio de cuidarle. Quien solía llevárselo de gira por Tennessee era John Lee Williamson, Sonny Boy I, pues eran casi vecinos.
No fue en los clubs, sino en las calles del Southside a principio de los años 40, donde Earl Hooker conoció a su mentor y principal fuente de influencia: Robert Nighthawk, uno de los primeros músicos en pasarse a la guitarra eléctrica en Chicago, siguiendo el camino que habían emprendido anteriormente T-Bone Walker, Memphis Minnie, Big Bill Broonzy o Tampa Red. Nighthawk le cogió simpatía al muchacho y le enseñó como tocar en Mi, Re o Sol abierto. Incluso Hooker adoptó algo del carácter de su mentor, la despreocupación y la inquietud.
Desde muy temprana edad, Earl fue un trotamundos. Con 13 años se escapó por primera vez de casa, y siempre encaminaba sus pasos al sur, principalmente al Delta, donde tenía parientes y en caso de necesidad le podían prestar ayuda. Lo único que le obligaba a regresar a casa era la enfermedad que arrastraba desde niño, la tuberculosis, contraída probablemente en esos insalubres apartamentos donde transcurrieron los primeros años de la familia Hooker en Chicago.
Entre estancias en el hospital y sus viajes al Delta el resto del tiempo lo pasaba tocando por las calles e intentando que le contrataran en algún club. En esos tiempos fue cuando conoció a un jovencito llamado Amos Wells Blackmore que acababa de llegar con su madre desde Memphis. Traía consigo una armónica barata y como ya su voz era buena decidieron unir sus fuerzas comenzando de esa manera una amistad que duró toda su vida. Junior Wells siempre recordaba la ambición, el fuerte carisma, la confianza en sí mismo y la determinación de su amigo. Earl quería ser uno de los grandes y ganar mucho dinero. Cuando a veces la policía se acercaba a preguntarles que hacían en la calle (Junior Wells tenía 10 años), Hooker les respondía tartamudeando: “Vamos camino de la escuela”. Su talento natural, a pesar de su juventud, le permitía participar en ocasiones con Sunnyland Slim, J.T. Brown o Big Bill Broonzy.
Con el final de la II Guerra Mundial las cosas cambiaron en Chicago con una mayor afluencia de población negra desde el sur, consecuencia de la mecanización en el cultivo del algodón y el regreso de los blancos al hogar desde los campos de batalla. En cuanto a los músicos, se añadía el problema de que las pequeñas compañías no habían emergido aún y continuaba el monopolio ejercido por Columbia / RCA-Victor de Lester Melrose. En 1946 Earl Hooker regresó al Delta. Dos años más tarde, cuando estaba ya construyéndose una reputación por el sur, le llegaron las noticias de que su amigo John Lee Williamson había fallecido asesinado una noche del mes de junio.
II) 1946 – 1953
Los años de postguerra
vieron a Hooker yendo y viniendo desde el sur al apartamento de su madre en el
3139 de South Park, Chicago. A mediados de los años 40 estaba asociado con
Nighthawk en Helena, Arkansas, también participó con Sonny Boy II en el programa
King Biscuit Time de la KFFA de esa misma ciudad y formó parte de los King
Biscuit Boys que generalmente eran contratados para tocar por todos los juke
joints del Delta. Por los King Biscuit Boys, a lo largo de los años, desfilaron
James “Peck” Curtis a la batería, “Pinetop” Perkins o Robert “Dudlow” Taylor al
piano, y las guitarras de Nighthawk, Houston Stackhouse o la de Earl Hooker.
Entre 1947 y 1948 se unió con el baterista “Kansas City” Red acompañando a
Nighthawk y participando en la emisora WROX de Clarksdale.
Earl seguía teniendo en la cabeza la idea de triunfar y veía que el futuro no iba a ser muy prometedor si se dedicaba únicamente a tocar para las pequeñas multitudes en el sur así que decidió probar fortuna a unos 110 kilómetros al norte de Clarksdale, cogiendo la autopista 61. Ese lugar era Memphis, la capital comercial del Delta y en donde su escena musical incorporaba la sofisticación de las big bands que encajaba muy bien con sus ambiciones musicales. Corría el año 1949. Sin embargo pronto detectó que su música no era tan bien apreciada y que, además, eran los artistas locales los que cortaban el bacalao. En ésta, su primera experiencia en Memphis, al menos dejó buenos amigos como Bobby “Blue” Bland, Junior Parker o Rosco Gordon. Con su combo, “Kansas City” Red y el pianista Ernest Lane, decidió dirigirse hacia Cairo, Illinois, el símbolo de la libertad para los negros tras la huída desde el sur. Cairo se convirtió en su base de operaciones desde 1949 hasta 1951. Tenían trabajo durante los siete días de la semana, estaban consideradísimos y no les faltaban ni mujeres ni locales donde beber en cantidad. Su carácter frío y calmado le hacía esconder los síntomas de su enfermedad ya que necesitaba de toda su energía para proporcionar diversión a una amplia audiencia que llegaba incluso desde Missouri o Kentucky. Con cierta frecuencia tenían que echar mano de un vocalista a pesar de que Kansas City Red cantaba, pero Hooker muchas veces recurría a “Pinetop” Perkins que se pasaba así buena parte del fin de semana en el escenario. Desde Cairo realizaba en ocasiones viajes en tren hasta Chicago para visitar a su madre. En uno de esos trayectos coincidió con un joven trabajador del acero quien, al verle la guitarra, entabló conversación. Se llamaba Aaron Corthen. Más adelante volvieron a coincidir y Hooker le buscaba generalmente para incluirle en su banda como saxofonista. Más adelante fue conocido como A.C. Reed.
En 1950 pasó 6 meses en la cárcel. Earl tenía las manos muy largas desde que era un crío. Se estaba haciendo una prueba de sonido en el Palms Hotel en Cairo y no se escuchaba nada. Alguien había sacado los altavoces de la caja y se los había llevado. El propietario del club llamó a la patrulla de carreteras y pararon el autobús donde viajaba Hooker con Ernest Lane y “Kansas City”. Los dos compañeros no sabían nada pero los tres pasaron 6 meses en Vandalia, a 225 kilómetros de Cairo, en la penitenciaría estatal de Illinois. Y Hooker no escarmentó, solo que mejoró su técnica y con ayuda de otro tipo a veces se llevaban los mejores equipos musicales de Lyons & Healy, la tienda más grande de Chicago.
En 1951, el pianista Little Johnny Jones le presentó a Leonard Chess quien enseguida se percató del gran potencial que reunía como instrumentista y fijaron una cita para realizar una sesión pocas semanas después. Earl regresó entusiasmado a Cairo a buscar a sus asociados, era ilusionante la perspectiva de grabar un disco con Chess. Empero, la mala suerte se cebó en él y, quizás pudo cambiar el curso de su vida, algo difícil de predecir tratándose de Hooker. Big Jim Wade era el dueño del club de Cairo donde estaban actuando e intuyó que si se iban a Chicago los iba a perder definitivamente. Ni Kansas City Red ni Hooker habían firmado ningún contrato ni tampoco sabían hacerlo. Wade los acusó de incumplimiento de contrato y pasaron 2 semanas en el calabazo. Dieron su palabra de permanecer unas semanas más tocando para el dueño, palabra que incumplieron, escapando en un autobús de la compañía Greyhound hacia Chicago. Pero la oportunidad de grabar ya había pasado, aunque Hooker se acostumbró a estar unas buenas temporadas tocando por los alrededores de la ciudad, principalmente en la zona industrial conocida como “The Heighs” y frecuentando uno de los mejores sitios de música en vivo, el club “Black & Tan”. Quien se convirtió desde muy joven en un fan de Hooker fue Andrew Odom, quien ya con 13 años podía entrar en los clubs por la imagen que daba su corpulencia y “su bigote”. “B.B. King tenía su sonido, T-Bone Walker el suyo y Lowell Fulson el suyo, pero Earl tenía el sonido de todos ellos y aún así, era su propio sonido. Para mí era el maestro de la guitarra”.
A
mediados de 1952 coincidieron por primera vez B. B. King y Earl Hooker con sus
bandas y estuvieron tocando toda la noche. Desde ese momento se hicieron amigos
y nunca desaprovecharon ninguna ocasión de volver a tocar juntos. Riley King lo
contaría así: “Cuando Earl Hooker comenzaba a tocar yo sabía que era EARL
HOOKER. Daba lo mismo quién estuviera tocando, ya fuera Nighthakw, Bukka White o
cualquier otro. Sabías que era él”. Fue también por esas fechas que
coincidieron Ike Turner y Earl. Turner, que era un excelente pianista de boogie
woogie y que lo había aprendido a raíz de escuchar a Pinetop Perkins en el show
King Biscuit Time, había disuelto sus Kings of Rhythm y como en su banda actual
era su nueva chica quien se encargaba del piano, decidió aprender a tocar la
guitarra y su referencia fue Earl Hooker. Ambos decidieron unir sus fuerzas y se
dirigieron al sur hasta que en Florida tuvieron sus más y sus menos por
cuestiones monetarias, un problema recurrente en la vida de Hooker, nunca pagaba
lo que prometía. A pesar de esta situación se quedó en Florida en compañía del
cantante Johnny O’Neal, labrándose una reputación y llamando la atención del
cazatalentos del sello King, de Cincinnati, que los grabó una sesión en el club
Bradenton la noche del 26 de noviembre de 1952, después de su actuación. Fue la
primera grabación realizada por Earl Hooker. Cuatro tomas figuraron a nombre de
Johnny O’Neal y las otras cuatro fueron para Earl Hooker Trio. Sin embargo, esta
sesión no significó para él más que un paréntesis sin importancia continuando
con su rutina diaria que era moverse por la carretera, hasta que O’Neal y él
decidieron seguir diferentes caminos, asociándose entonces con el armonicista
“Little” Sammy Davis. En abril de 1953 entrarían en el estudio Crystal Clear de
Miami para grabar diez cortes para el sello Rockin’ propiedad de un distribuidor
de discos de Miami, Henry Stone, que había fundado su propia compañía llamada
Crystal Recording Company. De las seis tomas correspondientes a Hooker cuatro
saldrían a la luz en 1998, entre ellas una versión del “After Hours” de Pee Wee
Crayton. Las dos canciones que se publicaron en 1953 fueron “On The Hook” y
“Sweet Angel” en la que cantaba Earl Hooker.
Breve historia de Sweet Angel Esta canción fue escrita por vez primera por Lucille Bogan en 1930 y grabada para Brunswick en diciembre de ese año bajo el título de “Black Angel Blues”. En marzo de 1934 Tampa Red hizo una versión para Vocalion. En 1950 Tampa Red volvió a realizar otra versión para RCA-Victor bajo el título de “Sweet Little Angel”. El estilo de la slide de Red fue ampliamente imitado y entre sus alumnos se encontraba Robert Nighthawk (maestro de Hooker) quien en 1949, y en uno de sus viajes a Chicago, había grabado ese mismo tema para Aristocrat. En 1956 fue B.B. King quien convirtió “Black Angel Blues” en un éxito con su versión modernizada con orquesta titulada “Sweet Little Angel”. La sesión de 1953 realizada por Hooker estaba basada en la de Nighthawk, más enraizada en el estilo del Delta con la armónica de Little Sammy Davis.
III) 1953 Memphis Tras la temporada de la cosecha de fruta en Florida, Hooker cogió de nuevo la carretera para llegar primero a Cairo donde presentó Little Sammy Davis a Pinetop Perkins. Tras diversos despidos y nuevas entradas de músicos en su banda, terminó cogiendo a su viejo socio, el pianista Ernest Lane, un baterista conocido como Big Foot Frank y a un antiguo conocido, el guitarrista Boyd Gilmore. En julio llegaron a Memphis y, a instancias de Ike Turner que estaba como cazatalentos, grabaron varias maquetas para Sam Phillips, el propietario de Sun Records. Para Phillips no eran sesiones propiamente dichas, sino audiciones, por las que además pagaba a los músicos solo un mínimo para cubrir gastos, y tras las 8 tomas que se hicieron les pidió que estuvieran localizables. Era el 15 de julio y casi justo un año después, Phillips realizará la primera grabación a un artista blanco desconocido, llamado Elvis Presley. El 8 de agosto Hooker fue requerido para otra audición yendo acompañado de Pinetop Perkins, Lee “Shorty” Irvin a la batería y un bajista desconocido. Una de las canciones fue “Going On Down The Line” con la voz de Hooker soportada por las de sus compañeros. También hizo un “Guitar Rag” donde se aprecian las influencias de la música hillbilly. Sin embargo estas cintas no vieron la luz hasta 20 años después en una recopilación de Sun. Hemos visto hasta ahora que Earl Hooker no fue el típico artista del estilo de blues de Chicago, sus primeras grabaciones fueron hechas en Florida y Memphis y sus influencias eran Nighthawk y T-Bone combinadas con el blues del Delta y una pizca de swing y jazz. Hooker descubrió a Django Reinhardt gracias a B.B. King y éste intentó que Hooker le enseñara a tocar la slide, ya que admiraba su estilo. Incluso intentó pagarle por las lecciones pero Hooker le respondió: “No tío, yo no enseño a nadie a tocar mi material”. En una fecha sin determinar de 1954, Ike Turner cogió sus bártulos y se trasladó a Saint Louis, la etapa lógica desde Memphis. Hooker, en sus viajes al sur durante el final de los años 50 y mediados los 60, también paraba de vez en cuando por la ciudad de Missouri principalmente para incorporar algún cantante a su banda.
IV) 1953 – 1956 Chicago y Oklahoma
Nunca mantuvo demasiado
tiempo a los mismos músicos en sus combos, aunque se hizo más moderado en ese
aspecto a partir de 1964 y, además, era muy especial con sus socios ya que no
toleraba músicos mediocres y a la mínima que tocaban una nota equivocada o en el
momento que no correspondía, eran despedidos. Solamente hubo dos músicos que
permanecieron con él bastante tiempo. El primero fue Pinetop Perkins y el que
más tiempo mantuvo su asociación fue, el también teclista, Johnny “Big Moose”
Walker.
Tras la sesión de agosto para Sun, Hooker y Perkins llegaron a Chicago y se quedaron en casa de la madre, Mary Hooker. “Era mala y tacaña, tío”, - relató Perkins – “estábamos tres en su casa y cuando había dinero se lo dábamos, pero la mayoría de las veces no teníamos. Nos puso en la calle, tío” Al poco tiempo, Perkins dejaría Chicago para volver a Cairo. Hooker se movió por los alrededores tocando un tiempo en el “Black & Tan” con la banda de la casa que lideraba su colega Kansas City Red junto a Jimmy Reed y el pianista Blind John Davis. Fue ahí donde un joven Billy Boy Arnold de 18 años conoció por vez primera a Hooker. No se sabe como éste convenció al batería pero ambos bajaron hacia Florida y de ese modo Hooker se libraba del mal tiempo que le afectaba a su tuberculosis crónica.
La picaresca de Hooker seguía funcionando y para
contentar a los trabajadores de Florida y hacer dinero incluía en su banda a
gente que hacía pasar por figuras ya establecidas en Chicago. Hubo el caso de un
chico al que hizo pasar por Little Walter; éste se sabía todos los temas del
auténtico y además no era malo. De ese modo conseguía buenos trabajos todos los
días de la semana. A Kansas Red no le gustaban esas componendas y después de
varios meses se separó de Hooker el cual regresó a Chicago. Allí se encontró de
nuevo con el saxofonista Aaron Corthen quien cantaba un poco al estilo Jimmy
Reed y sabiendo que no era conocido en los clubs se aprovechó de la situación
poniéndole el apodo de “Little Jimmy Reed”. Desde entonces Aaron se convertiría
en A.C. Reed y aseguraría que era hermano de Jimmy Reed. Otro cantante y
saxofonista con el que tocaría con cierta regularidad fue Jackie Brenston, ex
miembro de Ike Turner’s King of Rhythm y autor del hit “Rocket 88”. Con él
frecuentarían el club Sylvio’s en el West Side aunque Hooker solía actuar
también en el Chuck’s Corner donde trabajaba una de sus ocasionales amantes,
Sadie, y el lugar donde por primera vez actuó en Chicago Bobby “Blue” Bland
gracias a Hooker, todo sea dicho. En cuanto a los clubs del South Side se regían
por otros criterios y allí solo actuaban músicos contrastados. Billy Boy Arnold
recuerda cuando él tocaba en el club 708, propiedad en su momento de Leonard
Chess, y Hooker actuaba en el 608 que se encontraba bastante cercano. “¿Cómo
has logrado tocar aquí? A ver si me consigues alguna actuación. ¿Cómo grabaste
ese disco para Vee-Jay? ¿Cómo entraste en contacto con la compañía?” Cosas
así le preguntaba. No le gustaba Chicago, le gustaba más estar en la carretera y
viajar hacia el sur. Eso era más excitante y nunca tuvo buena sintonía con la
escena musical de la “windy city”, al menos hasta que no alcanzó más notoriedad.
Sin embargo su reputación entre los músicos era muy valorada y se intentó
aprovechar de ello para poder actuar ante las grandes audiencias del Southside
ya que la enorme competencia existente le impedía alcanzar el estrellato que
deseaba. Ocasionalmente perteneció a la banda de Howlin’ Wolf para alcanzar esos
propósitos pero acabó abandonando porque quería ser el líder, no un “sideman”.
Fue entonces cuando Wolf contrató a Hubert Sumlin.
En estos años, finales de los 50, y gracias a las instancias de Theresa Needham, propietaria del Theresas’s Lounge, Hooker consiguió para su banda trabajo los lunes por la mañana en los clubs del Southside. No eran las mejores horas y los músicos reputados se negaron a actuar por lo que los menos conocidos, como Earl, aprovecharon esa oportunidad. Sin embargo era una de las personas en las que menos podías confiar, algo proverbial y confirmado entre otros por Eddie Boyd. Ponía mil sonrisas pero no cumplía casi nunca sus compromisos. Esa fue otra de las razones que le distanciaron en esos años de la escena de Chicago. La propensión de Hooker a abrirse nuevos circuitos le hicieron desarrollar una increíble red de conexiones en diferentes ciudades de los estados sureños, Mobile y Birminghan en Alabama y Atlanta y Augusta en Georgia, a la par que exploraba nuevos territorios, como Oklahoma, Kansas o Texas.
1955 lo encontró en la costa del Atlántico acompañado de su querido armonicista, imitador y suplantador de Little Walter y de otro músico llamado Albert Nelson y que tocaba tanto la batería como un poco la guitarra. En Maryland se volvió a encontrar con Kansas City Red y fue allí donde Nelson decidió cambiarse su nombre al de Albert King, asegurando que tenía cierto parentesco con B.B. King. Estas mixtificaciones le encantaban a Hooker ya que de ese modo podía conseguir mejores contratos. Según Red, Nelson que también cantaba, aprendió a tocar bien la guitarra de ver a Earl. Tras unas semanas sucedió lo habitual, una disputa con Nelson por cuestiones de dinero pero en esta ocasión las cosas fueron a mayores y Nelson, con su corpulencia, golpeó a Hooker quien decidió despedirse a la francesa encaminando sus pasos al Delta en donde se juntó con el antiguo bajista de The Kings of Rhythm y el pianista Johnny “Big Moose” Walker que se encontraban sin trabajo. Entonces decidieron dirigirse a California. Nuevas disputas por dinero separaron a los dos socios y mientras que Hooker regresó a Chicago, Walker tuvo que quedarse unos meses trabajando con la banda de Lowell Fulson hasta que consiguió los fondos suficientes para regresar. Entretanto Hooker montó una banda en Chicago para ir a tocar a uno de sus últimos descubrimientos, la ciudad de Lawton en Oklahoma y a finales del otoño de 1955 hacía allí viajó en compañía de su amigo Junior Wells. Las cosas iban razonablemente bien hasta que Hooker rechazó darle a Wells una cantidad de dinero que le había prometido. Wells fue a buscar su pistola y tras una escaramuza que pudo haber terminado en tragedia llegaron a la conclusión de que era el momento de retornar a la ciudad del viento. Enseguida Hooker encontró el reemplazo de otro armonicista, Billy Boy Arnold, y empecinado en volver a Lawton emprendieron el camino a primeros de enero de 1956. Pararon en East Saint Louis para buscar un pianista y encontraron a Moose Walker que regresaba de California incorporándole inmediatamente a la banda. Lawton era en esos días un hervidero de músicos. Estaban A,C. Reed, Dennis Binder y el antiguo colega de infancia Vincent Duling, Billy Boy regresó a Chicago al enterarse de que habían publicado su disco y Earl hizo llamar a su hermana Christine que cantaba y tocaba varios instrumentos. El propietario del Jive Club donde tocaban regularmente anunció a la hermana con el apodo con que era conocida, Earline Hooker. Aunque cinco años menor que su hermano, ambos eran de rasgos muy parecidos y Earl siempre decía que eran gemelos. Las aptitudes de Earline eran objeto de controversia pues mientras que alguno de los compañeros de Hooker, como Arnold o Kansas City Red, aseguraban que era una magnífica instrumentista y cantante, tocaba batería, armónica, guitarra, piano y violín, otros, como Moose Walker, aseguraban que tocaba un poquito de todo pero solo lo justo para poder acompañar. Earline, ya muertos su madre y hermano, siguió cantando por las tabernas del Southside en los años 70, pero ya estaba alcoholizada y tenía problemas mentales, una herencia de la madre y que incluso pudo haber afectado a Earl Hooker. A Earline la encontraron muerta en su apartamento el 9 de enero de 1995 congelada de frío. En febrero de 1956 abandonaron Lawton haciendo una parada en Saint Louis en donde Hooker sufrió un ataque virulento de tuberculosis. Gracias a los esfuerzos de su madre fue trasladado a un hospital en Chicago.
V) 1956 – 1960
Ya recuperado reanudó su itinerante vida de nómada. Little Milton decía:”Si
existiera la definición de gitano negro, ese habría sido Earl Hooker. No paraba,
estaba siempre de viaje”. Reunió a nuevos músicos, metieron los equipos en
el coche y se dirigieron hacia localidades del sur de Missouri y norte de
Arkansas como Osceola, un pueblo pequeño que se convirtió en uno de los que con
más frecuencia visitaba. En Osceola habían fijado su residencia a mediados de
los 50 Albert King y Kansas City Red tras su separación de Hooker en Maryland.
Alguna vez Earl invitaba a un joven Son Seals a tocar con él. El padre de Son
era dueño del Dipsy Doodle, uno de los clubs de la ciudad. Otro enclave que
nunca dejaba de visitar era St. Louis. A finales de la década de los 50 la
escena de Missouri (St. Louis) / Illinois (East St. Louis) estaba renaciendo. En
St. Louis residía Ike Turner, Little Milton Campbell se había ganado el
reconocimiento de la audiencia local de R & B y Pinetop Perkins también estaba
en la ciudad y junto con el cantante Johnny O’Neal había montado un combo
llamado Johnny O’Neal and the Hound Dogs, “Teníamos la mejor banda de blues
de St. Louis, mejor que Ike Turner, tío” recordaba Perkins.
También vivía
allí Andrew Odom que más tarde formaría parte de la banda de Hooker de un modo
regular. Con su costumbre irredenta, Hooker bautizó a Odom como B.B. King Jr. y
que más adelante sería conocido como “Big Voice” Odom. Las implicaciones del
desarrollo de su enfermedad le llevaron a tener que estar en Chicago más tiempo
del que deseaba. Antes de que finalizara la década Hooker era ya conocido por
los propietarios de los clubs que eran conscientes de su potencial. En esas
fechas volvió a coincidir con Louis Myers. “Yo, Fred Below y Otis Rush
teníamos una banda en el 56”, -recordaba Myers – “Cogimos a un tipo de
Mississippi, Willie D. Warren, que tocaba la guitarra y hacía los bajos con ella
y también fichamos a Jerry Gibson, un amigo de Below que tocaba los vientos. Más
adelante, otro tipo que se apuntaba a las jams que hacíamos y tocaba saxo
barítono, Donald Hankins, se unió al grupo. Hicimos una gira por el sur y al
regresar contratamos a Earl Hooker. Formamos la banda más grande de Chicago y la
mejor. En aquel tiempo, Otis y yo éramos los únicos en tener una banda con
vientos.” Hooker ya disponía de una guitarra con dos mástiles y muchas veces
Rush le dejaba tocar los solos pero pronto volvió a comprobar que el papel de
sideman no iba con él, abandonando al grupo y montando el suyo propio con dos
saxofonistas. Tampoco era muy modesto y se consideraba que era el mejor
guitarrista de todos. En cierto momento pensó haber encontrado en Otis Rush a un
guitarrista que le hacía la réplica pero enseguida desechó la idea.
La creciente popularidad de Hooker hizo que los hermanos Chess volvieran a llamarle, tras el fracaso de su primer intento en 1951, para realizar una sesión. Era el mes de agosto de 1956 y con unos músicos de los que no hay constancia de su nombre, grabaron “Frog Hop” y “Guitar Rumba”. Estas cintas han permanecido hasta hoy sin ser editadas, pero un mes después Hooker volvió a grabar las dos mismas canciones acompañado de Willie Dixon, como único músico conocido. Ambas serían publicadas en 1957 por Argo, sello subsidiario de Chess dedicado al R & R y al pop-jazz, categoría a la que Leonard Chess pensaba que Hooker pertenecía. Las dos canciones están acreditadas a Earl “Zeb” Hooker. Zeb era el modo con que la mayoría de la gente le llamaba. Moose Walker contaba “Cuando los amigos queríamos reírnos de él le llamábamos Zebedee. No le gustaba nada, era como lo hacía su madre. A veces yo le decía Earl Booker, para hacer unas risas”
Tras la grabación con Chess la siguiente oportunidad se la brindó Vee-Jay, su principal competidor en esos años y lo hizo como músico de sesión para The Dells con la orquesta de Al Smith. La relación entre Hooker y Smith era buena y éste le contrató para la sesión que tuvo lugar el 13 de junio de 1957 con, entre otros, el guitarrista Lefty Bates y el baterista Al Duncan. Sería la única sesión de Hooker con este sello. La conexión entre Hooker, Bates y Smith funcionaba de maravilla y cuatro semanas más tarde regresaron a los estudios de United / States Company, propiedad de Leonard Allen y Lewis Simpkins. Con la incorporación de Arbee Stidham a la voz, la batería de Fred Below y dos saxofonistas, firmaron cuatro temas aunque hicieron doce tomas de cada una. Solo dos de ellas fueron publicadas a nombre de Arbee Stidham – Lefty Bates Band y las otras dos, acreditadas a The Earls, que eran los mismos músicos con el añadido de un grupo vocal, nunca fueron publicadas. Esta sesión supuso un alto en sus grabaciones hasta los primeros meses de 1959. Mientras, montó una banda que llamó The Roadmasters en la que participaban con mayor asiduidad el baterista Harold Tidwell, Johnny “Big Moose” Walker y el joven bajista Jack Myers que provenía de Memphis (nada que ver con Louis y Dave) al cual, su estancia con Hooker, le significó su primer aprendizaje profesional para luego emprender una prolífica carrera con Buddy Guy y Junior Wells. Con esta nueva fórmula le iba bien y tenía trabajo los siete días de la semana, pero su espíritu nómada le hacía embarcarse en caóticos viajes por el sur, sobre todo a su lugar favorito, Lawton. El primer propietario independiente en mostrar interés en grabar a Hooker fue Carl Morris Jones. Era un cantante tejano de Dallas que había llegado a Chicago a hacer fortuna después de tirar una moneda al aire para elegir entre la ciudad de Illinois o New York. En 1955 había fundado su propia compañía C. J., trabajo que alternaba ocasionalmente con servir copas en la barra del Theresa’s. Allí fue donde conoció a Earl Hooker no costándole demasiado a éste convencerle para que produjera a sus Roadmasters aunque Carl Jones insistía en grabar temas vocales a pesar de la reticencia de Hooker a cantar en el estudio. Los tres Roadmasters habituales a principios de 1959 junto con Hooker, entraron en los estudios International Recording del West Side para grabar dos temas que no fueron ninguna cosa del otro mundo pero que impresionaron a Jones. Semanas después volvió a llevar al estudio a Hooker y Walker para grabar otras dos canciones junto al saxofonista Lorenzo Smith, piezas que fueron acreditadas a Lorenzo Smith & His Swinging Changes. Y el 23 de mayo de ese mismo año otras dos tomas fueron grabadas como Earl Hooker with Harold Tidwell, el cual no cantó demasiado bien quedando la sesión como poco satisfactoria.
Otro
personaje de esos años en Chicago era Narvel Eatmon, más conocido como Cadillac
Baby, quien dirigía un club en el South Side, Cadillac Baby’s Show Lounge y que
en 1955 fundó su propio sello al que bautizó como Bea & Baby con el propósito de
llamar la atención de compañías de más renombre. El viernes 15 de enero de 1960
coincidiendo con el trigésimo primer cumpleaños de Hooker, Cadillac Baby llevó a
dos bandas diferentes a los estudios Hall. Una fue la de Little Mack Simmons y
la otra la de Hooker que grabó dos piezas, una cantada por Bobby Saxton, “Trying
to Make a Living” y de la que hicieron dos partes y un instrumental, “Dynamite”,
temas en los que destacaba una mujer llamada Margo Gibson tocando el bajo.
“Trying to Make a Living” se convirtió en un relativo éxito en Chicago, llamando
la atención de los hermanos Chess que la editarían en su subsidiaria Checker.
Quizás por problemas financieros, Cadillac Baby no logró reunir de nuevo a Bobby
Saxton y Hooker.
VI) 1960 – 1963 Mel London
Otro propietario de una
compañía local independiente fue Mel London quien, en 1957, había fundado Chief
y uno de sus bluesmen favoritos era Junior Wells. A finales de 1959 Wells se
había quedado sin el guitarrista Syl Johnson y buscando un reemplazo pensó en
Earl Hooker. Además del guitarrista, el resto del equipo que entró en los
estudios Universal fue Dave Myers como segunda guitarra, Lafayette Leake, Willie
Dixon y el baterista Eugene Lounge. Las dos canciones grabadas fueron “Little By
Little” y “Come On in This House” que se editaron a principio del año siguiente
por Profile, una subsidiaria de Chief. Este primer “Little By Little” acabó en
las listas “R & B Hot Sides” (temas calientes del R & B) del Billboard
permaneciendo tres semanas consecutivas y escalando al puesto 23 el 13 de junio.
Gracias al éxito, Junior Wells comenzó a utilizar a la banda de Hooker de un
modo intensivo durante toda la segunda mitad de la década de los años 60.
La asociación de Hooker con London fue fructífera a lo largo del período 1960 – 1963, con alrededor de 40 títulos grabados y 25 singles, la mitad de los cuales fueron lanzados bajo su propio nombre y el resto adjudicados a Junior Wells, A. C. Reed, Lillian Offitt y Ricky Allen. Para la posteridad dejó London, y por supuesto Hooker, este legado. Canciones emblemáticas unas, “Messin’ With The Kid” (que obligó a Muddy Waters a responder con su “Messin’ With The Man”) canción en la que a la guitarra estaba también Lacy Gibson, y el ya mentado “Little By Little” o no tan conocidas pero grandes canciones como “Blue Guitar”, “Blues in D Natural” o “Will My Man Be Home Tonight”. En la primavera de 1961 London comprendió que financieramente las cosas no iban bien y que iba a tener que cerrar las dos compañías por lo que comenzó a operar con el sello Argo. Muchas de las sesiones mencionadas anteriormente vieron la luz con este nombre y unas pocas con otros todavía más oscuros como Mel, All-Points o Mel- Lon.
Algo a destacar sería la importancia que daba Mel London a incorporar saxos y órgano en sus grabaciones. Cuando era necesaria una sección de vientos casi siempre recurría a Julian Beasley, intérprete del saxo alto y ex miembro de The Bobby “Blue” Band Show, el saxo barítono de Donald Hankins, Jackie Brenston, también barítono y cantante que tuvo que abandonar a The Turner’s Kings of Rhythm con la llegada de Anna Mae Bullock, posteriormente la señora Tina Turner, que usurpó el papel de cantante de Brenston y también A.C. Reed que de sideman pasó a grabar varios singles a su nombre para London e inaugurando el sello Argo con su amigo Hooker en la primavera de 1961. En cuanto al papel de los teclistas, el más importante fue Johnny “Big Moose” Walker que de empezar con el piano acabó pasándose al órgano. Ejemplos de canciones en las que intervino con este instrumento fueron “I Could Cry”, “Love Me”, “Tanya”, “Sweet Brown Angel” o “I’m A Stranger”. Earl Hooker fue de los primeros en Chicago en usar en sus bandas un organista, ejemplo que siguieron otros grupos muy a finales de los años 60. Hooker siempre quería estar a la última y lo que hizo fue seguir los pasos de Jimmy Smith, el más grande divulgador de este instrumento en los últimos años 50. No es que Hooker desterrara el piano sino que Moose Walker se encargaba de los dos teclados, cada uno con una mano. Al principio contrataban a Lafayette Leake y más adelante Hooker llamaba a Pinetop Perkins, pero tras un desacuerdo ¡cómo no! por el salario, Perkins no volvió más. Big Moose Walker recordaba “Hooker nos llamaba y decía, eh, tíos, vamos a grabar unas cintas ahora. E íbamos, nos daba 25 dólares o algo así, pero no me importaba, yo me lo pasaba bien. Mientras Hooker se encargara de todo me daba igual, yo iba al estudio por la cara.” Si el dinero era importante para Hooker curiosamente no lo era para London que además tenía la reputación de hombre honrado y que respetaba a sus artistas, no como la gran mayoría que carecía de la más mínima ética al negociar con los músicos.
Junto con
“Little By Little” otras canciones grabadas para London, y que podríamos
destacar, fueron “Will My Man Be Home Tonight”, “Square Dance Rock”, “Messin’
With The Kid” y “Blue Guitar”.
La primera se acreditó a
Lillian Offitt, que cumplía las características que Hooker deseaba en una
cantante. No solo era joven y atractiva, sino que era una experimentada
profesional con algunas grabaciones en su haber realizadas para Excello en su
Tennessee natal. Esta canción llegó a ser una de las más vendidas de Chief y,
además, todavía es interpretada por muchísimos músicos pero con un título más
abreviado, “I Wonder Why”, y si no que se lo hubieran preguntado en su momento a
Jimmy Dawkins u Otis Rush. “Will My Man Be Home Tonight” abrió las puertas al
tándem a uno de los clubs más grandes y prestigiosos del South Side, el Robert’s
Show Lounge. Por fín Earl Hooker estaba consiguiendo en Chicago el
reconocimiento que tanto había esperado y se merecía. Un artista cuya carrera en
ese año London intentaba revitalizar, era Magic Sam. Una de las incursiones de
Hooker en el ruedo del country & western fue la sesión grabada con Sam el 5 de
mayo de 1960, “Square Dance Rock”. Esta pieza estuvo apoyada por dos
saxofonistas, A.C. Reed y probablemente Boyd Atkins, que en ese tiempo tocaba en
la banda de Sam, y había sido antiguo miembro de los Stompers de Louis Amstrong.
Esta grabación estaba dirigida al mercado del pop pero representa la única
colaboración realizada entre Earl Hooker y Magic Sam. El 17 de octubre de 1960
se grabó “Messin’ With The Kid” que realmente llegaría a ser una canción
emblemática para Junior Wells. La historia de la canción la narraba así Junior
“Fue gracias a mi hija Gina, que era muy pequeña. Mel me dijo que al día
siguiente íbamos al estudio y yo le dije que me recogiera a las 9 de la mañana.
Mel llegó más temprano preguntado por mí. Gina le contestó que había dicho a las
9 y que aún no era esa hora. Venga despiértalo. No, aún no son las 9, “You’re
not goin’ to be messin’ with the kid”, (no vas a marear más a la cría). Al final
fuimos al estudio y Mel dijo que necesitábamos otra canción, una cosa condujo a
la otra y en 5 o 10 minutos ya la teníamos.”
En cuanto a “Blue Guitar”, un magnífico instrumental con slide de Hooker fue un golpe de suerte para Mel London. Todo surgió a raíz de conocer a Ricky Allen, otro cantante de Nashville como Lillian Offitt, establecido en Chicago y que en sus comienzos solo cantaba espirituales pero que pronto cruzó la línea pasando a interpretar R & B en Phoenix. En 1961 conocería a Mel London y así surgió una fructífera colaboración, convirtiéndolo en uno de los favoritos de London que le lanzó 9 de los 25 singles que publicó con Age. El caso es que el 3 de mayo de 1961 entró en el estudio para grabar, con la presencia de Hooker, “You’d Better Be Sure” y “You Were My Teacher”. Aprovechando esa sesión se juntaron con Earl Hooker, A.C.Reed, Lafayette Leake al piano y Moose Walker al órgano, Earnest Johnson al bajo y Booby Little a la batería. En una sola toma surgió esa pìedra preciosa de la creatividad, del buen gusto, de la simplicidad y del virtuosismo. “Blue Guitar” y en unos años en que la música soul dominaba las listas de la música negra, consiguió muy buenas ventas para ser un instrumental de blues. En la primavera de 1962 ya formaba parte del repertorio de toda banda de blues en Chicago que se preciara, junto con el “Honky Tonk” de Bill Doggett y el “Hide Away” de Freddie King, clásicos inmortales en el panteón del blues moderno de la ciudad del viento.
Estos inesperados éxitos tuvieron muchas implicaciones. Entre otras el que Leonard Chess recurriera de nuevo a Hooker. Con el propósito de “rejuvenecer” la carrera de Muddy Waters, ofreció incluir “Blue Guitar” en el próximo disco de éste. A finales de junio Leonard y London alcanzaron un acuerdo y de ese modo Dixon compuso “You Shook Me” basándose en el tema de Earl. Muddy con su voz realzó la ya, de por sí, bella canción. A la vista del relativo éxito que consiguió, los hermanos Chess decidieron meter con Muddy Waters en el estudio a la misma banda con la que Hooker había grabado “Blue Guitar” con la inclusión también de Jackie Brenston. Muddy en ese momento estaba de gira por Ohio lo que no impidió entrar en el estudio al grupo de Hooker y grabar tres instrumentales, “You Need Love”, “Little Brown Bird” y “Black Angel”, esta última quedó sin publicarse y en las otras dos Muddy sobreimpresionó la voz a su regreso en el mes de octubre. Aprovechando la sesión de julio, los Chess invitaron a Hooker a volver a entrar en el estudio con A.C. Reed, Jackie Brenston, Moose Walker, Earnest Johnson y Bobby Little para grabar cuatro temas más pero en esta ocasión a su propio nombre. Solo dos de ellas fueron editadas, “Tanya” y “Put Your Shoes On Willie” la primera un tema que Hooker utilizaba a veces para hacer bailar a las go-go que en ocasiones llevaba con su show y la segunda un burdo intento para el mercado del pop. Las expectativas de Chess no se cumplieron, las otras dos canciones se quedaron guardando el polvo de las estanterías y de esa manera finalizó la asociación entre Chess y Hooker.
No podemos despedir este apartado sin mencionar un tremendo éxito de Mel London, “Cut You A Loose” , modernizando una canción que había escrito años antes para Elmore James, “Cry For Me Bay”. “Cut You A Loose”, que se grabó para Ricky Allen por el que London había mostrado un renovado interés, permaneció 4 semanas en las listas de R&B de Billboard desde el 31 de agosto de 1963, llegando a alcanzar el puesto número 20. La fatalidad, consecuencia de su informalidad, fue que en el último momento, Earl Hooker que era el guitarrista previsto para esta sesión no se presentó y tuvieron que recurrir a Ivory Parkes, un casi recién llegado a Chicago y que había sido enseñado por Hooker. La frustración de éste fue grande y, no queriendo reconocer las circunstancias, desde entonces afirmaba que él era el guitarrista original de esa canción. A pesar de ese gran éxito, los graves problemas financieros que arrastraba London no se solventaron, teniendo que cerrar el negocio y abandonar la producción de discos. Mel London fallecería en 1975.
VII) Profundizando en su estilo y personalidad
Earl Hooker era
tremendamente extrovertido en el escenario y, sin embargo, introvertido cuando
estaba en su hogar o en el hotel, enfocado únicamente en la guitarra. Al
contrario que otros compañeros de giras, no demostraba ningún interés ni en los
juegos de cartas, ni en los deportes, el cine o la televisión. Pero eso sí, su
amor por la música era de la misma intensidad que la inclinación que sentía
hacia las mujeres. Y al igual que es proverbial el dicho de que los marinos
tienen un amor en cada puerto, así sucedía con Hooker en cada ciudad. Entre sus
colegas era conocido como un “lady-killer”.
Billy Boy Arnold contaba “cuando estábamos en Oklahoma….. mi habitación estaba pegada a la suya. Temprano por la mañana, a las 8 o las 9, ya no se podía dormir. Escuchabas a Hooker tocando la guitarra y me despertaba. Era un fanático. Durante el día Moose siempre se venía conmigo porque yo tenía muchas chicas, pero Hooker se quedaba en la habitación del hotel practicando.” Moose Walker, a su vez, también confirmaba esas facetas “Nunca jugaba ni apostaba. Con su dinero no hacía nada más que comprar amplificadores, guitarras, micrófonos, grabadoras, radios, coches y trajes. No sabía hacer nada más que tocar la guitarra y no le interesaba otra cosa más que las mujeres”. Cuando tenía 34 años, Earl Hooker decidió casarse con Bertha Nickerson, uno de sus amores en Missouri que estaba divorciada, tenía dos hijos y que siempre estuvo impresionada por sus aptitudes musicales. La ceremonia se celebró el 7 de octubre de 1963 en la ciudad New Madrid de Missouri.
Otra de las facetas de Hooker era la de llamar la atención del público, y bien que lo lograba. La fascinación que ejercía no solo entre sus colegas sino entre la audiencia de los bares y dueños de clubs no era igualada por ningún otro músico. Hooker empleaba una serie de argucias que enseguida embelesaban a quienes le estuvieran siguiendo, tocar la guitarra por detrás o entre sus piernas, tocar las cuerdas de la guitarra con el pie o con los dientes. Las mejoras técnicas que tuvieron lugar con la electrificación de los instrumentos musicales a partir de los años 50 ayudaron mucho a los efectos que obtenía. Mientras que la mayoría de sus colegas utilizaban la misma guitarra durante años, Hooker estaba continuamente comprando nuevos instrumentos, siempre usaba equipamientos no habituales. Fue uno de los primeros músicos en utilizar guitarras de doble cuello al igual que el amigo de su infancia Bo Diddley. Valga como anécdota que al menos utilizaba dos modelos diferentes. En los años 60 era una guitarra que fabricaba Gibson desde 1958 bajo el nombre de “Double 12” que costaba 475 dólares y que reemplazó a su original Danelectro que vendió al guitarrista Sunnyland Charles a comienzos de la década. Por otro lado, el uso de echo chambers y delay echo así como el pedal wah- wah en la segunda mitad de los 60 concedió a su música una ventaja añadida para despertar la admiración de su audiencia.
El mérito de Hooker no fue solo su creatividad sino el haber descubierto antes que nadie cómo traspasar las fronteras de la guitarra en el blues con efectos tan sofisticados y no solo fueron sus colegas de Chicago quienes se beneficiaron de su innovación sino artistas como Jimi Hendrix que emuló completamente su uso del wah-wah. Dick Shurman dijo que “Hooker podría haber sido un extraordinario guitarrista de rock si hubiera formado parte de esa escena”. No sólo eso, sino que también tenía un estudio en su casa en donde desarrollaba nuevas y sorprendentes técnicas con equipos más básicos y escuchaba muchísima música. Moose Walker lo confirmaba: “Tocaba también en diferentes notas, en Re si quería hacerlo como T-Bone Walker, le encantaba en Si bemol pero sobre todo era en La y en Re. Era muy bueno y muy rápido con los dedos, tocaba con una púa mientras que la mayoría de sus colegas lo hacía con los dedos. Cuando estaba en una actuación y decía, vamos a tocar en Re, en La o lo que fuera y si alguno se equivocaba le decía, tío (“grandpa” era la expresión que empleaba) te has equivocado de acorde, y estaba despedido.”
En cuanto a su repertorio, dependiendo de su humor o del de su audiencia, incluía blues lentos, instrumentales de boogie-woogie, soul, standards del be-bop e incluso alguna incursión en el pop sin que faltara inevitablemente algún country & western. En resumen, podía y sabía tocar cualquier cosa aún sin saber música. Hay otra anécdota que Junior Wells relató: “En una ocasión que íbamos hacia Lawton, Oklahoma, paramos en Detroit para ver si podíamos sacar algo de dinero que nos ayudara. Pasábamos con el coche y Hooker dijo eh, mirad, no recuerdo el nombre del sitio pero estaba tocando una banda blanca de renombre. Vamos allí, dijo. Cuando dejaron el escenario y fueron al camerino Hooker estaba hablando con ellos y preguntándoles si nos dejarían tocar para poder sacar algo a fin de poder continuar nuestro viaje. Hooker tuvo que hablar con el dueño del club que le respondió que si la otra banda no tenía inconveniente él tampoco. Volvimos al escenario y el interlocutor del otro grupo le preguntó, ¿lees música? Earl dijo ¿leer qué????? El otro insistió, Que si lees música. No, yo no toco música de Mickey Mouse. El blanco replicó ¿Llamas música de Mickey Mouse a saber leer música? Si, así es. Al final tocamos todos y pusimos la sala en pie. No diré quienes eran, pero era una de las bandas blancas más grandes e importantes.”
Sobre su voz ya hemos explicado el motivo de por qué no cantaba aunque en
ocasiones sí lo hacía. Realmente no tenía confianza en sí mismo y compensaba lo
que no se atrevía a hacer con la voz con su interpretación con la slide. Algunos
músicos consideraban que Hooker era un vocalista mediocre pero quizás quien dio
con la clave de por qué su voz no llamó la atención entre los A&R (artistas y
repertorio) de la industria fue Bob Koester de Delmark Records: “A mí me
gustaba la voz de Earl Hooker pero era la época de las voces potentes, como la
de Luther Allison, y los que no tenían ese tipo de voz eran como si dijéramos,
hombres con el pene pequeño”. Lo positivo de esto fue que los vocalistas que
estuvieron con Hooker siempre fueron de lo mejor y con más talento, la mayoría
eran reacios a cantar con alguien que a la mínima les iba a despedir. Entre los
vocalistas que formaron parte de su banda, durante más o menos tiempo, algunos
de ellos también instrumentistas, podemos citar a Junior Wells, Billy Boy
Arnold, Lee Shot Williams, Lillian Offitt, Bobby Little, Bobby Saxton y Andrew
Odon. El caso de Odom fue de complementarse muy bien con el estilo a la guitarra
de Hooker sobre todo cuando no intentaba plagiar la forma de cantar de B. B.
King, circunstancia a veces difícil de superar sobre todo cuando Hooker le
presentaba en el escenario como “Little B.B.” o “B.B. Junior”. Al final se
hicieron bastante amigos convirtiéndose hasta en su guardaespaldas.
Otro aspecto curioso de su personalidad era que prefería dar lo mejor de sí en el escenario que en el estudio, cuando a lo que tiende un músico es a lo contrario, dejar una evidencia grabada de su buen hacer. La teoría de Hooker la refería Shurman: “Louis Myers me dijo que Hooker le había dado algún consejo. Si entras en el estudio y tocas tus mejores licks alguien te los robará y se hará rico. Así que cuando vayas al estudio toca un poco a lo tonto”. El caso de “Blue Guitar” donde Hooker se entrega al máximo, fue una grabación por accidente en la que no sabía que Mel London había dejado encendido el grabador mientras calentaban para hacer la toma.
Hooker era uno de los escasos músicos que no tenía representante, él mismo se conseguía el trabajo y se hacía fabricar sus propios posters. Mientras que los otros artistas encargaban carteles publicitarios solo para eventos muy importantes, Hooker no, tenía más posters que nadie. Encargaba a un fotógrafo carteles con la foto de sus cantantes y sus bailarinas e incluso de sus coches preferidos. En un tributo a Hooker publicado en enero de 1969 por la revista británica “Blues Unlimited”, Jimmy Dawkins escribió: “Es el único artista freelance perfectamente conocido por todo EEUU. Nunca ha utilizado un representante, él mismo se busca sus trabajos…… es bien conocido por todos los propietarios de los clubs”. También Billy Boy Arnold se refería a este asunto después de su fallecimiento. “Tenía un circuito que se había creado él por su cuenta y cuando regresaba era una fiesta. ¡Earl Hooker ha vuelto!”. Entre 1966 y 1967 echó mano en algún momento de Herb Turner, el representante ocasional de Ricky Allen que residía en Chicago, para que le ayudara a buscar shows cada vez que regresaba de la casa de su mujer en Missouri.
Cuando tocaba en los clubs prefería trabajar por lo que se obtenía con la venta de entradas en la puerta (work for the door o play for the door) no por una cantidad estipulada y además era muy duro negociando y sabía salir bien de las situaciones complicadas. Herb Turner recordaba que “Hooker me comentó que en cierta ocasión estaban tocando en un club de Lake Charles, Louisiana. Comprobó que había bastante multitud viendo el show y cuando terminaron el propietario no les dio mucho dinero alegando que no se habían vendido muchas entradas. Hooker le respondió, Hey, tío, he visto a mucha gente en la sala, más que lo que nos das. El propietario dijo, tú has dicho que querías tocar por lo obtenido en la puerta y esto es lo que hay. Hooker replicó, mierda, “we played for the door” y llevándose algunos de los miembros de la banda, empezaron a desmontar la puerta. El dueño les gritó, pero bueno, ¿qué hacéis? Hooker le dijo, ”We just played for the door, so now it’s mine” (literal: hemos tocado para la puerta por lo que ahora es mía)…. Así era Hooker”.
La
faceta de llevar con él músicos imitadores de los artistas conocidos, como hizo
con aquél “Little Walter”, también la fue perfeccionando con el tiempo. Sus
personajes ya no aseguraban ser parientes de los famosos, como A. C. Reed con
Jimmy Reed o Albert Nelson “King” con B. B. King. Los artistas que contrataba,
principalmente como vocalistas, asumían en el escenario el papel del músico
original, ya fuera Ricky Allen, Tommy Tucker o Junior Wells. Jimmy Dawkins lo
contaba: “Nada más publicar un disco ya estaba buscando a gente que se
pareciera al cantante y que supiera imitarle. Entonces mandaba imprimir sus
carteles en donde aseguraba que era el cantante original”. Y si alguno de
los socías tenía que disfrazarse no representaba ningún problema. Otra anécdota
que no deja de ser tragicómica la narraba Herb Turner: “En una ocasión Ricky
Allen me dijo que le consiguiera algún show por el sur, en Greenville y Lake
Charles y que en cuanto acabara le encontrara algo para el regreso por esta
zona. El caso es que le conseguí una noche en Joliet y otra en Kankakee,
Illinois. Ricky llevaba posters en blanco con su nombre, solo para añadir la
fecha y el lugar del show……..Íbamos entonces a poner unos carteles para el
sábado por la noche en un club y de pronto dice Ricky, ¿qué es esto? Y yo dije
tío, este es Hooker. Había carteles por todos los lados anunciando a los Soul
Twisters con una foto de ¡¡¡ Ricky Allen !!!”.
Los circuitos que se iba construyendo también iban cambiando con el tiempo llegando a ser prioritario el Medio Oeste más que el Sur, estados como Iowa, Minnesota o Wisconsin. Había dos razones que le obligaban a no viajar tanto hacia el profundo sur, una era el progresivo avance de su enfermedad y la otra que ganaba más dinero en ciudades como Minneapolis-St. Paul (Minnesota) donde residía el armonicista Mojo Buford, Milwaukee (Wisconsin) y sobre todo Waterloo (Iowa) plaza a la que tenía el mismo aprecio que Lawton, y en donde era considerado una celebridad actuando durante varias semanas. De regreso a Chicago y gracias a Herb Turner encontraba trabajo en otras ciudades de Illinois como Rockford. Lo que cada vez se le hacía más difícil era encontrar músicos “inocentones” que quisieran acompañarle en sus viajes a la vista de la fama que le precedía como muy mal pagador. Valga el ejemplo que contaba Moose Walker: “Una vez impedí que un tipo le disparara en Indianola, Mississippi. Este hombre, de quien he olvidado su nombre, tocaba un instrumento de viento y tenía una pistola. Le dije, tío, no dispares, estás loco. En el garito había como 700 u 800 personas y en la puerta la entrada costaba 3,50 dólares, así que fácilmente podíamos hacer 1.500 dólares. Hooker apareció y me dio como 100 dólares. Los demás músicos estaban a la espera y les dijo, uh, uh tío, en Chicago no sacas más que 20 dólares así que te voy a pagar 5. El otro músico le respondió que quería más, que se fijara en cuánta gente había. Hooker replicó, tío, muchos de ellos se han colado por ese agujero que hay allí, casi nadie ha pasado por la puerta. La discusión empezó a tener mal cariz y Harold Tidwell y yo tuvimos que detenerle para que la situación no pasara a mayores”. A pesar de los pesares, para la mayoría de sus asociados era una persona muy agradable y que no era consciente del daño que podía hacer a los demás. Y siempre encontraba a alguien dispuesto a acompañarle en sus viajes por el aura que tenía, la posibilidad remota de cobrar esas cantidades tan fantásticas que prometía y, sobre todo, porque era un lujo tocar con él. Todos sus acompañantes se lo pasaban de miedo en el escenario, incluidos los músicos veteranos.
VIII) 1964 – 1967 Cuca Records
Consecuencia de la desbandada de sus músicos a raíz de la finalización de las
operaciones de Mel London en la industria del disco, Hooker tuvo que volver a
reunir un nuevo grupo. A. C. Reed y Earnest Johnson dejaron de viajar con él
aunque Moose Walker no lo dejó en la estacada. Otro organista que incluyó con
regularidad durante los años 60 en su grupo fue uno de sus primos por parte de
madre llamado Edmond Blair. Era un predicador que compaginaba sin problemas sus
sermones en la iglesia baptista de su padre durante el día en el South Side con
los shows más seculares que tenía Hooker por las noches en los clubs de Chicago.
Y ocasionalmente aún seguía contando con Pinetop Perkins.
En esos años 60 las compañías discográficas en Chicago se estaban replanteando su política de grabaciones y no era fácil encontrar a alguien interesado. Chess y Vee Jay habían perdido el monopolio en los lanzamientos del R & B y Hooker decidió probar fortuna fuera de la ciudad del viento. En uno de sus viajes a Memphis lo intentó con Stax pero no encajaba en ninguna de las categorías de su catálogo. En Chicago hizo varios intentos con pequeñas compañías durante los cinco años siguientes y lo único que consiguió fue un single para C.J. bajo los auspicios de Carl Jones así como otros dos singles para el oscuro y efímero sello Jim-Ko de James Kolb con los cantantes Little Tommy y Bobby Little, dos de los que utilizaba como imitadores en sus viajes. Lo que podría suceder en un futuro es que aparecieran grabaciones suyas porque, en palabras de Herb Turner “Si estaba con alguien que tuviera un estudio de grabación era como Lightnin’ Hopkins, que grababa para cualquiera que estuviera en el negocio. Yo tenía muchos masters que Earl me daba y algunos eran buenos. Me decía, Hey, echa un vistazo a eso, es de una sesión que hice”. El mayor porcentaje de las grabaciones que se poseen de Hooker, provienen de fuera de Chicago, y podría aún existir mucho material desconocido que se hubiera grabado en sus andanzas por el medio oeste.
Fue en Sauk City, una pequeña ciudad de Wisconsin, donde Hooker encontró por casualidad una compañía discográfica que iba a llenar, hasta cierto punto, el vacío que había dejado Mel London. James E. Kirchstein había fundado la Kirchstein’s Cuca Record Company, de modo abreviado, el sello Cuca. Su catálogo incluía “yodels” y polkas de músicos de origen austríaco, alemán o polaco así como jazz, gospel y R & B. A mediados de 1964 Hooker y Kirchstein se conocieron y su relación duró aproximadamente cuatro años. Cuando Hooker se sentía que estaba preparado para una sesión con nuevo material se acercaba a Wisconsin. La forma de trabajo de Kirchstein era muy diferente a la de los productores de Chicago a los cuales las prisas les condicionaban las grabaciones. Éste permitía a los músicos que ensayaran lo que consideraran oportuno, sin agobios, aunque Hooker no era de los que perdía mucho tiempo en ello. Acostumbraba a llegar a medianoche y mientras comían algo y preparaban los instrumentos comenzaban a las dos de la madrugada. Desde el comienzo, el deseo de Kirchstein, al contrario de la gran mayoría de los productores de música negra que seguían siendo fieles a los singles, era grabar a Hooker un LP aunque éste sabía que todavía le llevaría tiempo recopilar suficiente material para hacerlo. No sería hasta 1968 en que se cumplió el deseo pero ya cuando su salud estaba muy deteriorada. De todas las grabaciones con Cuca, ninguna fue tan productiva como la primera. Fueron ocho cortes, cinco instrumentales y tres con voz, en dos de ellos Hooker y en el otro A. C. Reed que también tocó el saxo tenor y que completaría con esta sesión su colaboración en los estudios con su antiguo socio, uniéndose en 1967 a la banda de Buddy Guy. Junto a ellos se encontraban Bobby Little a la batería, James Hamilton al bajo y un organista de quien solo se sabe que se llamaba Richard y que Hooker había conocido en Champaign, Illinois, y del que aseguraba que era tan bueno como Jimmy Smith. El modelo de esta sesión se repetiría en las posteriores para Cuca, algunos magníficos instrumentales como “Foxtrot” y “Dynamite” con el trabajo perfecto del órgano y el saxo, la interpretación de un country & western y algún tema dirigido al mercado del pop al que tampoco quería descuidar. De estas tomas unas se acreditaron a “Earl Hooker & the Soul Twisters” y otras a “Earl Hooker & the Soul Thrillers”.
En estos años su variado equipo de músicos se vio animado con la inclusión de un joven y fino guitarrista llamado Freddie Roulette y que hacia 1965 empezaba a trabajar cada vez con más asiduidad. Y es que Hooker tenía una aptitud especial para descubrir nuevos y oscuros talentos cuyas capacidades musicales iban más allá de una visión restringida exclusivamente al blues. Roulette comenzó dando sus primeros pasos en la escuela del country & western, al cual Hooker era también tan aficionado, orientando su interés al uso del “lap steel“. Su primera incursión en el blues la vivió tocando precisamente con Hooker en el club Boola-Boola del West Side y que en ese año era dirigido por el antiguo socio “Kansas City” Red. Así que a mediados de 1966 entró con Hooker en los estudios de Sauk City para grabar entre otras tomas “Off The Hook” en la que destaca ya el trabajo de Roulette, “Hold On… I’m Coming” una interpretación instrumental de un hit de Sam & Dave, una monótona toma de “Two Bugs in a Rug” la humorística manera que tenía Hooker de llamar a su enfermedad, “TB Bug”, un corte clásico del gospel con la lap steel, “Didn’t It Rain” y un “Everything Gonna Be Alright” cantado por un vocalista de nombre James Williams y de apodo “Muddy Waters Jr.” que Hooker había conocido en el Theresa’s. Kirchstein solamente publicaría los tres primeros instrumentales en el LP que sacó en 1968. El resto de las canciones no merecían la pena aunque mucho más tarde verían la luz en el disco de Black Top “Play Your Guitar Mr. Hooker!”. A finales de año Hooker le mandaría a Kirchstein una cinta con otras cuatro canciones que no serían publicadas por su mala calidad. La siguiente sesión tuvo lugar al atardecer de un domingo de abril de 1967. Hooker apareció con una banda que había ensayado bien y en la que se encontraba Bobby Little. “Hooker Special”, uno de los favoritos de Hooker, fue una de las canciones grabadas. En el verano de ese mismo año acudieron a la que sería su última sesión con Cuca con “The Screwdriver” y una versión más actualizada y moderna del “Dust My Broom”. Septiembre de 1967 marcó su ingreso en el Hospital de Tuberculosos del estado de Illinois y que supuso su estancia más prolongada. Se había producido un deterioro muy significativo en su salud que le obligó a permanecer diez meses y medio hospitalizado. Kirchstein consideró que podría no llegar a recuperarse y decidió en 1968 publicar el LP con las canciones que tenía aguardando para la ocasión y que tituló “The Genius of Earl Hooker”. Con el desarrollo del mercado del álbum en torno a esas fechas, muchos productores comenzaron a seguir la tendencia. Uno de ellos fue Mel Collins que era propietario de la compañía Giant/Palos con las subsidiarias Globe y Glory. Parece ser que en algún momento de 1967 Collins y Hooker habían hablado de la posibilidad de sacar un LP y habían grabado una sesión con suficiente material. Se desconoce casi todo sobre esa grabación y Collins, con el tiempo, nunca quiso comentar nada sobre ello alegando que no encontraba las cintas.
IX) 1967 – 1968 Two Bugs and A Roach
Aunque la penicilina ya se estaba usando en esos tiempos para tratar esta
enfermedad, en Hooker se encontraba muy desarrollada, agravada por una mala
alimentación y su falta de cuidados. Excepto los últimos años de su vida, había
mantenido casi en secreto su dolencia como rechazando su importancia y bastantes
de sus colegas no se enteraron hasta mucho después. Cda vez con más frecuencia
era ingresado pero conseguía escaparse, incluso a veces descolgándose por la
ventana. La manera que había más segura para mantenerlo en el hospital era
invitarle a ofrecer un concierto a los pacientes, una petición que casi nunca
rechazaba. A partir de los años 60 dio varios conciertos benéficos, bastante
informales, en determinados establecimientos médicos. Además le gustaba que
vinieran antiguos compañeros suyos a acompañarle, como Kansas City Red o A. C.
Reed. Lo hacían sin cobrar pero generalmente recibían un cheque de 20 o 25
dólares. A pesar de su falta de confianza en la medicina y en la cirugía (nunca
accedió a ser operado) no se llevaba mal con los médicos y aún mejor con las
enfermeras. Aparte de los amigos que le visitaban, Pinetop Perkins, Louis Myers
o Big Moose Walker, coincidió con Jimmy Dawkins que también había sido ingresado
para tratarse de la tuberculosis. El hecho de encontrarse con un compañero de la
profesión y poder compartir charlas e ideas, significó una gran ayuda. Aunque
Dawkins recibió el alta mucho antes continuó visitándole con frecuencia y
también Hooker lo telefoneaba a su casa, incluso a horas intempestivas.
Aprovechando su larga estancia, se proveyó de una grabadora portátil en la que
se grababa tocando la guitarra, ensayando sobre sus constantes innovaciones y
todo con el consentimiento de la dirección. Dawkins lo explicaba “Cuando se
encuentra mejor, el médico le permite tocar la guitarra en una habitación para
él solo….. Alrededor de su cama y en cualquier sitio tiene su guitarra, su
amplificador, un órgano y la grabadora. Así es como está. Siempre me llama a
cualquier hora del día o de la noche para preguntarme sobre la última idea que
acaba de grabar en una cinta o la toca por teléfono para que yo la oiga. ¡Es Mr.
Music!” A finales de julio de 1968 salió del hospital. Las cosas habían
cambiado bastante en Chicago, sobre todo en el ghetto donde muchos de los
residentes tanto en el South Side como en el West Side no se habían recuperado
aún de la ola de violencia que había estallado el 4 de abril a raíz del
asesinato de Martin Luther King. La ciudad del viento había sido una de las
ciudades con mayor índice de revueltas con 9 afroamericanos muertos durante los
disturbios. A la historia han pasado las órdenes que el alcalde de la ciudad,
Richard Daley, dirigió a la policía: “Disparen a matar a cualquier
incendiario y disparen a mutilar o inutilizar a cualquier saqueador”. El 31
de julio la calle de Hooker, South Park, fue simbólicamnete rebautizada como
Avenida Dr. Martin Luther King por el alcalde Daley que fingió un falso
arrepentimiento al elogiar a King en público mientras que en privado lo
consideraba un demagogo y un agitador.
Earl Hooker gozó de una magnífica ocasión para renovar sus lazos con la escena musical en Chicago gracias al All Star Blues Show que se celebró en el teatro Regal, unos pocos bloques más abajo de la casa de su madre. El Regal acabaría echando el cierre a finales de ese año ya que se había convertido en un lugar ”anacrónico” para los tiempos que corrían ya que no reunía las condiciones para alojar a la nueva audiencia adolescente, fans de las bandas de soul de finales de la década. El All Star contó con la presencia de Albert King, Little Milton, Fenton Robinson, Bobby “Blue” Bland, Junior Parker y B. B. King quien llamó a Hooker a subir al escenario. El siguiente paso dado fue buscarse una nueva banda y para ello se dirigió al Pepper’s Lounge en donde acostumbraban a rondar músicos en busca de trabajo. Encontrar un bajo y un batería no fue complicado y en cuanto al teclista, al no estar Walker disponible, recurrió a Pinetop Perkins quien en esas ocasiones dejaba en manos de su hijo la lavandería de la que era propietario en el South Side. El siguiente en la lista fue Freddie Roulette para añadir a final del verano a Carey Bell cuya maestría con la armónica cromática, amén de ser un buen bajista y cantante, encajaba con las preferencias de Hooker quien, de todos modos, no dudó en incluir como cantante oficial a su protegido Andrew Odom.
Al principio empezaron a tocar en Chicago pero Hooker, desoyendo los consejos de los médicos, se buscó una gira por los estados del medio oeste. El tour fue un éxito y a su vuelta a Chicago traspasaron también las fronteras de los clubs del South Side. La voz y el tradicional boogie woogie de Perkins, el idioma del blues moderno de Odom y Bell, los diálogos con la lap steel de Roulette y el empleo del wah-wah confirieron a la banda una fuerza y un equilibrio difícil de superar. Sorprendentemente, casi todas las ofertas que le llegaron para grabar provenían de compañías establecidas en California y el primero que recogió en cinta el nuevo sonido de Hooker fue Chris Strachwitz cuyo curioso y extraordinario interés por las músicas étnicas lo llevaron en noviembre de 1960 a fundar en la costa oeste la compañía Arhoolie. Su presencia en Chicago estaba motivada porque Strachwitz pidió consejo a Buddy Guy, que estaba haciendo una gira por el norte de California, sobre un guitarrista de Chicago para grabar. La respuesta de Buddy fue espontánea e inmediata, “Earl Hooker”, y además le dio su dirección. El sábado 9 de noviembre se encontraba Strachwitz en el White Horse Inn viendo a la banda de Hooker, acompañado de Bob Koester de Delmark Records. Tres días después estaban trabajando en los estudios Sound y sin prisas, Strachwitz conocía la enfermedad de Hooker y le permitió los descansos necesarios. Uno de los temas grabados fue “Anna Lee”, una de las joyas de su maestro Robert Nighthawk que al igual que con “Black Angel” tomó prestada a Tampa Red, y en donde la voz de Hooker demuestra que podía haber sido grabada en más ocasiones. En “Two Bugs and A Roach”, ya grabada para Cuca, Hooker hace una especie de tributo a su larga estancia en el hospital. “Wah Wah Blues” es una canción impresionante con Perkins al órgano. El tema “Love Ain’t A Plaything”, compuesto por Carey Bell y en el que canta, significó la primera aparición del gran armonicista en un disco. Quien también quedó impresionado de la banda en el White Rose fue Bob Koester, especialmente de Carey Bell tras dos años de inactividad, llamándole para grabar para Delmark. Aprovechando que estaba realizando una sesión con Sleepy John Estes que concluiría con la edición del disco “Electric Sleep” como respuesta al “Electric Mud” de Muddy Waters para Chess, invitó a Earl Hooker el cual tocó el bajo en 4 temas aunque no fue nada del otro mundo si consideramos su maestría con la guitarra.
Las navidades de 1968 vieron a Hooker en Buffalo, casi en la frontera con Canadá, una ciudad con una escena musical muy bulliciosa desde los años 30 cuando hicieron su aparición otros dos músicos itinerantes como Johnny Shines y Robert Johnson. El club más importante era el Governor’s Inn, propiedad del guitarrista y cantante James Peterson quien en ocasiones hacía subir al escenario a su hijo prodigio de 4 años, Lucky Peterson. El día de año nuevo de 1969 Hooker estaba de regreso en Chicago con un baterista de Buffalo llamado Roosevelt “Snake” Shaw.
X) 1969 California Fue el último año de la carrera musical de Hooker pero el más fructífero ya que recibió el reconocimiento que se merecía a pesar de ser un músico de los denominados “oscuros” y grabando / participando en unos diez álbumes en menos de 6 meses. “Wah Wah Blues” se había convertido en una de las piezas favoritas de los habitantes de los barrios negros de Chicago y a pesar del creciente interés de los blancos por el blues, los seguidores de Hooker había que buscarlos entre los dueños de las tabernas del ghetto. Justo el mismo 1 de enero, el antiguo agente y amigo de Hooker, Herb Turner, había abierto el club “The Grapevine Lounge” en la zona denominada “The Heighs” y por supuesto que llamó a todos sus conocidos para que fueran tocando en el local. Además de Ricky Allen y de un quinteto de chavales que cantaban soul, que estaban irrumpiendo con éxito en la escena musical y que eran conocidos como “Jackson Five”, una de las bandas invitadas fue la de Hooker, como siempre con un equipo cambiante y varios vocalistas turnándose como Odom, Lee Shot Williams o un sobrino de Pinetop Perkins llamado B. J. King.
Su
primer contacto con la audiencia blanca vino a través de los conciertos que
organizaban en la facultad los jóvenes estudiantes. Para los grupos de blues que
no habían salido nunca de las tabernas y clubs del ghetto, estas actuaciones
eran tremendamente gratificantes no solo porque en menos de dos horas ganaban
más que toda una noche en el club sino también por el tremendo impulso que
significó para las ventas de álbumes (LPs) en este nuevo mercado. Hooker,
siempre muy perspicaz, al darse cuenta del interés y éxito que estaban
alcanzando en el campus Otis Rush y Magic Sam, enseguida buscó el modo de
introducirse en este floreciente “negocio”.
A finales de 1968 la banda de Hooker, denominada en ese momento “Electric Dust Band” se disolvió. Pinetop Perkins se despidió tras una trifulca en Iowa con B. B. Odom entrando inmediatamente a formar parte de la banda de Muddy Waters. Freddie Roulette también se marchó siendo sustituido por el guitarrista blanco Paul Asbell que aún hoy sigue en activo y como Carey Bell estaba muy atareado con la grabación de su disco debut con Delmark, entró como armonicista el amigo de Asbell, Jeffrey Carp. Al bajo se encontraba Gino Skaggs, y con Roosevelt Shaw a la batería y un organista llamado Boots Hamilton entraron en los estudios el 5 de mayo de 1969 de la mano de Al Smith. Al Smith era un viejo conocido de Hooker que había trabajado para Vee Jay y en ese momento era el encargado de dirigir la carrera musical de Jimmy Reed. La sesión condujo a resultados bastantes desiguales por la falta de previsión tanto por parte de Hooker como de Smith. El disco, titulado “Funk - Last of The Great Earl Hooker”, no vio la luz hasta dos años después de la muerte de Hooker y lo hizo en el sello Blues On Blues de Smith. El siguiente álbum se registró en Los Ángeles bajo los auspicios de Ike Turner. Eran unos años en los que en California se encontraba la escena del rock más activa del país y sus principales representantes, deseosos de demostrar su más sincero aprecio a los miembros de la comunidad del blues, querían rendirles un homenaje. Uno de los primeros en el negocio del disco en popularizar este fenómeno fue Bob Krasnow quien había fundado el sello Blue Thumb en 1968. Krasnow era un veterano que había trabajado para el sello King en 1958, había sido A&R para Warner Brothers y en 1980 se convirtió en el responsable de Elektra Records. Su idea con Blue Thumb era lanzar álbumes de blues hechos por negros dirigidos al mercado del rock-blues blanco. Primero grabó a Ike & Tina Turner, más tarde hizo otra sesión con la pareja implicando en el proyecto a Albert Collins y a continuación pidió consejo a Ike Turner quien le recomendó a Earl Hooker. Krasnow decidió utilizar los músicos de Turner para la sesión pero Hooker, en el que pudo su espíritu viajero, decidió llevarse a su banda incluyendo a Odom quien estaba cantando con Junior Wells en Buffalo. Sin embargo, ante la llamada de Hooker hizo los bártulos y se fue con el jefe dejando a Wells. La idea de Earl Hooker al llevarse a sus músicos era aprovechar el viaje a California y conocer el ambiente de los clubs haciendo algunos shows. En mayo de 1969 se llevó a cabo en Los Ángeles la sesión para Blue Thumb. El disco se publicó como “Sweet Black Angel” y, al igual que el anterior, fue una sesión con resultados desiguales. A su favor jugó la magnífica interpretación del piano de Turner y la inclusión, en algunas tomas, de la armónica de Little Mack Simmons que se encontraba de gira por el sur californiano. La parte negativa fue también responsabilidad de Ike Turner que echó a perder la mitad de las canciones con arreglos demasiado recargados. Una de las canciones, “Boogie, Don’t Blot” con un magnífico dueto entre piano y guitarra con la armónica de Simmons al final, fue lanzada en single en otoño para potenciar las ventas del álbum. “Driving Wheel” puede considerarse una de las perlas del disco.
El Ash Grove era uno de los raros clubs de Los Ángeles donde los músicos de blues podían encontrar trabajo. Cuando llegó Hooker era Albert Collins quien animaba el local después de haber terminado su grabación con Ike y Tina Turner y no dudaron en tocar juntos añadiendo al elenco la armónica de Mack Simmons. También tuvieron la oportunidad de coincidir con alguno de los artistas de rock más afamados del momento como Janis Joplin, que era amiga de Jeff Carp, Blood, Sweat & Tears o Jimi Hendrix, el cual sentía un gran respeto por los músicos de blues. Sin embargo, a Hooker no le produjo ninguna impresión. Cuando regresó a Chicago y le preguntaron a quién había conocido, respondió que “había un chico que era zurdo tocando la guitarra, con un montón de pelo en la cabeza y que hacía mucho ruido. Jimi Hendrix, le respondió Dick Shurman. Ah, es verdad, así se llamaba”. Ni se molestaba en recordar los nombres. Hay otra anécdota sobre el particular que relató Krasnow al poco del fallecimiento de Hooker. “Una noche íbamos hacia un club y yo le contaba a Hooker cosas sobre Hendrix……. y cómo en una ocasión le pagaron 50.000 dólares por una noche de trabajo. ¿50.000 dólares por tocar la guitarra? replicó Hooker, joder, por 500 dólares yo me metería dentro”.
Denny Bruce fue el agente que trabajó con Hooker en California para conseguirle
actuaciones con su banda mientras hacían las sesiones para Blue Thumb. Bruce
llegó a un acuerdo con el segundo primo de Earl, John Lee Hooker, quien les
contrató para que lo acompañaran a realizar una serie de shows por clubs de
California además de ofrecerle una sesión de grabación para el sello ABC
Bluesway a finales de mayo. Earl decidió añadir un teclista y como no quería
contratar a ningún desconocido de Los Ángeles llamó a Big Moose Walker que voló
desde Chicago. El 29 de mayo y bajo la producción de Ed Michel grabaron 13
temas, de los cuales cuatro no se publicaron y en otras dos el guitarrista fue
Paul Asbell.
El LP se
lanzó un año más tarde como “John Lee Hooker featuring Earl Hooker: If You Miss
‘Im… I Got ‘Im”.
Las cosas funcionaron muy bien, muy rápido y Ed Michel le ofreció a Earl
grabarle un álbum esa misma tarde. “Sabía que John llevaba una buena banda,
pero no me imaginaba lo buena que era”, dijo Michel. De ese modo surgió el
nuevo LP “Don’t Have To Worry” en el que se incorporó como vocalista a Big Voice
Odom. El gran logro de Ed Michel fue dar consistencia y coherencia a la sesión,
cualidades de las que carecía normalmente Earl además de conseguir que éste
pusiera su voz en dos canciones. Michel no quería desperdiciar la oportunidad de
hacer alguna sesión más con sus músicos y concertaron unas fechas para la semana
siguiente. Una discusión por dinero entre Hooker y Carp, Asbell y Shaw
condujeron a que estos tres músicos decidieran regresar a Chicago. Esta sería la
última vez que Hooker trabajó con Jeff Carp el cual desapareció para siempre el
31 de diciembre de 1972 al tirarse al mar desde un barco en Panamá para escapar
del ataque de un individuo que con un cuchillo empezó a agredir a los demás
pasajeros.
El 4
de junio entraron en el estudio Hooker, Odom y Walker para la sesión que
correspondía al vocalista. La idea de Michel fue incluir un repertorio propio de
Odom para demostrar que éste no era únicamente un estilista a lo B. B. King.
Además desechó el uso del wah-wah y la steel slide por parte de Hooker e incluyó
a dos veteranos del jazz, el batería Panama Francis y el contrabajista Jimmy
Bond para crear una atmósfera más relajada. Desgraciadamente las críticas hacia
el disco “Further On Down The Road” no fueron buenas y algunos fans no
comprendieron que Hooker no era un mero seguidor de la tradición del blues del
Delta. Cinco días después el turno fue para Big Moose Walker que grabaría un
disco en la más pura tradición del blues de Chicago y con la mayoría de las
composiciones obra de Walker. Gino Skaggs estuvo al bajo, Paul Humphrey, que fue
reclutado por Michel, a la batería y Otis Hale al saxo tenor. A Otis Hale lo
descubrió Walker la víspera de la sesión en un parque donde se había sentado un
rato a comerse un perrito caliente. Le impresionó escuchar la manera en que
tocaba el blues y le ofreció participar en una grabación al día siguiente por
unos 50 o 100 dólares. El disco se abría con la canción “Rambling Woman” que
luego daría el título al LP, una de sus favoritas y que había grabado dos años
antes con Freddie Roulette. La intervención del saxofonista en el disco da la
impresión de que Hale llevaba años tocando con estos músicos y parece ser que
después de esta contribución al blues se retiró de la música.
En lugar de regresar a Chicago Hooker decidió que podrían quedarse en California y conseguir trabajo en los clubs de Los Ángeles y San Francisco. Rápidamente la Electric Dust Band empezó a gozar de una relativa popularidad en la zona, sobre todo en el área de la bahía de San Francisco, en locales como el Matrix que dirigía Marty Balin, uno de los fundadores de Jefferson Airplane, en el campus de Berkeley o en Oakland. Hubo un momento en que parecía que se iban a establecer en la Costa Oeste donde ya residía Charlie Musselwhite que tenía en su banda a Freddie Roulette y que lideraba su antiguo compañero de la infancia Louis Myers. Hooker también conoció a uno de sus ídolos, el pianista Charles Brown y a un jovencito Joe Louis Walker al que le dio algunas clases. Incluso una noche llegó a tocar en el Fillmore West con B. B. King quien estaba ya un poco aburrido de todos los famosos guitarristas de rock que le asediaban para que los sacara al escenario y que, todo sea dicho, le reverenciaban. Hooker tuvo tiempo de visitar a Strachwitz en Berkeley y así consiguió fijar el 18 de julio para realizar una segunda sesión para Arhoolie. Durante la estancia en California hubo tiempo para que Walker tuviera una importante algarada con Hooker, por el dinero como siempre, aunque curiosamente no deterioró su relación y regresaron a Chicago juntos pero en diferentes vehículos. Su estancia en la ciudad del viento fue breve ya que estaba pendiente la grabación del segundo disco en los estudios Sierra Sound de Berkeley.
Junto con una sección de ritmo que incluía de nuevo a Skaggs y a Bobby Joe Johnson a la batería, un viejo conocido de los tiempos de Cairo, Strachwitz había buscado para compartir el estrellato al teclista de rock-blues Steve Miller cuya banda había compartido en ocasiones escena con Hooker en los clubs de Iowa. El resultado musical no fue tan brillante como el anterior si se hubiera llevado a cabo como en un principio estaba planeado, “Earl Hooker featuring Steve Miller” en lugar de un Earl Hooker and Steve Miller y que se acabó resumiendo en un “Hooker and Steve”. Algunas canciones sí fueron interesantes destacando “The Moon Is Rising”, una joyita del Delta en la línea de Anna Lee y con la armónica de Louis Myers. Apenas terminada la grabación Hooker volvió solo para Chicago y el resto del verano lo pasó actuando en los garitos habituales, como el Theresas’s y el Pepper’s. A principios de agosto fue hospitalizado una muy breve temporada para luego participar a finales de ese mes en el primer festival de blues de Chicago, en donde con su guitarra salvaje y sensacional puesta en escena se ganó el fervor de los miles de asistentes.
A
primeros de septiembre se encontró con Dick Shurman, algo más que aficionado al
blues y que acostumbraba a seguir a Hooker a los clubs donde actuaba y grabarlo
en su magnetofón. El día 10 Shurman le recogió 3 temas en el Pepper’s Loung con
Eddie Taylor y Dave Myers y dos días más tarde la canción “Swingin’ At Theresa’s”
en el local del mismo nombre pero sin Taylor. Estas canciones saldrían en el LP
de Arhoolie “His First & Last Recordings” de 1973 y más adelante en el CD
titulado “The Moon Is Rising” con el añadido de las sesiones del disco “Hooker
and Steve”. Durante su actuación en el Pepper’s se encontraba Ed Michel que
continuaba impresionado por el genio musical de Hooker y le propuso viajar a Los
Ángeles a mediados de mes para participar en unas sesiones que tenía
comprometidas con Jimmy Witherspoon, Charles Brown y Sonny Terry y Brownie
McGhee. A pesar del pánico de Earl a viajar en avión lo hizo porque para él
pesaba mucho pasar por el estudio de nuevo y sobre todo por poder hacerlo con el
pianista Charles Brown. El 15 de septiembre se registró a Jimmy Witherspoon que
contó también con la colaboración de Mel Brown a la segunda guitarra y de
Charles Brown al piano. El LP se lanzó bajo el nombre “Hunh!” y como “Jimmy’s
Blues” cuando lo editó MCA. Al día siguiente se celebró la sesión con Brown en
la que revitalizó su clásico “Driftin’ Blues” con el trabajo a la slide de
Hooker. El LP se tituló “Legend!”. Por último, el día 24 correspondía la
grabación con Terry y McGhee. Michel había llevado a su sección de ritmo
favorita, Jimmy Bond al bajo y David “Panama” Francis a la batería así como un
teclista de nombre Ray Johnson que era hermano del saxofonista de Nueva Orleans
Plas Johnson el cual tocaba el saxo en la grabación original del “Pink Panther
Theme”. La grabación fue un tanto extraña sobre todo porque carecía un poco de
sentido al juntar ingredientes tan dispares y que los propios músicos fueron
incapaces de cohesionar y ajustar a la situación. El disco se titulo “I Couldn’t
Believe My Eyes” y saldría por primera vez, y solo en USA, en 1973.
XI) 1969 – 1970 Poco a poco, el final
De regreso a Chicago, Hooker estuvo muy atareado preparando su próximo y primer
tour por Europa con el American Folk Blues Festival cuya responsabilidad estaba
ese año a cargo de Strachwitz y los habituales promotores alemanes Horst
Lippmann y Fritz Rau. Rumbo a Londres, Hooker facturó en el aeropuerto su nueva
guitarra Univox adquirida en su último viaje a California, decorada con flores
autoadhesivas y su nombre en grande, así como su corpulenta guitarra Gibson de
dos mástiles.
El concierto inaugural se celebró en el Royal Albert Hall el 3 de octubre, actuación que al año siguiente saldría en LP editado tanto por CBS como por L+R. Cuatro fueron las canciones que se editaron a nombre de Earl Hooker en las que estaba acompañado de Carey Bell, Mack Thompson al bajo y Robert St. Julien a la batería. En una entrevista que le hicieron para Soul Bag le preguntaron sobre sus músicos favoritos, citando a los guitarristas Paul “Guitar Red” Johnson, Matt Murphy, Albert King, B. B. King, Wayne Bennett y un teclista llamado Ironing Board Sam cuyo gusto por los instrumentos extraños y los sonidos fuera de lo corriente cautivaban a Hooker. Las condiciones de trabajo que los organizadores imponían a los músicos eran agotadoras, 20 conciertos en 23 días en 9 países y la salud de Hooker se iba deteriorando y a pesar de ello su carácter jovial no se resentía siendo siempre el más divertido en los largos trayectos en autocar, carácter que no gustaba al irritable Clifton Chenier. Hooker se reía de él imitando su acento louisianés y provocando la ira del susceptible acordeonista. Su venganza llegó cuando llegaron a los países de habla francesa. En un restaurante en París Chenier hizo de intérprete al encargar la comida a cada uno de los músicos, incluído Hooker, el cual no salió de su asombro al ver que en lugar del bistec muy hecho que había encargado le habían servido pescado crudo. No volvió a meterse con Chenier.
A su regreso a Chicago Hooker estaba completamente orgulloso del éxito cosechado y no dejaba de recordárselo a todos los allegados con los que conversaba asegurándoles que esperaba con impaciencia el siguiente viaje. A pesar de la abundancia de proyectos que tenía en mente la enfermedad le iba debilitando y aunque hizo algunas apariciones por los clubs durante el mes de noviembre y principios de diciembre, cada vez pasaba más tiempo en casa de su madre. Incluso recibió la propuesta de Dick Waterman, el agente de Junior Wells, para poner en práctica la idea de organizar un “Festival de la Slide” en la intervendrían estilistas del Mississippi como Johnny Shines, Fred McDowell y Son House, además del propio Hooker y J. B. Hutto. No se sabe si dio su consentimiento porque no vivió lo suficiente.
El invierno de 1969-1970 fue extraordinariamente riguroso en Chicago y en diciembre tuvo que ser hospitalizado por una neumonía, permaneciendo ingresado durante 3 meses. Abandonó el hospital en marzo pero era plenamente consciente de que su vida había llegado a un punto en el que no había marcha atrás, ya no tenía ganas de seguir luchando contra una enfermedad que le iba consumiendo, aunque Hooker siempre demostró coraje y dignidad hasta el fin de sus días. Como lo cuenta Sebastian Danchin, premonitorias y espeluznantemente pesimistas fueron las últimas estrofas de “Anna Lee” cuando las cantó con un tono completamente sombrío y desgarrador en uno de los dos conciertos que dio en Gothemburgo con el American Folk Blues Festival:
Anna Lee, this is my last time to cry, Anna Lee
Anna Lee, this is my last good bye, Anna Lee
Well, now you say you gonna be mine, just hang around and see
El lunes 6 de abril ingresó en la unidad de cuidados intensivos del hospital municipal de tuberculosos de Chicago, algo que no le gustó pues hubiera preferido ser internado en el hospital estatal donde ya era conocido Dos semanas después de su ingreso fallecería a las siete y media de la mañana del martes 21 de abril de 1970. El mundo del blues fue golpeado nuevamente tres días más tarde con la defunción de Otis Spann. Ambos tenían la misma edad. El funeral por Hooker se celebró el 25 de abril y la iglesia era muy pequeña para albergar la gran multitud de amigos que se habían congregado, incluída su mujer Bertha y otras tantas mujeres que aseguraban ser sus viudas lo que provocó una gran conmoción.
Probablemente, el tributo más emotivo rendido por un músico fue obra de Memphis Slim. Residía en París y estaba trabajando en un ambicioso proyecto llamado “Blue Memphis Suite”. Cuando entró en el estudio en el mes de junio decidió dedicar un blues lento a Otis Spann y Earl Hooker.
“So good bye Earl Hooker and Otis too
You will now get all the credit that you were always due
But I know everybody must pay their debt
So sad how quick your friends forget”
El
cementerio donde fue enterrado se halla situado en Worth, un suburbio al
sudoeste de Chicago. La lápida, muy sencilla y de tamaño mediano, recuerda al
mundo la existencia de un maestro de la guitarra de blues, Earl Zebedee Hooker.
Fuente: Esta historia es un resumen del libro escrito por Sebastian Danchin (Earl Hooker Blues Master – University Press of Mississippi 2001 - 389 pag.) El libro recoge además toda la discografía completa de Hooker por fechas, sellos discográficos, músicos y canciones.
Sebastian Danchin es periodista y doctor en Letras, hombre de radio, escritor, guitarrista, productor artístico, programador de festivales y también ha colaborado en la serie “El Blues” producida por Martin Scorsese.
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CRONICA
DEL XV FESTIVAL DE BLUES DE LUCERNA
Texto y Fotos por Alejandro Rodríguez Cruz
Alejandro
Rodríguez Cruz es un gran aficionado al blues y a la fotografía de Santillana
del Mar. Según sus propias palabras, el blues brilla por su ausencia en
Cantabria, por lo que viaja frecuentemente a conciertos y festivales de toda la
geografía nacional –Bilbao, Barcelona, Hondarribia, Cazorla- y también a otros
festivales internacionales como Le Passage o Lucerna. Con su cámara a cuestas,
ha realizado infinidad de fotografías de músicos de blues, algunas de ellas
publicadas en la revista de la SBB, en el anuario de blues 2009, el calendario
promocional de Welcome Productions, diversos libretos de cds, revistas o en el
libro de Daniel Glass, de los Royal Crown Revue. Actualmente trabaja en
diversas carátulas de cds, tanto a nivel nacional como internacional
Alejandro Rodríguez amablemente nos ha enviado una crónica y diversas
fotografías de la pasada edición del Festival de Blues de Lucerna (Suiza) en
exclusiva para La Hora del Blues y que reproducimos a continuación.
Un año más, y ya es el tercero, acudimos al que creemos es uno de los mejores festivales de blues de Europa, junto al de Notodden y el de Hondarribia. Un viaje en el que además de conocer una de las ciudades europeas más bellas como es Lucerna, visitamos pueblos espectaculares, como Riquewhir, Colmar, Gruyere e incluso nos da tiempo para perder algún que otro euro en el casino de Montecarlo…

Una parada obligatoria
antes de llegar a Lucerna es el café Conc, en la Alsacia francesa, donde este
año vimos un ‘revival’ de Jimi Hendrix, a cargo de Stan Skibby, un buen tipo que
me estuvo contando varias anécdotas en Chicago de su relación con otros bluesmen
bien conocidos. Extraño sitio el café Conc y muy peculiar su dueño Yannick.
Parece mentira que por este café pasen tantos y tan buenos músicos… Estamos
deseando intentar nos invite a unas rondas de cervezas otra vez, hay que
pelearlo, pero al final caen…
Stan Skibby
Aunque desde varios días antes ya hay actividad, el jueves empieza el festival propiamente dicho, y como viene siendo costumbre, la actuación que lo inaugura suele ser un concierto acústico. Este año serían el cantante y guitarra de Detroit, Dave Riley y el armonicista y productor de Chicago Bob Corritore. Recordaron al recientemente fallecido batería y miembro de los Jelly Roll Kings, Sam Carr, también presente en su primer disco “Whiskey, Honey and Women”.


Dave Riley & Bob Corritore
En esta ocasión, Mark Hummel vino acompañado de Rusty Zinn a la guitarra quien, dejando a un lado su debilidad por el ‘reggae’, nos ofrecieron un gran show lleno de West Coast y Chicago blues. Grande Mark a la armónica, dejando claro porque es uno de los armonicistas más reconocidos de la actualidad.




El momento de la noche,
después de su gran actuación en Hondarribia, fue sin duda Lurrie Bell, quien
junto con el gran saxofonista Eddie Shaw, nos ofrecieron el mejor blues de
Chicago, dando gusto al público que deseaba oír uno tras otro los grandes
clásicos: “Hoochie Coochie Man”, “Everyday I Have The Blues”… El grupo se
completaba con nuestros buenos amigos Kenny a la batería y uno de los mejores bajistas,
Melvin, al que hace unos años conocimos con Zora Young y vimos más tarde con
Koko Taylor y no hace tanto con Kenny Neal, que sin duda, hoy en día son una de
las mejores bandas de blues de Chicago,
Lurrie Bell y Eddie Shaw
Otros viejos conocidos
cerraron la noche en la sala principal del casino: B.B. and the Blueshacks, banda
alemana liderada por los hermanos Arlt, Andreas a la guitarra y Michael a la
armónica y voz, acompañados por Dennis Koeckstaat al teclado, Henning Haneken al
bajo y Bernard Egger a la batería, que es la banda habitual. La sorpresa para mí
fue, aparte de un trío de cantantes que aportaron una nota divertida al show,
encontrar un segundo teclado, Rápale Wressing, un músico austríaco al que
conocimos precisamente en el café Conc el año anterior acompañando a Larry
Garner. Algún tema de rock, bastante blues, pero mucho, mucho swing y jump
blues, repasando una gran parte de su último cd “Unique Taste”.



Despedimos la noche en la sala pequeña del teatro, un muy bonito lugar donde, al acabar la noche, mas bien al empezar el día nos juntamos los que más ganas nos queda de blues, no tantos a esas horas… y disfrutamos de unos shows que siempre acaban en unas improvisadas jam sesions… Esa vez fue la de Mud Morganfield, ya hablaré de él, ya….

El segundo día comenzamos con un entretenido show a cargo del tejano Eugene “Hideaway” Bridges, hijo del bluesman Hideaway Slim y familia de Anna Mae Bullock, más conocida como Tina Turner. El dice que aprendió a tocar la guitarra por parte de la familia Bridge, pero su voz le viene de los Bullock. Un poco de blues, un poco de funk y mucho soul, recordando en algún tema al gran Sam Cooke. Eugene tiene una gran voz, y nos lo demostró cuando despidió a toda la banda del escenario y se quedó a solas con el público. ¿Una exhibición? Sí, pero hay que reconocerle que sabe y puede.
Cerrando los ojos, parecía
que estábamos delante de Muddy Waters….
y al abrirlos,
también!!! Mud
Morganfield no puede negar ser hijo de Muddy, ¿otro? No tiene por supuesto su
voz, ni su carisma, ni siquiera toca, ni muy bien, ni muy mal, simplemente canta
bien, es correcto ¿Injusta la comparación? Siempre la habrá… él la busca, todo
el repertorio es de su padre, ¿que otra cosa iba a hacer sino? Como no toca
mucho, viene bien, muy bien acompañado por un gran armonicista, Joe Nosek, un
gran batería, otra vez Kenny, ambos miembros de los Cash Box Kings, a los que
veremos este año en Hondarribia, un solvente Rick Creer a la guitarra, al bajo
Grez McDaniel y al teclado el músico más joven de todo el festival, no creo que
haya cumplido los 17.

El momento puro de soul nos llegó desde Jackson, Mississippi, con Dorothy Moore, una mujer muy amable, con la que tuvimos la suerte de compartir mesa en la hora del desayuno, pues nos alojábamos en el mismo hotel. Dorothy ha compartido escenarios y discos con gente como ZZ Hill y Eddie Floyd. A pesar de haber tocado a lo largo de su carrera mucha música disco, fue puro soul y gospel, a mi entender incluso demasiado. Debo reconocer que aunque me gusta mucho el soul, la verdad es que se me hizo un poco largo.

JW Jones sustituía en el
cartel al tejano Holland K. Smith. Desgraciadamente es el segundo año que en el
último momento se cae de la programación, ¿conseguiré verle alguna próxima vez?.
El guitarrista canadiense estuvo acompañado por Martin Regimbald, Jesse Whitley
y Jeff Asselin, demostró que es pura electricidad, puro show. El momento cumbre
fue cuando todos los miembros del grupo se fueron cambiando los instrumentos,
para delirio del publico. Sin llegar a los 30 años, este músico de Ottawa ya
tiene en el mercado 5 cds del mejor West Coast moderno y muy actual. Desde luego
a este JW hay que seguirle los pasos. Para mi fue una sorpresa cuando en varios
temas le acompañó el noruego J.T Lauritsen, al que el año anterior también
habíamos visto por allí, pero entonces con el grupo Trickbag.

Para acabar la noche regresamos a la sala teatro, donde Mark Hummel y Rusty Zinn se despedían de nosotros. En dos días tocaban en Barcelona.
¡¡Parece mentira!! ¡¡Qué largo se hacer esperar todo un año, y ya estamos en el último día del festival!

Hoy abre el tejano nacido en 1929, Tomcat Courtney. Curioso personaje Tomcat. Después de trabajar en un circo, donde empezó a cantar, trabajar de cocinero, de tocar por varios clubs, en el 2008 publicó su primer disco “Downsville Blues”. De ese disco es precisamente la mayor parte del concierto, con también clásicos como “Dust My Broom” o “Hoochie Coochie Man”…. El concierto empieza con él solo en el escenario y, poco a poco, van subiendo gente como Bob Corritore a la armónica, a la guitarra nuestro amigo el “guipache” Chris James (su abuelo, guipuzcoano, marchó durante la guerra a México, donde se casó con una apache…. y del que además hemos oído maravillas de su arroz negro, ya se verá). Al bajo mi buen amigo, nominado a mejor bajista de blues del año, Patrick Rynn, que junto al batería forman parte de la banda The Rhythm Room. Entre blues del Delta y Texas llegamos a otra actuación de JW Jones, en ésta ocasión sustituto de un enfermo Bryan Lee, a quién esperamos ver en éste año.
Desde luego con Marcia
Ball queda una cosa clara, ésta mujer tiene algo, ella sola llena el escenario…
No puedo definir si simplemente toca bien o es una gran artista, pero lo que sí
puedo decir es que en cuanto salió al escenario se notó que tiene clase,
muchísima clase. Marcia, nos ofreció Zydeco, Boogie Woogie, Louisiana, New
Orleans, y es una digna seguidora de Allen Tousisan, Eddie Bo, Champion Jack
Dupree o Professor Longhair, artistas que convirtieron el piano en algo muy
importante en Nueva Orleans. Acostumbrada a tocar con “grandes” guitarristas
como Pat Boyack, con quién hace unos tres años vino a Madrid, hoy es un
“pequeño”, pero enorme guitarrista Mike Shermer el que la acompaña, y con él
Thad Scott al saxo, Corey Keller a la batería y Don Bennet al bajo.


El Festival se acaba. Y como en los años anteriores (Johnny Sansone y Buckwheat Zydeco) y en ésta próxima edición (Nathan and the Zydeco Cha Chas), para acabar toca fiesta, mucha fiesta. Y es C.J Chenier quien nos la va a ofrecer. Hijo de uno de los pioneros en esto del Zydeco, el gran Clifton Chenier, a pesar de haber iniciado sus estudios musicales en el piano, lo deja para tomar el relevo de su padre, tanto en el acordeón como al frente de su banda The Red Hot Louisiana Band. Todo un repaso por los grandes clásicos del Zydeco, sobresaliendo la inmensa figura de Mike Vewell, un hombretón que parecía bajar de los Alpes de cuidar a su nieta Heidi… ¡¡Que gran tipo!!. Con él y un buen amigo mío, gran apasionado y también enorme rudboardista, mantuvimos una animada conversación.


Y como todo tiene su fin, el Festival también se acaba pero lo hace a lo grande. Volvemos al pequeño teatro del casino, donde podemos ver juntos en el escenario a JW Jones, C.J Chenier, Mike Vewell, Chris James, Bob Corritore…. Realmente impresionante. Menos mal que por una vez, no nos perdimos lo mejor, si no fue esto…. poco lo faltó. ¡¡Si señor, por eso lo llamamos JAM con letras mayúsculas!!


Grandes conciertos, maravillosa ciudad (¡que ‘fondué’ nos comimos!), buenos amigos todos lo que hicimos allí como Félix, un apasionado del blues que nunca falta, la persona de la organización que acompañaba a los músicos, ahora no recuerdo su nombre pero, ¡un gran tipo!, Martin y Guido que consiguen que todo esto sea un éxito año tras año y a los que espero ver este año en Hondarribia… Y tantas cosas que han conseguido hacer de este festival una fecha que tenemos todos nosotros marcada en el calendario para volver año tras año… Y que así sea.
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XV
LUZERN BLUES FESTIVAL REVIEW
Text and Pictures by Alejandro Rodríguez Cruz
Alejandro
Rodríguez Cruz is a great blues lover and photographer coming from Santillana del
Mar in the north of Spain. As he says, blues is practically
unexisting
in Cantabria, so he often and regularly travels to different venues and blues
festivals around Spain –Bilbao, Barcelona, Hondarribia, Cazorla- and other
international Eurpean festivals such as Le Passage or Luzern. With his camera on
his back, he has done countless pictures of blues musicians. Some of them have
been published at SBB magazine, 2009 blues yearbook, Welcome Productions
promotional calendar, different blues cds notebooks and leaflets, or the book
written by Daniel Glass of The Royal Crown Revue band. He is now working in
different national an international cd covers.
Alejandro Rodriguez has kindly sent exclusive for La Hora del Blues, a review
and some pictures of the Luzern Blues Festival last edition, we are glad to
include in our site.
One more year, and this our third one, we have been attending to one
of the best blues Festivals in Europe, together with Hondarribia and Nottoden.
A
travel where, besides staying at one of he most beautiful cities in Europe,
allows us to stop and visit incredible villages like Riquewhir, Colmar, Gruyere
and we even have time to lose some euros at Montecarlo Casino.

An obliged
stop in our way to Luzern is Café Conc, in the French Alsace, where last year we
had the chance to see a Jimmi Hendrix revival, done by Stan Skibby, a nice guy
who talked to me about his friendship with some of the most well known bluesmen
in Chicago, such as Lurrie Bell among others. Café Conc is a quite unusual place
owned by a very peculiar man, Yannick, who is always very, very kind with us. It
is incredible to see such a number of great bluesmen who have played in this
place, like Memo Gonzalez, Duke Robillard, Bryan Lee, Larry Garner… It is quite
difficult to get a free new round of beers but finally we got them!!!
Stan
Skibby
Although
Festival activities began some days before, the official opening is on Thursday
and , as usual the first show is an acoustic one. This time we had Detroit
singer and guitarist Dave Riley, and Chicago harmonica player and producer, Bob
Corritore. Their show was devoted to the memory of drummer and Jelly Roll Kings
member Sam Carr who recently passed away and who also played in their first cd
“Whiskey, Honey and Women”.


Dave Riley & Bob Corritore
Then he had Mark Hummel on stage with Rusty Zinn on guitar, who, leaving apart his actual interest for reggae music, gave us a great show, full of Chicago blues and West Coast. Mark was great on harp, showing the audience why he is one of the best actual harp players.



After
his excellent show last summer in Hondarribia, the peak of the night came when
Lurrie Bell appeared on stage with great sax player Eddie Shaw. They gave us the
best Chicago blues you can imagine, which was exactly what people wanted to
listen, that is to say, the most classic blues like “Hoochie Coochie Man”,
“Everyday I Have The Blues”… The rest of musicians on stage were Kenny Smith on
drums, together with one of the best bass players I have ever seen, Melvin. In
fact we already knew him, as we saw him playing with Zora Young and, later on,
we saw him again with Koko Taylor and more recently with Kenny Neal, one of the
best actual Chicago blues bands.
Lurrie Bell & Eddie Shaw
To close the
night, we had at the Casino main stage, our old German friends B.B. and the
Blueshacks, leaded by Arlt brothers, Andreas on guitar, and Michael on harmonica
and vocals, with Dennis Koeckstaat on keyboards, Henning Haneken on bass and
Bernard Egger on drums, as usual band line-up. The surprise was to see three
singers on stage, who gave a funny point to the show, and also they had included
a second keyboard player, Raphael Wressing from Austria, we had already known
last year at Café Conc on a Larry Garner gig. They gave us some rock songs, many
blues, and lots of swing and jump mostly included in their last cd “Unique
Taste”.



The night ended at the small theatre stage, a really very nice place where, with the first lights of the day, saw those of us who still were hungry of more blues, not many people, all together enjoying with different shows that always ended on improvised jam sessions. There was the time for Mud Morganfield, but i will talk about him later on…

Friday acts began with an amusing
show by Texas
coming Eugene “Hideaway” Bridges, son of the bluesman Hideaway Slim, and also
relative of Anna Mae Bullock, a.k.a. Tina Turner. He always says he has learned
to play guitar by thanks to his Bridge family, but his voice comes from to the
Bullock family. A little bit of blues, a little bit of funk, and lots of soul
that, sometimes, reminded us great Sam Cook, one of his major influences. Eugene
is gifted with a great voice, which let us know along the show and specially
when he remained alone on stage playing a song. Was that only a part of the
show? Probably, but he can do it and he really knows what he is doing.
Closing your eyes you could easily imagine you were facing Muddy Waters, but
when you opened them, it was almost the same thing!!! Mud Morganfield cannot
deny he is Muddy Water´s son, another one of them? Of course he has not the same
voice and is not gifted with the same charisma. I dare say he is not such a good
player his father was but he is not a bad guitar player, he simply has a good
voice and he is a fine good singer. A unfair comparison? Perhaps, but it will
always exist… he wants and looks for it… everything in the show reminds Muddy
Waters, songs are the same… but what else could he do? He is not an exceptional
player, so he comes perfectly backed with very good musicians, such as great
harp player Joe Nosek or the amazing drummer Kenny Smith, both Cash Box Kings
members which will be able to see again in Hondarribia next summer. The other
musicians are an able Rick Creer on bass and finally the youngest festival
artist –nor more than 17 years old- on keyboards.

The soul gig of the Festival came from Jackson, Mississippi. It was Dorothy Moore, a very kind woman, with whom we were luck to share our breakfast table, as we stayed at the same hotel. Dorothy has shared stage and recorded cds with artists like ZZ Hill or Eddie Floyd. Although she has regularly played disco music along her career, this time she gave us pure gospel and soul that perhaps it was too much for me. I love soul music, but this time I thought the show was quite long for me.

Finally JW Jones replaced Texas coming Holland K. Smith. It was the second time
that in the last minute he has to cancel the show, so I really wonder if I will
be able to see him sometime. Guitar player JW Jones comes from Canada and, this
time, he was backed by Martin Regimbald, Jesse Whitley and Jeff Asselin. He is
pure dynamite on an electrifying flaming show. The hottest moment was when each
band member changed their instruments which foolish. Not elder than 30, J.W has
already published five cds, with the best actual West Coast blues you can
imagine. So, in my opinion, this Otawa coming artists must be really taken into
account. The show brought us another surprise when Norwegian musician J.T.
Lauritsen came on stage backing him in some tunes. We had seen Lauritsen the
previous year, that time with Trickbag band.

To round up the night we went back to the theatre stage, where Mark Hummel and Rusty Zinn said us goodbye but, fortunately, on a couple of days, we will have them playing in Barcelona.
It’s incredible!! We have been waiting the whole year to enjoy the Festival and the last Festival day has just arrived!!

Tomcat Courtney opens the program. He comes from Texas and he is a very peculiar
man. After working on a circus where he began to sing, he also worked as cooker.
He started to play in different clubs and in 2008 he recorded his first cd
“Downsville Blues”. Basically his show included cd songs, together with classic
blues like “Dust My Broom” or “Hoochie Coochie Man”…. The show began with Tomcat
alone on stage and gradually appearing different artists like Bob Corritore on
harp, our friend, “the guipache” Chris James on guitar (his grandfather was from
San Sebastian, Guipuzcoa and he settled in Mexico where he married an Apache
woman… We have also heard very good thinks about his black rice cooking… so we
should try it!!) and other friend of us, Patrick Rynn on bass who this year has
been nominated as Best Bass Player Awards (let’s hope he will win it!!). Both
musicians belong to The Rhythm Room Band. It would be great if we could have
them playing in Spain too. Listening Delta and Texas we came to another JW Jones
show, this time replacing Bryan Lee who suddently felt ill. I wish Bryan will be
able to come and play on the next Festival edition.
One thing is clear about Marcia Ball. She has something special that makes her
different!!. She fills the stage even when she plays alone. I do not know if she
simply plays well or is and exceptional artist but what I can tell you is that
she has an amazing class that became evident since the first moment she was on
stage. Marcia brought us Zydeco, boogie-woogie, Louisiana and New Orleans music,
in the path of many of her most greatest influences like Allen Toussaint, Eddie
Bo, Champion Jack Dupree or Professor Longhair, great artists who made piano one
of the most important instruments in New Orleans music. Marcia used to play with
“big” guitarists like Pat Boyack (they both played in Madrid three years ago),
but that night she was backed by a “small” but incredible Mike Shermer on
guitar, the splendid sax player Thad Scott, Corey Keller on drums and finally
Don Bennet on bass.


The Festival comes to its end and as like on the previous edition (Johnny Sansone and Buckwheat Zydeco) and what is expected for next year (Nathan and the Zydeco Cha Chas), to close it we enjoyed a great party. And it was C.J. Chenier who gave us fun and joy. Son of the pioneer and I dare say the greatest name of Zydeco, Mr. Clifton Chenier, Cl.J. early began to study piano, but soon he left it to devote himself to his father instrument, accordion, and replaced his father when he unfortunately passed away, on his band The Red Hot Louisiana Band. He performed a complete review of Zydeco classic songs, whith the outstanding figure of rudboardist Mike Vewell, a big man who seemed to come down from the Alps where he was taking care of his granddaughter Heidi… What a nice man!!! A good friend of mine, blues passionate passionate and perhaps the best Spanish rubboardist player and I, had the opportunity to share with him our experiences about how to play rudboard.


And that is the end! But to round it up, the Festival ends with an unforgettable great moment. Once again, we come back again to the theatre stage, where can see playing together such great artists like JW Jones, C.J Chenier, Mike Vewell, Chris James, Bob Corritore…. Really amazing!! For one time in our different attendances to many festivals, we did not lose one of the best moments…., or perhaps it was the best one. It was the a great JAM and I must write it with capital letters.


In short words, great shows, a beautiful city, good food… what incredible ‘fondué’ did we ate, excellent beers, many many beers… But the best thing was the good friends we left there… Felix a great blues fan, every year he is there! I do not remember now the name of the staff man who took care of the musicians and made them sing cds, a nice fellow too… And, of course, Martin and Guido, who every year get a successful Festival. Let’s hope to see them in Hondarribia this year, ready to be with the crazy Spanish people!! Danger… be careful!… And so many things that make Luzern Blues Festival a date in our calendars we are every year really waiting for it. Wish I can go many, many years!!
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